Salud emocional masculina sigue siendo un problema de salud pública: Carlos Martínez
Carlos Martínez analiza por qué los hombres encabezan las tasas de suicidio y adicciones en México, derribando el estigma de que "los hombres no lloran".

El mes de junio, tradicionalmente marcado por la celebración a los padres, es la oportunidad perfecta para cuestionar una de las normas sociales más dañinas: el mandato de que "los hombres no lloran". Esta expectativa no es solo un arcaísmo cultural, sino un factor determinante en una crisis de salud pública que afecta a miles de familias mexicanas.
Carlos Martínez, periodista especialista en Derechos Humanos, advierte en entrevista que el silencio masculino es un síntoma de una estructura que castiga la vulnerabilidad.
La realidad familiar en México ha cambiado radicalmente en las últimas cuatro décadas. El modelo binario tradicional de padre y madre ha quedado superado por una realidad de familias diversas, madres jefas de familia y hogares marcados por ausencias dolorosas, ya sea por migración, desaparición o las secuelas de la pandemia.
El regalo ideal para este Día del Padre no debería ser una cuestión de consumo, sino de conexión humana. Es momento de normalizar la salud emocional masculina, preguntando genuinamente "¿estás bien?" y creando entornos donde un abrazo o una expresión de vulnerabilidad no sean vistos como debilidad. Para avanzar como sociedad, debemos entender que la salud emocional no tiene género y que el costo de mantener el "silencio masculino" es, en última instancia, la vida de millones de hombres.