Daniel Ortega entierra las elecciones en Nicaragua: "Jamás volverán al gobierno"
Durante la conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, el presidente de Nicaragua descartó la realización de futuras elecciones en el país para evitar que la oposición en el exilio acceda al poder

El régimen de Nicaragua cerró definitivamente la puerta a cualquier vía de alternancia democrática.
Ante miles de simpatizantes congregados en una plaza de Managua por el 47 aniversario de la revolución sandinista, el presidente Daniel Ortega afirmó de forma tajante que no se volverán a organizar comicios en la nación centroamericana para evitar el eventual triunfo de las plataformas de oposición.
"Que se olviden, aquí en Nicaragua no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos [la oposición] atrapar el gobierno y atrapar el poder. Aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis volverán a llegar al gobierno, jamás, jamás, jamás", aseveró el líder sandinista.
Un "muro" legislativo contra la oposición
Acompañado por su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, el mandatario adelantó que promoverá reformas legales para bloquear permanentemente a las agrupaciones críticas en el exilio, a las que acusa de conspirar con financiamiento de Estados Unidos.
"Vamos a trabajar con la Asamblea Nacional y con las organizaciones correspondientes, porque hay que hacer las leyes que les pongan un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatrias", puntualizó Ortega.
Esta declaración se produce tras las modificaciones constitucionales puestas en marcha en febrero de 2025, las cuales otorgaron poder absoluto a la dupla presidencial, elevaron el rango de Murillo a copresidenta y ampliaron el periodo del ejecutivo de cinco a seis años, postergando la fecha de la contienda general hasta finales de 2027.
Reaparición pública y pugnas por la sucesión
La intervención de Ortega marcó su reaparición pública tras dos meses de ausencia, periodo en el que se especuló sobre su estado de salud debido a sus padecimientos de lupus e insuficiencia renal.
El gobernante llegó al recinto manejando su propio vehículo, luego de que en sus últimas presentaciones registrara dificultades para desplazarse.
Dirigentes opositores expulsados del país han denunciado que, tras bambalinas, Rosario Murillo mantiene una purga interna en las instituciones del Estado para asegurar el control de la estructura gubernamental ante una eventual falta absoluta de Ortega.
Nicaragua atraviesa un cerco político severo desde la represión a las protestas masivas de 2018, las cuales dejaron más de 300 muertos según datos de la ONU.
Desde entonces, cientos de líderes políticos, religiosos, periodistas e intelectuales han sido encarcelados, despojados de sus bienes y retirados de su nacionalidad, obligando a miles de ciudadanos a buscar refugio en Costa Rica, España y Estados Unidos.