10 preguntas para comprender la estrategia de seguridad de López Obrador

Marcela Figueroa   03/12/2018

Marcela Figueroa

El equipo de transición del gobierno electo presentó el pasado 14 de noviembre su Plan de Paz y Seguridad para el periodo 2018-2024. Aunque el plan consta de ocho puntos entre los que destacan, la inclusión de una visión estructural del problema y un cambio radical a la política de drogas, el corazón de la estrategia, la creación de una Guardia Nacional es la que ha generado serias preocupaciones y severas críticas.

Sin embargo, más allá de los señalamientos, el Plan, y, sobre todo el tema de la Guardia Nacional, puede generar muchas dudas, sobre todo si no se es experto en el tema. Es por eso que aquí explicamos algunas de las preguntas más frecuentes que se han generado en los últimos días.

¿Qué es la Guardia Nacional?

Se trata de una nueva agrupación de carácter militar que tendrá facultades para prevenir delitos, detener a presuntos delincuentes e incluso investigar casos. Dependerá de la Secretaría de la Defensa Nacional y se formará con elementos de la Policía Federal, la Policía Naval y la Policía Militar. Se plantea que a estos elementos se sumarán 50 mil más que serán reclutados en tres años.

¿En qué son diferentes los policías de los militares?

Las diferencias radican en sus objetivos. Los ejércitos se encargan de la seguridad nacional, es decir, de aquellos agentes que ponen en riesgo o amenazan al Estado. Estos pueden ser, por ejemplo, levantamientos armados al interior del país, otros países, grupos guerrilleros o terroristas, y hasta desastres naturales, por eso el Ejército y/o Marina Armada se moviliza cuando hay huracanes o sismos. Para cumplir con sus objetivos, los ejércitos forman a sus miembros en la defensa del Estado mismo y en la aniquilación de sus enemigos.

Por su parte, las Policías se encargan de la seguridad pública y, de acuerdo a las nuevas tendencias internacionales, a la seguridad ciudadana. Es decir, las y los policías son entrenados para proteger a los ciudadanos de diversos hechos, no sólo la delincuencia. Contrario a lo que se piensa, la labor de la Policía no es sólo perseguir y detener a presuntos delincuentes, sino que participan en tareas de prevención y hasta mediación de conflictos que no tienen que ver con la criminalidad, ni la común, ni la organizada; por ejemplo, disputas entre vecinos o casos de violencia intrafamiliar.

En resumen, ni el Ejército ni la Marina cuentan con la formación para hacer funciones de seguridad pública, y esa ha sido la crítica a las estrategias de seguridad de los últimos dos sexenios.

Un policía militar…¿es un policía o un militar?

Un policía militar, es un militar. Un policía naval, es un marino. Se les dicen policías porque son parte de un agrupamiento dentro del Ejército y la Marina que tiene funciones policiales. Es decir, son militares o marinos que están encargados de la conservación del orden y la vigilancia en el cumplimiento de las leyes militares y, entre sus funciones están la custodia de los cuarteles e instalaciones de dichas instituciones y la custodian de las prisiones militares y de los prisioneros de guerra.

Es decir, nada en su formación ni en su quehacer tiene que ver con el trato directo son ciudadanos, salvo muy contados casos, como en el caso de los elementos asignados a Palacio Nacional, caso contrario son  las y los policías que sí lo tienen. Y no, un policía militar no tiene formación en seguridad pública.

¿Por qué el Plan requiere modificar la Constitución?

Actualmente la Constitución mandata que la seguridad pública debe estar en mandos y corporaciones civiles, lo que hace que, en términos actuales, el planteamiento de la Guardia Nacional sea inconstitucional, como la Ley de Seguridad Interior, la cual fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Para esto el Plan incluye modificaciones constitucionales a los artículos 13, 16, 21, 31, 32, 36, 55, 73, 76, 78, 82, 89 y 123 de la carta magna.

¿Se puede tener un cuerpo de seguridad que no use la fuerza?

