Historia de la colonia Roma: De potrero porfiriano a uno de los íconos de la CDMX

Descubre la historia de la Colonia Roma en CDMX, sus orígenes porfirianos y por qué se volvió en un lugar tan famoso.

Historia de la colonia Roma
Historia de la colonia RomaSecretaría de Turismo de la Ciudad de México

Conoce la historia de la colonia Roma; sus orígenes como potrero porfiriano hasta convertirse en uno de los íconos de la CDMX donde conviven generaciones, costumbres y vivencias de manera orgánica.

Lo que nació a principios del siglo XX como un exclusivo proyecto residencial para la élite afrancesada de la era porfiriana ha atravesado ciclos de esplendor aristocrático, decadencia urbana, tragedias sísmicas y un renacimiento cultural.

El origen de la colonia Roma fue una visión de modernidad e higienismo urbano que buscaba alejar a las clases acomodadas del centro histórico colonial, afectado en aquel entonces por el hacinamiento y la falta de drenaje.

Con sus camellones anchos decorados con esculturas de bronce, banquetas espaciosas y casonas de ecléctico estilo europeo, la Roma se convirtió en el símbolo de la modernización afrancesada impulsada por Porfirio Díaz.

A lo largo de las décadas, este trazado urbano atrajo no solo a diplomáticos y empresarios, sino a una impresionante constelación de escritores, artistas y pensadores que impregnaron sus calles de un espíritu bohemio e intelectual indeleble.

Entender por qué la Colonia Roma se volvió un ícono exige ir mucho más allá de la simple narrativa turística o la película de Alfonso Cuarón. Se trata de una serie de movilizaciones, sismos y hasta gentrificación.

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Historia de la colonia RomaSecretaría de Turismo de la Ciudad de México

El nacimiento de la colonia Roma

Los inicios de la colonia Roma surgen en los terrenos que ocupaban Potrero de la Romita y los potreros de la Condesa a finales del siglo XIX. El cirquero y empresario estadounidense Edward Walter Orrin, propietario del afamado Circo Orrin, en sociedad con los inversionistas Pedro Lascuráin y Pedro Antonio de los Cobos, obtuvieron la concesión del Gobierno del Distrito Federal para urbanizar el fraccionamiento.

Como homenaje a las ciudades que había visitado con su circo en sus giras artísticas por la República Mexicana, Orrin bautizó las calles de la nueva colonia con los nombres de los estados y ciudades del país (Orizaba, Jalapa, Querétaro, Chihuahua, Durango, Mérida, entre otros).

La Roma fue uno de los primeros fraccionamientos de la capital en contar con servicios subterráneos completos: red de drenaje con tubos de barro vitrificado, alumbrado público eléctrico, red de agua potable canalizada, pavimento de asfalto importado y tendido de tranvías eléctricos.

La inclusión de camellones centrales arbolados sobre avenidas emblemáticas como Álvaro Obregón (llamada originalmente Avenida Jalisco) creó un microclima sombreado y espacios de paseo peatonal inéditos para la ciudadanía.

Espacios como la Plaza Río de Janeiro (con la réplica en bronce del David de Miguel Ángel) y la Plaza Luis Cabrera se concibieron como oasis urbanos para el esparcimiento de la élite borbónica y porfiriana.

La nueva Colonia Roma se erigió como el estándar del estatus socioeconómico de la alta burguesía. Empresarios, políticos vinculados al grupo de Porfirio Díaz y diplomáticos extranjeros construyeron ahí sus residencias, alejados del bullicio e insalubridad del centro histórico.

Colonia Roma
Colonia RomaGobierno de la Ciudad de México

La colonia Roma en el siglo XX

Hacia la década de 1940, el rostro de la colonia Roma comenzó a transformarse radicalmente, abriendo las puertas a una comunidad de estudiantes, artistas visuales, exiliados políticos extranjeros y escritores que la convirtieron en el epicentro del movimiento intelectual capitalino.

La Generación Beat estadounidense, artistas de la talla de Leonora Carrington y Remedios Varo, escritores como Fernando del Paso y José Emilio Pacheco encontraron en las calles de la Roma el ambiente fértil para desarrollar sus obras pictóricas y literarias.

El punto de quiebre de la colonia Roma en el siglo XX fue el 19 de septiembre de 1985, cuando un terremoto de magnitud 8.1 con epicentro en la costa de Guerrero sacudió violentamente a la Ciudad de México.

Por su composición geológica, la Roma (junto con la Condesa y el Centro Histórico) fue una de las zonas más devastadas de la metrópoli. Decenas de edificios de departamentos y casonas centenarias se derrumbaron totalmente o sufrieron daños estructurales irreversibles.

El desplome de edificaciones como el multifamiliar del Hospital General o las estructuras de departamentos en las calles de Querétaro, San Luis Potosí y Álvaro Obregón cobraron miles de vidas y provocaron el éxodo masivo de residentes que abandonaron el barrio por temor a futuros colapsos.

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El renacimiento de la colonia Roma

A partir de los primeros años de la década de 2000, la colonia Roma protagonizó una de las revitalizaciones urbanas más aceleradas del país.

Impulsada por normativas de protección patrimonial que impidieron la demolición masiva de sus casonas e incentivaron la restauración comercial, la zona atrajo a una nueva ola de galerías de arte contemporáneo (como Galería OMR), restaurantes de autor, firmas de diseño local y tiendas independientes de discos y libros.

Hoy en día, la Roma cuenta con más de 1,500 inmuebles catalogados con valor arquitectónico e histórico por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El hito que catapultó definitivamente el nombre del barrio a la escala global ocurrió en 2018 con el estreno de la película galardonada con el premio Oscar ROMA, dirigida por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón.

La cinta, inspirada en las vivencias de su infancia en la calle Tepeji durante los años 70, no solo fue un triunfo cinematográfico, sino que convirtió a la colonia en un destino de peregrinación turística internacional.

En la actualidad, la colonia Roma (dividida administrativamente en Roma Norte y Roma Sur) enfrenta los retos derivados de su propio éxito: gentrificación, falta de recursos, poco acceso a la vivienda, giro en la oferta comercial y lingüística que llevan a debates sociológicos sobre la pérdida de la identidad de barrio y la sustitución de comercios tradicionales.

La colonia Roma demuestra una capacidad de resiliencia muy adecuada con los habitantes de la capital del país.. Sigue siendo el corazón palpitante de la creatividad mexicana, un lugar donde la arquitectura porfiriana abraza la vanguardia digital y donde cada esquina guarda el eco de un pasado literario, artístico e histórico incomparable.

mgid