Nódulos tiroideos: la Dra. Estefanía Boyer explica cuándo es necesaria la cirugía
La tiroides es una glándula pequeña con forma de mariposa ubicada en la parte frontal del cuello, delante de la tráquea.

En entrevista, la Dra. Estefanía Boyer, especialista en cirugía de cabeza, cuello y tiroides, abordó con detalle el manejo de los nódulos tiroideos —pequeños bultos que se forman en la glándula tiroides—.
La experta subrayó que, si bien la mayoría de estos nódulos suelen ser benignos, es fundamental realizar una evaluación médica precisa. Para determinar su naturaleza exacta, la herramienta clave es la biopsia por aspiración con aguja fina, un procedimiento sencillo que define el rumbo a seguir.
Además de los problemas funcionales comunes, como el hipotiroidismo o el hipertiroidismo, esta estructura es propensa al desarrollo de nódulos o masas. Estos nódulos son sumamente frecuentes entre la población, estimándose que hasta el 50% de las personas de 50 años y el 60% de quienes tienen 60 años presentan alguna de estas protuberancias, las cuales suelen detectarse de forma accidental mediante revisiones médicas o estudios de ultrasonido".
A pesar de la alarma que puede causar el hallazgo de una masa en el cuello, la Dra. Estefanía Boyer Duc, especialista en cirugía de cabeza y cuello, enfatiza que entre el 90% y el 95% de los nódulos tiroideos son completamente benignos.
Por lo general, estas formaciones no presentan síntomas, a menos que alcancen un tamaño considerable (mayor a los 4 centímetros) que comience a obstruir el paso de alimentos sólidos o líquidos, o bien, que generen cambios notorios en la voz. Si el nódulo es catalogado como benigno y no afecta la calidad de vida del paciente, no se requiere ninguna intervención quirúrgica, limitándose el tratamiento a una vigilancia médica periódica
La estrategia quirúrgica depende del tamaño y la localización del tumor. Si este se encuentra encapsulado en un solo lado de la tiroides, se puede optar por una hemitiroidectomía, extirpando únicamente la mitad de la glándula; esto permite que entre el 50% y el 80% de los pacientes mantengan su función hormonal intacta sin necesidad de medicamentos de por vida. Por otra parte, a diferencia de otros tipos de cáncer, el de tiroides no suele requerir quimioterapia ni radioterapia convencional; en su lugar, se emplea el yodo radiactivo después de la operación para destruir de forma dirigida cualquier residuo microscópico de células tiroideas.
Finalmente, la especialista advierte que este tipo de procedimientos quirúrgicos deben ser ejecutados por manos expertas y con tecnología avanzada, como lupas de aumento y neuromonitoreo.