La respuesta corta es no. Aunque con diferentes objetivos, tanto los Ejércitos como las Policías son los cuerpos con los que cuenta el Estado para hacer uso legítimo de la violencia. Los Ejércitos usan la fuerza para eliminar enemigos y las Policías usan la fuerza para proteger a los ciudadanos. Esto no quiere decir que el uso de la fuerza se permita ilimitadamente. En las Policías existen condiciones necesarias que se deben cumplir para que se considere que un policía hizo un “uso legítimo de la fuerza”. Estas son: legalidad (que la o el policía usa un arma autorizada para su labor y no, por ejemplo, un tanque o un lanzagranadas); necesidad (que el uso de la fuerza es el último recurso ante la situación); y proporcionalidad (es decir, que si el presunto delincuente amenaza con un palo o una navaja, no se le puede someter con un disparo de arma de fuego). En cualquier caso, los límites son los derechos humanos de todas las personas (víctimas y victimarios).

Es decir, no es posible afirmar que no se usará la fuerza, porque esto, en algunas ocasiones y cuando la situación cumple con las condiciones mencionadas, es necesario. Sin embargo, aquí, nuevamente, el problema es que las fuerzas armadas (Ejército y Marina) tienen una visión muy diferente del uso de la fuerza y hay diversos estudios que han señalado que incluso los niveles de violencia han incrementado en aquellos lugares en donde se han desplegado.

¿Podrá la Guardia Nacional acabar con la violencia en el país?

Aún no podemos saberlo. Sin embargo, hay varios señalamientos al respecto que tienen que ver con el hecho de que el Plan únicamente enmarca a la seguridad en términos de criminalidad y violencia relacionada con esta, pero sabemos bien que hay muchos tipos de violencia que no tienen que ver con esta problemática.

Por ejemplo: en México hay en promedio 80 homicidios dolosos al día. ¿Cuántos de estos están relacionados con la delincuencia organizada? ¿Cuántos con la delincuencia común? ¿Cuántos ocurren en situaciones de la vida privada de las personas? La realidad es que, con los datos disponibles, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que muy difícilmente lo que haga la Guardia Nacional tendrá un impacto en las diferentes problemáticas de violencias locales (porque así ha ocurrido los últimos 12 años) y es precisamente ahí en donde se concentra el problema. Para abordar estos temas se necesitan Policías locales sólidas.

¿Cómo funciona en otros países?

En Francia, de donde se inspira este modelo, por cierto, la Genderamería propuesta por Enrique Peña Nieto al inicio de su sexenio también se basa en este esquema. La Gendarmería coexiste con la Policía Nacional, no la sustituye. Además, depende del Ministerio del Interior, no del Ministerio de Guerra, y la Defensa ha sido encabezada por civiles desde hace décadas.

En España también existe una Guardia Civil, pero no tiene las mismas funciones de la Policía Nacional y, por sobre todas las cosas, es civil, como hasta su nombre lo indica, no militar.

Es decir, la idea de la Guardia Nacional no es ajena, ni nueva, ni mala del todo. El problema que se señala con la que se propone en México es su dependencia y carácter militar, lo cual no la hace apta para intervenir en la seguridad pública, y que con su creación se elimina a la Policía Federal.

¿Quién es responsable de la situación de las Policías del país?

En las Policías del país abunda la corrupción y en general los cuerpos de seguridad no tienen la capacidad para llevar a cabo sus funciones. Pero estas no son las raíces del problema, sino las consecuencias de la indolencia de actores políticos que las han abandonado. Existe normatividad, existen estándares de carrera policial, profesionalización, certificación, régimen disciplinario y seguridad social pero no se cumplen. Y los responsables no son ni las ni los policías del país, sino quienes las dirigen como si fuesen una moneda de cambio político.

La propuesta de la Guardia Nacional comete el error de muchas políticas públicas que se enfocan en resolver desde las consecuencias, no desde las causas.

¿Qué va a pasar con las Policías?

La Policía Federal va a desaparecer. En cuanto a las Policías estatales y municipales, estas quedan en completo olvido en el Plan. De acuerdo al equipo de transición, estas son responsabilidad de los estados y municipios. Esto es correcto; sin embargo, se olvida que existe un Sistema Nacional de Seguridad Pública, una Ley General en la materia, un órgano federal que se encarga de este tema, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y un órgano colegiado, el Consejo Nacional de Seguridad Pública, que tiene como facultad dictaminar la política de seguridad pública del país y, por lo tanto, muchas de las acciones que llevan a cabo las policías locales tienen que ver con los estándares que marca la ley general y con los acuerdos tomados en el Consejo.

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