18 de agosto de 1960: Sale al mercado la píldora anticonceptiva

Redacción   15/08/2017

18 de agosto de 1960: Sale al mercado la píldora anticonceptiva

18 de agosto de 1960: Sale al mercado la píldora anticonceptiva

Redacción

La venta de la píldora anticonceptiva fue aprobada en mayo de 1960, pero se comercializaría hasta agosto de ese año, y las consecuencias de ese momento perduran hasta hoy. Por primera vez en la historia la mujer pudo planificar su maternidad, lo cual le permitió incorporarse masivamente a estudios superiores y al mundo laboral, la transformó en dueña de su sexualidad y redefinió para siempre la sociedad, en México y en todo el mundo.

Una pequeña pastilla puede tener el mismo efecto que la bomba atómica.

Eso consignó la revista Newsweek en una edición especial de 1999, en la que se encuestó a 80 científicos para determinar los 10 inventos más importantes de los últimos dos mil años. Al lado de la energía nuclear, la imprenta o los computadores, los expertos situaron la píldora anticonceptiva, argumentando que: 

Cambió para siempre el rol social de la mujer y la conformación tradicional de la familia, e instauró la noción de que la mente controla al cuerpo y no viceversa”.

La píldora anticonceptiva es una revolución, y cumple 57 años de que se puso a la venta. El 11 de mayo de 1960, la Food and Drug Administration aprobó la venta de Enovid, el primer anticonceptivo oral, iniciando su comercialización el 18 de agosto del mismo año. Meses después, en enero de 1961, se lanzaba la primera píldora fuera de Estados Unidos: Anovlar, del laboratorio Schering (hoy Bayer), fue aprobada primero en Australia, luego Alemania, después el resto de Europa y, progresivamente, América Latina, generando un cambio irreversible en la sociedad.

Pero lo que hoy parece sencillo y evidente – tener relaciones sexuales sin riesgo de embarazo – fue una odisea plagada de obstáculos: primero científicos; luego de las autoridades; finalmente de sectores conservadores que en todo el mundo, México incluido, vieron con alarma las transformaciones que inmediatamente empezó a producir esta pequeña pastilla.

UN LARGO CAMINO

La idea de controlar la fertilidad de la mujer no es nueva. Ya a principios del siglo pasado, a medida que la ciencia fue adquiriendo mayor conocimiento acerca del ciclo menstrual, se comenzó a pensar en la posibilidad de bloquear la ovulación. Y ya en 1938 dos investigadores de Schering, Hans Inhoffen y Walter Hohlweg, habían logrado sintetizar el primer estrógeno: etinilestradiol, que hasta hoy es el componente estrogénico que se usa en la gran mayoría de los anticonceptivos orales.

Pero el conocimiento científico de nada hubiera servido sin la voluntad de instalar públicamente el debate sobre la planificación familiar. En esto, una mujer fue clave: Margaret Sanger. Era una mujer pelirroja, hija de un irlandés, que en 1912 se desempeñaba como enfermera en Nueva York. Un día tuvo que asistir a una mujer que se había provocado un aborto y que había caído en un coma séptico. Durante tres semanas, Sanger y un doctor atendieron a la mujer, hasta que lograron salvar su vida. El doctor, entonces, le advirtió que otro aborto le provocaría la muerte. Ella le preguntó:

¿Pero qué puedo hacer para no tener más hijos?”. El médico le respondió: “Dígale a su marido que se vaya a dormir al techo”.

Margaret Sanger nunca olvidaría ese episodio, ni la indignación e impotencia que le causó. Se transformó en la principal impulsora del control de la natalidad en Estados Unidos (en una época en que estaba prohibida oficialmente), convencida de que si las mujeres querían evitar los embarazos no deseados, debían ellas mismas tener el control de la anticoncepción. Así, fue ella quien, en 1951, consiguió financiamiento para las investigaciones de un grupo de científicos liderados por el doctor Gregory Pincus.

EL MEXICANO QUE INICIÓ LA REVOLUCIÓN

El inicio de esta revolución fue el encontrar el agente activo base de la formula de la pildora. Concretamente, nos referimos a un nayarita cuyo trabajo pionero en la pequeña empresa Syntex, dirigida por el emigrado húngaro George Rosenkrantz, con el distinguido químico de origen estadounidense Carl Djerassi como Director de Investigación, y con el entonces joven y estudiante de ingeniería química de la UNAM, el mexicano Luis Miramontes Cardenas.

