Unión de Cañeros prevé enviar 1.1 millones de toneladas de azúcar a EU
Carlos Blackaller, presidente de la Unión Nacional de Cañeros, proyecta que se exportarán 1.1 millones de toneladas de azúcar a EU.

Carlos Blackaller, presidente de la Unión Nacional de Cañeros, proyecta un techo de exportación de azúcar a Estados Unidos de 1.1 millones de toneladas luego de la emisión del reporte agrícola del gobierno norteamericano.
En entrevista con Rogelio Varela para Imagen Radio, el representante gremial expuso que el volumen inicial mínimo garantizado por los acuerdos de suspensión vigentes asciende a 576 mil toneladas, cifra que representa un incremento de 200% en comparación con el ciclo inmediato anterior.
El gobierno norteamericano estima que más de 1,152,000 toneladas de azúcar mexicana podrían ir al mercado norteamericano en el ciclo 26-27, pero con base a los acuerdos de suspensión genera en principio una garantía mínima de un cupo de 576,000 toneladas, lo cual es un volumen 200% mayor que el del ciclo anterior", puntualizó Blackaller.
Factores de mercado y reducción de compras a terceros países
La apertura en las estimaciones de compra responde a un ajuste en las previsiones de abasto de Estados Unidos, país que proyecta adquirir menos edulcorantes de naciones ajenas al acuerdo regional. Las condiciones climáticas previas en territorio nacional habían limitado los excedentes exportables mexicanos en los últimos tres ciclos.
El dirigente gremial detalló el cambio en la postura comercial estadounidense: "Lo que estamos observando en este momento con base al reporte WASDE es que Estados Unidos pronostica menores importaciones de terceros países y eso le abre mayor oportunidad al azúcar mexicana. Hoy vemos un potencial para el ciclo 26-27 por encima del millón de toneladas."
La fórmula que rige los cupos opera de manera mensual mediante revisiones de inventario y consumo que ejecutan las autoridades agrícolas estadounidenses. Los meses de septiembre, diciembre y marzo marcarán los ajustes vinculantes definitivos para la zafra correspondiente.
Blackaller especificó las características del marco regulatorio actual: "El mecanismo actual es un mecanismo que no tiene regresión, o sea el volumen asignado como mínimo ya no puede ser menor, solamente puede ser mayor. Creemos que hay posibilidades de una mejora sustantiva y un beneficio a los productores de caña."
Sustitución de fructosa por insumos nacionales
La industria azucarera y el sector cañero buscan el reemplazo de los edulcorantes importados por producción nacional dentro de los procesos de manufactura del país. La postura coincide con los señalamientos que emitió el Ejecutivo federal respecto a la revisión de la entrada de fructosa al mercado mexicano.
"El azúcar mexicana de caña tiene las características adecuadas para ser parte de los procesos productivos nacionales que hoy utilizan edulcorantes importados. Se debe de privilegiar el uso de los insumos nacionales cuando estos ofertan condiciones similares en inocuidad y calidad."
La sustitución pretende mitigar la exposición de los productores locales a las fluctuaciones de precios del mercado spot internacional. La estrategia busca redirigir los excedentes hacia la industria de bebidas embotelladas y alimentos procesados dentro del territorio nacional.
Impacto socioeconómico en las regiones productoras
La actividad cañera abarca 15 estados de la República Mexicana y concentra la operación de 47 ingenios azucareros en más de 260 municipios. El sector registra una planta de 188,000 productores agrícolas dedicados al cultivo y la cosecha de la materia prima.
Blackaller aportó cifras sobre el sustento económico que genera la cadena de valor: "Se calcula que 500,000 personas encuentran su empleo de forma directa en la caña de azúcar. Alrededor de 2.5 millones de personas de manera directa o indirecta tenemos nuestras actividades económicas girando alrededor de la caña de azúcar."
La influencia comercial de la zafra sostiene el arraigo laboral en comunidades rurales del oriente y sur del país. El flujo de exportaciones hacia Estados Unidos estabiliza los ingresos de las familias vinculadas a la cadena de distribución y suministro.