¿Qué son los lavados nasales y cuando son necesarios?
Conoce para qué sirven los lavados nasales, cuándo pueden ayudar y qué agua debes usar para hacerlos de forma segura y evitar riesgos para la salud.

La congestión nasal puede aparecer por distintas causas, desde un resfriado hasta una alergia, rinitis o exposición a polvo y otros irritantes. Ante esta molestia, los lavados nasales con solución salina representan una alternativa sencilla para limpiar las fosas nasales y disminuir algunos síntomas.
Aunque se trata de un procedimiento que puede realizarse en casa, esto no significa que cualquier método sea seguro. Las instituciones médicas advierten que el agua utilizada debe cumplir determinadas condiciones y que existen situaciones en las que conviene evitar la irrigación nasal.

¿Qué son los lavados nasales y para qué sirven?
Los lavados nasales, también conocidos como irrigación nasal, consisten en hacer pasar una solución salina por las fosas nasales para retirar secreciones y sustancias que pueden causar irritación.
De acuerdo con MedlinePlus, los lavados con solución salina ayudan a limpiar polen, polvo y otros residuos de los conductos nasales. También permiten retirar el exceso de moco y aportar humedad.
La solución salina contiene agua y sal en una concentración adecuada para disminuir la irritación de las fosas nasales. Puede adquirirse preparada o elaborarse mediante productos diseñados para preparar la mezcla en casa.
Mayo Clinic explica que la irrigación nasal puede proporcionar alivio ante la congestión y ayudar a expulsar mucosidad y alérgenos de la nariz. La institución señala que existen diferentes dispositivos para realizarla, entre ellos el rinocornio y las botellas comprimibles.
Por ello, el objetivo de un lavado nasal no consiste en “curar” una enfermedad respiratoria, sino en limpiar las vías nasales y facilitar el alivio de determinados síntomas.

¿Cuándo es necesario hacer un lavado nasal?
Un lavado nasal puede resultar útil cuando existe congestión, exceso de moco, rinitis alérgica o irritación de las fosas nasales.
Mayo Clinic también indica que los enjuagues nasales pueden ayudar ante síntomas relacionados con alergias, problemas de los senos paranasales y resfriados. Además, pueden ser útiles cuando el aire de interiores reseca las fosas nasales.
Entre las situaciones en las que un lavado nasal puede aportar alivio se encuentran:
- Congestión nasal
- Exceso de mucosidad
- Rinitis alérgica
- Exposición a polvo, polen u otros irritantes
- Sequedad de las fosas nasales
- Algunas molestias asociadas con resfriados
Sin embargo, es importante no confundir “puede ayudar” con “es necesario”. La presencia de congestión no significa que todas las personas requieran irrigaciones nasales ni que estas sustituyan un tratamiento médico.
Si los síntomas persisten, empeoran o aparecen otras manifestaciones, es recomendable consultar con un profesional de la salud para determinar la causa y el tratamiento adecuado.

¿Cómo se hace correctamente un lavado nasal?
Para realizar una irrigación nasal se puede utilizar un rinocornio, una botella comprimible o una pera nasal, además de una solución salina.
MedlinePlus recomienda llenar el dispositivo con la solución y colocar la cabeza sobre el lavabo o en la regadera. Después, se debe inclinar hacia un lado y respirar por la boca. La solución entra por una fosa nasal y sale por la otra. El procedimiento se repite en el lado contrario.
El líquido debe pasar de manera suave. Si aparece dolor, una sensación intensa de presión o molestias en los oídos, lo recomendable es detener el procedimiento.
Una vez terminado, se puede sonarse la nariz con suavidad para retirar el líquido y las secreciones restantes.
La higiene del dispositivo también es fundamental. Mayo Clinic recomienda lavarlo después de cada uso y dejarlo secar al aire libre. Además, no debe compartirse con otras personas.
Otro punto importante es que no se debe realizar un lavado nasal cuando las fosas nasales están completamente bloqueadas, según MedlinePlus.

¿Qué agua se debe usar para un lavado nasal?
Este es uno de los aspectos que requiere mayor atención. El agua del grifo no debe utilizarse directamente para realizar un lavado nasal.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomienda utilizar agua destilada o esterilizada, o agua del grifo que haya sido hervida y después enfriada.
La advertencia tiene una explicación: aunque el riesgo es muy bajo, el agua puede contener microorganismos que resultan peligrosos si ingresan por la nariz. El CDC documenta casos de infecciones graves asociados con el uso de agua contaminada durante la irrigación nasal. Entre los microorganismos señalados se encuentran Naegleria fowleri y Acanthamoeba.
Si se utiliza agua del grifo, el CDC recomienda llevarla a ebullición durante un minuto y dejarla enfriar antes de utilizarla para el lavado nasal.
Mayo Clinic también recomienda agua destilada, estéril o previamente hervida y enfriada. La institución contempla, además, agua filtrada mediante un filtro con un tamaño de poro absoluto de un micrón o menor.
Por eso, una de las principales recomendaciones de seguridad es sencilla: que el agua sea potable no significa que pueda utilizarse directamente para introducirla en la nariz.

¿Cuándo no se recomienda hacer lavados nasales?
Los lavados nasales pueden formar parte del cuidado de algunos problemas respiratorios, pero no son apropiados para todas las personas ni para todas las circunstancias.
MedlinePlus recomienda no utilizarlos cuando las fosas nasales están completamente bloqueadas. También aconseja contactar a un profesional de la salud si después del procedimiento aparece sangrado nasal, fiebre, dolor o dolor de cabeza.
La higiene del dispositivo también forma parte de la prevención. Mayo Clinic recomienda limpiarlo después de cada uso y dejarlo secar al aire libre. El agua empleada para su limpieza debe cumplir las mismas condiciones de seguridad que la utilizada para la irrigación.
Existe, además, una situación excepcional que requiere atención inmediata. El CDC indica que, después de un lavado nasal, síntomas como dolor de cabeza, fiebre, confusión o vómitos requieren atención médica inmediata, debido al riesgo, aunque extremadamente raro, de una infección provocada por microorganismos presentes en agua contaminada.
Entonces, ¿los lavados nasales son seguros?
En general, los lavados nasales con solución salina pueden ser una herramienta útil para limpiar las fosas nasales y aliviar determinados síntomas, especialmente ante congestión, alergias o exceso de mucosidad. Instituciones como MedlinePlus y Mayo Clinic respaldan su utilidad dentro de determinadas circunstancias.
Sin embargo, su seguridad depende de varios factores que no conviene pasar por alto. El tipo de agua, la limpieza del dispositivo, la técnica y las condiciones de salud de cada persona forman parte del procedimiento.
Un lavado nasal no debe considerarse un remedio universal para cualquier problema respiratorio. Si la congestión es persistente, existe dolor importante, fiebre, sangrado o los síntomas empeoran, lo más adecuado es buscar una valoración médica para identificar la causa.
En ese sentido, conocer la forma correcta de realizar una irrigación nasal permite aprovechar sus posibles beneficios sin convertir una medida de higiene en una práctica que pueda representar riesgos innecesarios.