Qué es la crianza respetuosa y como poner límites a los niños
Conoce cómo aplicar la crianza respetuosa con límites claros y firmes, sin gritos ni castigos, y qué descubre hacer ante berrinches y conductas difíciles.

La crianza respetuosa ha ganado presencia en las conversaciones sobre educación infantil, pero todavía existe una duda frecuente: ¿respetar a niñas y niños significa dejar que hagan lo que quieran?
La respuesta de organismos especializados como UNICEF y el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) apunta en otra dirección: una crianza respetuosa también necesita límites, autoridad y disciplina, pero sin violencia.
El tema cobra relevancia en México. UNICEF señala que el 55.5% de niñas, niños y adolescentes han experimentado disciplina violenta en su hogar, de acuerdo con datos de la ENSANUT 2022. La organización advierte que la violencia durante la infancia puede afectar el desarrollo, el bienestar emocional y el aprendizaje.
Por ello, más que eliminar las reglas, la crianza positiva propone revisar la forma en que los adultos las establecidas y las hacen cumplir.

¿Qué es la crianza respetuosa y qué busca enseñar a los niños?
UNICEF México define la crianza positiva como un conjunto de prácticas de cuidado, protección, formación y guía que favorecen el desarrollo y bienestar de niñas, niños y adolescentes. Este enfoque toma en cuenta su edad, características, necesidades, intereses y desarrollo, además de rechazar los castigos corporales y los tratos humillantes.
Esto implica un cambio en la manera de entender la autoridad. El adulto conserva la responsabilidad de proteger, educar y orientar, mientras que el menor recibe un trato acorde con su dignidad y sus derechos.
La diferencia puede parecer sutil, pero tiene consecuencias importantes. Un límite puede establecerse sin amenazas, golpes, insultos o humillaciones. La finalidad deja de ser provocar miedo para conseguir obediencia inmediata y se concentra en ayudar al niño a comprender las reglas, reconocer las consecuencias de sus actos y adquirir herramientas para resolver conflictos.
SIPINNA sostiene que la crianza positiva debe basarse en la razón, la sensibilidad, el amor, la igualdad, la tolerancia y el respeto. También señala que la disciplina continúa siendo necesaria, siempre que no recurra a la violencia.
En este sentido, la crianza respetuosa no elimina la autoridad: transforma la manera de ejercerla.

Crianza respetuosa: ¿poner límites significa ser autoritario?
Uno de los principales malentendidos consiste en pensar que establecer límites contradice el respeto hacia la infancia. Las instituciones especializadas señalan lo contrario.
SIPINNA explica que una disciplina no violenta no significa adoptar un estilo permisivo ni renunciar al papel de autoridad. Los límites claros proporcionan protección y seguridad, además de ayudar a niñas, niños y adolescentes a desarrollar autonomía y capacidad para enfrentar dificultades.
UNICEF coincide con esta perspectiva. Entre las prácticas asociadas con la crianza positiva se encuentran la construcción de acuerdos y normas claras, las expectativas acordes con las capacidades del menor, la comunicación abierta y la aplicación de medidas adecuadas ante determinadas conductas.
Por eso, decir “no puedes pegarle a otra persona” constituye un límite. La crianza respetuosa no exige que el adulto permita la agresión para validar el ojo del menor. Lo que cambia es la respuesta: el adulto puede reconocer la emoción y, al mismo tiempo, detener la conducta que causa daño.
La autoridad también requiere consistencia. Un límite que cambia todos los días puede generar confusión. SIPINNA explica que la firmeza no equivale a rigidez; implica tener claridad sobre aquello que debe detenerse y mantener los acuerdos establecidos.

