¿Tu hijo grita dormido y parece no reconocerte? Esto debes hacer ante un terror nocturno

Descubre por qué ocurren los terrores nocturnos en niños, cómo distinguirlos de las pesadillas y qué hacer para proteger a tu hijo durante el episodio.

Los terrores nocturnos son relativamente frecuentes durante la infancia y, en la mayoría de los casos, desaparecen con el crecimiento.
Los terrores nocturnos son relativamente frecuentes durante la infancia y, en la mayoría de los casos, desaparecen con el crecimiento.Canva.

El descanso es fundamental para la salud y la calidad de vida, especialmente durante la infancia. Sin embargo, cuando un niño grita, llora o realiza movimientos bruscos mientras duerme, la escena puede causar preocupación en su familia.

Aunque estas manifestaciones parecen alarmantes, en algunos casos corresponden a un terror nocturno, un fenómeno del sueño en el que el menor permanece parcialmente dormido y puede mostrar miedo intenso sin responder a quienes intentan consolarlo.

Los terrores nocturnos son relativamente frecuentes durante la infancia y, en la mayoría de los casos, desaparecen con el crecimiento. Reconocer sus características permite a madres, padres y cuidadores saber cómo actuar, evitar accidentes e identificar cuándo es necesario consultar al pediatra.

Los terrores nocturnos, son episodios que ocurren durante el sueño profundo.
Los terrores nocturnos, son episodios que ocurren durante el sueño profundo.Canva.

¿Qué son los terrores nocturnos en niños y cómo se manifiestan?

Los terrores nocturnos, también conocidos como pavores nocturnos, son episodios que ocurren durante el sueño profundo. De acuerdo con MedlinePlus, son más comunes entre los 3 y 7 años, aunque también pueden presentarse en otras edades.

Este fenómeno pertenece al grupo de las parasomnias, que incluye comportamientos inusuales durante el descanso. Durante un episodio, el niño puede parecer despierto, pero no tiene plena conciencia de su entorno y puede mostrar dificultades para responder a sus padres.

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:

  • Gritos o llanto intenso
  • Sudoración y respiración acelerada
  • Mirada fija y expresión de miedo
  • Movimientos bruscos de brazos y piernas
  • Dificultad para reconocer a sus padres o responder a sus palabras
  • Agitación e intentos de levantarse de la cama

Según Mayo Clinic, estos episodios suelen aparecer durante la primera parte de la noche y pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos; en ocasiones, se prolongan más.

Una característica importante es que el niño generalmente vuelve a dormirse y no recuerda lo ocurrido a la mañana siguiente. Aunque la experiencia puede resultar angustiante para quienes la presencian, no significa necesariamente que el menor esté consciente del miedo que parece expresar.

Los terrores nocturnos suelen aparecer durante la primera parte de la noche y pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos
Los terrores nocturnos suelen aparecer durante la primera parte de la noche y pueden durar desde unos segundos hasta varios minutosCanva.

¿Cuáles son las causas de los terrores nocturnos en niños?

La causa exacta de los terrores nocturnos no siempre se conoce. No obstante, diversas instituciones médicas identifican factores que pueden favorecer su aparición, sobre todo aquellos que alteran los horarios o la calidad del sueño.

Mayo Clinic señala que entre los principales desencadenantes se encuentran la falta de sueño, el cansancio extremo, el estrés, la fiebre y los cambios en los horarios de descanso. También pueden influir los viajes y algunas afecciones que interrumpen el sueño, como ciertos trastornos respiratorios.

Los antecedentes familiares también pueden tener relevancia. MedlinePlus explica que los terrores nocturnos pueden presentarse en varias personas de una misma familia.

Por ello, conviene observar si los episodios coinciden con cambios en la rutina, enfermedades recientes o periodos de descanso insuficiente. Un registro de la hora de acostarse, la duración del sueño y el momento en que aparecen los episodios puede ayudar al pediatra a identificar posibles patrones.

Es importante aclarar que los terrores nocturnos no significan que exista un problema de crianza. Aunque el estrés puede influir, no todos los casos tienen el mismo origen y no siempre es posible reconocer un factor desencadenante.

Entre los principales desencadenantes de los terrores nocturnos se encuentran la falta de sueño, el cansancio extremo, el estrés, la fiebre y los cambios en los horarios de descanso.
Entre los principales desencadenantes de los terrores nocturnos se encuentran la falta de sueño, el cansancio extremo, el estrés, la fiebre y los cambios en los horarios de descanso.Canva.

¿Cómo distinguir un terror nocturno de una pesadilla?

Aunque ambos fenómenos pueden provocar miedo y llanto, los terrores nocturnos y las pesadillas ocurren en distintas etapas del sueño y presentan características diferentes.

La Academia Estadounidense de Pediatría explica que los terrores nocturnos suelen aparecer durante el sueño profundo, en la primera parte de la noche. Las pesadillas, en cambio, ocurren con mayor frecuencia durante la segunda mitad del descanso y pueden despertar al niño.

