Las 7 joyas de la Corona más valiosas del mundo y su impresionante valor
Descubre las 7 joyas de la Corona más valiosas del mundo: conoce su historia, los diamantes que las componen y sus impresionantes valores millonarios.

Las joyas vinculadas a las casas reales no solo destacan por sus diamantes, esmeraldas o perlas. Detrás de cada pieza existe una historia de monarquías, matrimonios, herencias y acontecimientos que han contribuido a convertirlas en auténticos tesoros.
Entre las más cotizadas aparecen piezas relacionadas con la realeza británica, pero también joyas pertenecientes a las Casa Real de Noruega y a antiguas familias aristocráticas europeas. Estas son siete de las piezas más valiosas de este exclusivo universo.
Collar Nizam de Hyderabad: 78.6 millones de euros
En lo más alto de esta lista se encuentra el espectacular collar Nizam de Hyderabad, una pieza que la entonces princesa Isabel recibió como regalo de bodas en 1947.

El Nizam de Hyderabad, uno de los hombres más ricos de su época, ofreció a la futura reina la posibilidad de elegir una joya de Cartier. Isabel se decantó por un conjunto formado por un collar y una tiara, aunque el primero terminó convirtiéndose en una de las piezas más extraordinarias de su joyero personal.
El collar está elaborado en platino y cubierto de diamantes de diferentes tallas, organizados en motivos florales. Su valor se estima en aproximadamente 78.6 millones de euros, aunque nunca ha sido subastado, por lo que se trata de una valoración estimativa.
Cullinan III y IV: 59.3 millones de euros
Pocas piedras preciosas tienen una historia comparable con la del diamante Cullinan, descubierto en Sudáfrica en 1905. La piedra original pesaba nada menos que 3,106 quilates, unos 621 gramos, y posteriormente fue dividida en varias gemas.

Entre ellas destacan el Cullinan III, de 94.4 quilates, y el Cullinan IV, de 63.6 quilates. La reina María los utilizó juntos como un espectacular broche y posteriormente Isabel II heredó la pieza.
El conjunto está valorado en alrededor de 59.3 millones de euros, debido no solo al tamaño y calidad de los diamantes, sino también a su extraordinaria procedencia.
Broche de diamantes Williamson: 29.6 millones de euros
Un diamante rosa descubierto en Tanzania en 1947 es el protagonista de otro de los grandes tesoros reales.

La piedra recibió el nombre de Williamson, en honor al geólogo canadiense John Williamson, quien entregó el diamante en bruto como regalo de bodas a la entonces princesa Isabel y al príncipe Felipe.
Originalmente pesaba 54.5 quilates y, después de ser tallado, quedó convertido en una gema rosa de 23.6 quilates. Cartier la incorporó al centro de un broche en forma de flor, acompañado por más de 200 diamantes blancos.
La pieza tiene un valor estimado de 29.6 millones de euros y fue una de las joyas que Isabel II lució en ocasiones especialmente importantes.
Tiara Greville Emerald Kokoshnik: 11.8 millones de euros
Elaborada por Boucheron en 1919, esta impresionante tiara perteneció originalmente a Margaret Greville, una reconocida integrante de la alta sociedad británica.

Greville legó posteriormente su colección de joyas a la reina Isabel, y la pieza pasó a formar parte del patrimonio de la familia real.
Su diseño está inspirado en los kokoshnik, tradicionales tocados de la aristocracia rusa. Está elaborada en platino y diamantes y cuenta con grandes esmeraldas, incluida una espectacular piedra central.
La joya alcanzó nuevamente los reflectores cuando la princesa Eugenia de York la llevó el día de su boda, demostrando que algunas piezas históricas del joyero real continúan teniendo un lugar destacado en las nuevas generaciones.
Tiara de diamantes de la reina Maud: 11.8 millones de euros
La siguiente joya está relacionada con la familia real noruega. Se trata de una tiara de diamantes y perlas creada para la princesa Maud de Gales con motivo de su matrimonio en 1896 con el príncipe Carlos de Dinamarca.

Maud se convirtió posteriormente en reina de Noruega cuando su esposo ascendió al trono como Haakon VII.
La pieza fue robada en Londres en 1995, cuando se encontraba en la joyería Garrard para recibir mantenimiento. Al no ser recuperada, se fabricó una réplica prácticamente idéntica, que continúa vinculada a la familia real noruega. Su valor estimado ronda los 11.8 millones de euros.
Tiara Henckel von Donnersmarck: 10.9 millones de euros
Con enormes esmeraldas y diamantes, esta tiara perteneció a Katharina Henckel von Donnersmarck, integrante de una poderosa familia aristocrática alemana.

La joya, creada alrededor de 1900, contiene esmeraldas cuyo peso conjunto supera los 500 quilates. Incluso existe una antigua teoría según la cual algunas de estas piedras pudieron haber pertenecido a la emperatriz Eugenia de Francia, aunque esta procedencia no está plenamente documentada.
En 2011, Sotheby’s la vendió en Ginebra por 10.7 millones de dólares, convirtiéndose entonces en la tiara más cara jamás adjudicada en una subasta.
Collar Swan Lake: 10.3 millones de euros
El último lugar de esta selección está reservado para una joya inseparable de la historia de Lady Diana.

El llamado Swan Lake, o collar Lago de los Cisnes, fue diseñado con 178 diamantes y perlas y se hizo mundialmente famoso cuando Diana lo llevó al Royal Albert Hall de Londres en 1997, durante una función del ballet El lago de los cisnes.
Aquella sería una de sus últimas apariciones públicas antes de su muerte. Además, el joyero que creó la pieza trabajaba entonces en unos pendientes a juego que nunca llegaron a completarse.
En 2010, una pareja ucraniana adquirió el collar por unos 632 mil dólares. Años después, su valor fue estimado en alrededor de 12.1 millones de dólares, una diferencia que demuestra cómo la historia asociada a una joya puede multiplicar su precio.