¿Cómo poner límites a los niños sin gritos ni castigos?
No existe una fórmula universal para todas las familias ni para todas las edades. Sin embargo, los materiales de UNICEF y SIPINNA permiten identificar algunos principios útiles.
- Establece reglas claras. Las indicaciones deben ser comprensibles y adecuadas para la edad. “No pegues” resulta más claro que una explicación extensa en medio de un conflicto.
- Explica el motivo. El niño necesita comprender qué conducta debe detener y por qué. Esto favorece el aprendizaje de la norma en lugar de reducirla a una orden.
- Mantén la consistencia. Si una regla protege su seguridad o la de otras personas, debe mantenerse con claridad. La firmeza no requiere gritos.
- Evita castigos físicos y humillaciones. UNICEF identifica los golpes, azotes, nalgadas, amenazas y prácticas que generan miedo como formas de disciplina violenta que no corresponden con la crianza positiva.
- Adapta las expectativas a la edad. Un niño pequeño todavía desarrolla habilidades para controlar impulsos y expresar emociones. Exigile el mismo autocontrol que un adulto puede generar conflictos innecesarios.
- Da opciones cuando sea posible. SIPINNA recomienda escuchar las peticiones de niñas y niños y permitir su participación en decisiones familiares de acuerdo con su edad y desarrollo. Esto no significa aceptar todas sus solicitudes.
El objetivo es que el límite funcione como una herramienta de orientación y protección, no como una amenaza.

¿Qué hacer ante un berrinche sin romper los límites?
Los berrinches representan uno de los momentos en los que más se pone a prueba la crianza respetuosa. SIPINNA explica que el cansancio, el hambre, el miedo, la frustración o el exceso de estímulos pueden acumular estrés en niñas y niños. Además, su capacidad para regular emociones e impulsos todavía está en desarrollo.
Por eso, ante una rabieta intensa, el primer paso puede ser recuperar la calma. Después es posible reconocer la emoción y establecer el límite.
Por ejemplo: "Sé que estás enojado porque no compramos el juguete. Puedes llorar, pero no voy a permitir que pegues".
Esta respuesta distingue dos elementos que con frecuencia se confunden: la emoción y la conducta. El enojo puede aceptarse; Golpear, morder o lastimar a otra persona requiere un límite.
SIPINNA recomienda que, durante un berrinche, primero se ayude al menor a recuperar la calma y después se converse sobre el límite. También plantea que el adulto debe evitar reaccionar con gritos, amenazas o golpes.
La propuesta no consiste en terminar el berrinche de inmediato, sino en acompañar al menor hasta que pueda recuperar cierto control y comprender la situación.

Errores que pueden confundir la crianza respetuosa con la permisividad
La crianza respetuosa puede perder su sentido cuando se interpreta como la obligación de aceptar cualquier conducta.
Uno de los errores es ceder ante cada berrinche para evitar que el niño se enoje. Escuchar una emoción no significa conceder todas las peticiones.
Otro consiste en evitar cualquier frustración. SIPINNA explica que aprender a esperar y tolerar un “no” forma parte de un proceso que requiere tiempo, paciencia y firmeza por parte de los adultos.
También puede resultar contraproducente cambiar las reglas de forma constante. Los límites necesitan claridad para que el menor pueda anticipar qué conductas son aceptables y cuáles no.
Finalmente, está la confusión entre validar y permitir. Un adulto puede decir “entiendo que estás enojado” y, al mismo tiempo, mantener la regla de que no se permite golpear.
UNICEF y SIPINNA coinciden en que la crianza respetuosa no implica promover un estilo permisivo ni renunciar a la autoridad, sino respetar la dignidad de niñas, niños y adolescentes mientras se establecen límites claros.

Crianza respetuosa: autoridad con límites y sin violencia
La crianza respetuosa no plantea una infancia sin reglas. Proponer una relación en la que el afecto no elimina la autoridad y la autoridad no necesita violencia .
Los límites ofrecen estructura y seguridad; la comunicación permite explicar las razones; la empatía ayuda a comprender las emociones y la constancia favorece el aprendizaje. En conjunto, estos elementos pueden ayudar a que niñas y niños desarrollen herramientas para tomar decisiones y enfrentar frustraciones.
En México, UNICEF y SIPINNA impulsan acciones de comunicación sobre crianza positiva y respetuosa con el objetivo de ofrecer herramientas para establecer límites sin violencia y promover entornos familiares seguros, afectivos y protectores.
La pregunta, entonces, no es si una familia debe poner límites, sino cómo puede hacerlo sin recurrir a prácticas que lastimen la dignidad o el bienestar de niñas y niños.
Educar con respeto también implica sostener las reglas, reconocer las emociones y acompañar a los menores mientras desarrollan las habilidades que necesitan para enfrentar las distintas etapas de su vida.