Estas son las principales diferencias:

  • Terror nocturno: el niño puede gritar, agitarse y mantener los ojos abiertos, pero no responder de manera consciente. Por lo general, no recuerda el episodio
  • Pesadilla: el menor suele despertar, reconocer a sus padres, buscar consuelo y, en ocasiones, describir el sueño que le provocó miedo

Esta distinción ayuda a los cuidadores a comprender por qué un niño puede parecer aterrorizado sin reconocer a las personas que están cerca de él.

Sin embargo, los síntomas por sí solos no permiten confirmar un diagnóstico en todos los casos. Si los episodios son atípicos, frecuentes o provocan lesiones, es conveniente solicitar una valoración médica.

Las pesadillas, ocurren con mayor frecuencia durante la segunda mitad del descanso y pueden despertar al niño.
Las pesadillas, ocurren con mayor frecuencia durante la segunda mitad del descanso y pueden despertar al niño.Canva.

¿Qué hacer durante un terror nocturno y qué debes evitar?

Cuando un niño grita o se agita mientras duerme, la primera reacción de los padres puede ser despertarlo o abrazarlo de inmediato. Sin embargo, durante un terror nocturno, esas acciones pueden aumentar su confusión o agitación.

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) recomienda mantener la calma, esperar a que el episodio termine y evitar despertar al menor a la fuerza.

Estas son algunas medidas para actuar de forma segura:

  1. Mantén la calma. Evita gritar o realizar movimientos bruscos. Recuerda que el niño puede permanecer parcialmente dormido y no comprender lo que sucede.
  2. Protege su seguridad. Retira los objetos con los que pueda golpearse y evita que caiga de la cama. Si intenta caminar, vigila sus movimientos y mantén despejado el espacio.
  3. No intentes despertarlo a la fuerza. Sacudirlo o insistir en que responda puede aumentar su agitación. Permanece cerca mientras pasa el episodio.
  4. Evita sujetarlo con fuerza. Si rechaza el contacto, no intentes inmovilizarlo, salvo que necesites impedir una lesión inmediata. Prioriza su seguridad con intervenciones suaves.
  5. Espera a que vuelva a dormir. Muchos niños se tranquilizan por sí solos y retoman el descanso sin recordar lo ocurrido.

Después del episodio, no es necesario interrogar al niño sobre lo que sucedió, pues probablemente no lo recordará. En cambio, los padres pueden revisar sus hábitos de descanso y observar si existe algún patrón.

Tampoco deben administrarse medicamentos, suplementos o productos para inducir el sueño sin indicación médica.

Leer un cuento, reducir los estímulos y preparar un dormitorio cómodo pueden ayudar a favorecer el descanso.
Leer un cuento, reducir los estímulos y preparar un dormitorio cómodo pueden ayudar a favorecer el descanso.Canva.

¿Cómo prevenir los terrores nocturnos y cuándo acudir al pediatra?

Aunque no siempre es posible prevenir los terrores nocturnos, algunos hábitos pueden reducir los factores que favorecen su aparición.

Mayo Clinic recomienda procurar que el niño duerma lo suficiente, mantener horarios regulares y establecer una rutina tranquila antes de acostarse. Leer un cuento, reducir los estímulos y preparar un dormitorio cómodo pueden ayudar a favorecer el descanso.

También es importante mantener un entorno seguro, sobre todo si el menor presenta movimientos bruscos o intenta levantarse durante los episodios.

En algunos casos, cuando los terrores nocturnos ocurren a una hora predecible, el especialista puede recomendar el despertar anticipado, una estrategia que consiste en despertar al niño poco antes del momento habitual del episodio. Esta medida debe valorarse de acuerdo con las características de cada caso.

Aunque la mayoría de los niños supera este fenómeno con el crecimiento, existen situaciones que requieren atención médica. De acuerdo con MedlinePlus y Mayo Clinic, conviene consultar al pediatra cuando los episodios:

  • Ocurren con frecuencia o aumentan de intensidad
  • Interrumpen de forma habitual el descanso del niño o de su familia
  • Provocan lesiones o representan un riesgo de accidente
  • Se acompañan de somnolencia excesiva durante el día
  • Coinciden con otros síntomas que generan preocupación

Si el menor presenta dificultad respiratoria importante, una lesión grave o movimientos que hagan sospechar una convulsión, no debe asumirse que se trata de un terror nocturno. En esos casos, es necesario buscar atención médica urgente.

El pediatra puede revisar los antecedentes familiares, los hábitos de sueño y las características de los episodios. Si lo considera necesario, solicitará estudios adicionales para descartar otros trastornos.

Los terrores nocturnos pueden generar incertidumbre en las familias, especialmente cuando aparecen de forma repentina y no existe una explicación evidente. 

Comprender que estos episodios están relacionados con el sueño permite afrontarlos con mayor tranquilidad y evitar reacciones que aumenten la agitación del menor. La observación de sus hábitos, un entorno seguro y la orientación médica cuando sea necesaria son elementos esenciales para cuidar su descanso y bienestar.

mgid