Colectivo contra planta de amoníaco: El Pechocho, símbolo de resistencia en Topolobampo

El pueblo Mayo-Yoreme y el colectivo Aquí No mantienen una lucha que busca defender el ecosistema marino en el que vive este delfín nariz de botella.

La Planta de Amoniaco más grande de América Latina está instalada Topolobampo, Sinaloa.
La Planta de Amoniaco más grande de América Latina está instalada Topolobampo, Sinaloa.Especial

El Pechocho es un símbolo de la lucha del pueblo Mayo-Yoreme y del colectivo Aquí No, en contra de la instalación de la planta de amoniaco más grande de América Latina en Topolobampo, Sinaloa.

Este delfín es un emblema del sector turístico en el norte del estado, porque a pesar de que es un ejemplar silvestre, se acerca y convive con las personas”, destacó Claudia Susana Quintero, una de las líderes del movimiento de resistencia contra la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO).

El Pechocho es un delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), especie sujeta a Protección Especial, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 059, que desde hace más de 30 años vive en la ensenada de El Bichi, Sinaloa, la cual conecta con la Bahía de Ohuira.

De acuerdo con relatos locales, la madre de El Pechocho llegó a Topolobampo en septiembre de 1995 buscando refugio ante el embate del huracán Ismael y antes de morir dio a luz a un pequeño delfín, que al quedar huérfano decidió permanecer en este lugar rico en biodiversidad.

El hábitat de El Pechocho está en riesgo

Lamentablemente, el hábitat de El Pechocho corre peligro por los impactos ambientales vinculados a la construcción y puesta en operación de este megaproyecto.

Claro que está en riesgo, porque su zona de alimentación también lo está con la alteración de las corrientes y la contaminación de los manglares, que son un ecosistema muy frágil”, advirtió Quintero.

La activista subrayó que la producción de amoniaco afectaría un sitio Ramsar con humedales de importancia internacional y provocaría daños al ecosistema marino por la extracción masiva de agua de mar para enfriamiento y su posterior descarga a tres grados por arriba de la temperatura normal.

Además, pone en riesgo el sustento de cuatro mil familias dedicadas a la pesca y las actividades turísticas, cuya economía está vinculada a los recursos naturales y las actividades que se desarrollan en la región.

Ulises Pinzón, síndico de Topolobampo, señaló que la lucha de 13 años busca proteger a El Pechocho y defender el derecho constitucional de la población a un ambiente sano.

Ante esto, Greenpeace México y Conexiones Climáticas lanzaron campañas para exigir al Gobierno de México la cancelación del proyecto. Un dato curioso de El Pechocho es que cuando carga una rama de manglar sobre su rostro indica que no desea contacto; por el contrario, cuando busca socializar, se acerca libremente a las embarcaciones para dejarse acariciar.

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