Syntex buscaba sustancias sintéticas con actividad hormonal que tuvieran efectos potenciales en la salud reproductiva humana. El 15 de octubre de 1951, Luis Miramontes logró por primera vez la síntesis de la norethynyltestosterona, un poderoso agente antiovulatorio, semejante a la progesterona y que de inmediato se convirtió en el ingrediente activo de la “píldora anticonceptiva”. Este descubrimiento tuvo y tiene aún, consecuencias revolucionarias para la salud y el comportamiento de millones de personas en todo el planeta. Para la UNAM,  también tuvo un enorme impacto ya que para continuar con la investigación química en esta área tan promisoria, Syntex apoyó decididamente la consolidación del Instituto de Química de la UNAM donde un grupo de destacados químicos contribuyó al desarrollo de una de las instituciones de investigación química más sólidas del país.

Luis Miramontes era entonces un estudiante de 26 años cuando hizo el descubrimiento para la empresa Syntex y ese episodio le valdría para ser el único mexicano en aparecer en el USA Inventors Hall of Fame, al lado de Louis Pasteur, Thomas Alva Edison, Alexander Graham Bell, entre otros científicos famosos.

Lo anterior por años llevó a una historia de omisiones y debate sobre quién fue el verdadero creador de la píldora,a lo cual el mismo Miramontes Cárdenas contestó en un artículo publicado en la Revista de la Sociedad Química de México en 2001:

Yo no soy el inventor de la píldora anticonceptiva, el inventor fue el doctor Gregory Pincus, a quien conocí y me distinguió con su amistad; yo soy el descubridor del compuesto químico que originó la mencionada píldora. Algunos dicen que somos los padres de la píldora, no los inventores”.

a lo largo de la década de los cincuentaGregory Goodwin Pincus continuó experimentando con diferentes tipos de progestina, gracias a este descubrimiento mexicano, convencidos de que esta hormona sintética podía inhibir la ovulación.

El equipo realizó  pruebas científicas, primero en animales y luego en mujeres, y en una conferencia en Tokio en 1955, Pincus hizo el gran anuncio: había encontrado una píldora –Enovid, con mestranol (150 microgramos) y norethynodrel (10 miligramos)– que, en las mujeres en las que había sido probada, había impedido la ovulación. Aunque la conferencia estaba atestada de periodistas, los medios fueron escépticos y pocos publicaron la noticia. Pero la comunidad científica sí tomó nota y se empezó a correr la voz de que había nacido una píldora anticonceptiva.

En 1957, la Food and Drug Administration aprobó la venta de Enovid sólo para el tratamiento de desórdenes menstruales severos. Sólo tres años más tarde, en 1960, la píldora lograba ser aprobada como anticonceptivo. Su impacto fue inmediato: ya en 1961, más de un millón de mujeres en Estados Unidos la tomaban, y laboratorios de todo el mundo empezaron a producir sus propios anticonceptivos orales, reduciendo cada vez más las dosis de hormonas iniciales, para disminuir los efectos secundarios. 

¿Quiénes pueden utilizarla?

Si bien cualquier mujer en edad reproductiva que pueda acordarse de tomar una píldora todos los días y que desee obtener una protección contra el embarazo, podría ser candidata, pero no es tan sencillo.

No todas las mujeres pueden ni deben usar la píldora. En algunos casos, trastornos médicos o de otro tipo pueden hacer que el uso de la píldora sea menos eficaz o más riesgoso. Por ejemplo, no se recomienda a las mujeres que han tenido coágulos, ciertos tipos de cáncer o ciertos tipos de migraña. Se recomienda que hablen con su médico las jóvenes que han tenido sangrados vaginales anormales (sangrados no atribuibles a la menstruación) o que piensan que pueden estar embarazadas.

Las mujeres que están interesadas en obtener más información sobre los distintos tipos de métodos anticonceptivos, incluida la píldora, deben hablar con su médico general o con un especialista, ginecologo.

La píldora debe ser recetada por un médico. Ellos les harán preguntas sobre salud y antecedentes médicos familiares y le harán un examen físico completo, que puede incluir un examen pélvico.

Si el médico recetan píldoras anticonceptivas, le explicarán cuándo empezar a tomarlas y qué hacer si se omite una dosis.

Por lo general, el médico le pedirá que vuelva en unos meses para controlarle la presión arterial y ver si tiene algún problema o reacción.

Después de esto, las mujeres sexualmente activas deberán hacerse exámenes de rutina cada seis meses a un año, o con la frecuencia recomendada por el médico.

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