¿Rudo o técnico? Guía para sobrevivir a tu primera noche de lucha libre

No hace falta conocer todas las llaves, máscaras y rivalidades para disfrutar una función de lucha libre.

La Arena México para primerizos: cómo entender y disfrutar las luchas
La Arena México para primerizos; cómo entender y disfrutar las luchasInstagram: cmll_mx

Hay experiencias que requieren preparación y otras que simplemente hay que vivir. Para alguien que nunca ha asistido a una función de lucha libre, poner un pie en la Arena México puede generar algunas dudas: ¿hay que saber quiénes son los luchadores?, ¿cómo se distingue a un técnico de un rudo?, ¿qué se supone que debe gritar el público?

La respuesta es mucho más sencilla de lo que parece; hay que dejarse llevar. Eso fue precisamente lo que ocurrió durante una visita a la Arena México, a la que una invitada de Mamá Lucha de Bodega Aurrera llegó sin demasiados conocimientos sobre lucha libre y terminó descubriendo que entender el espectáculo es cuestión de minutos. La experiencia comenzó incluso antes de que sonara la primera campana.

La lucha comienza antes del ring

Como parte de la invitación de Mamá Lucha de Bodega Aurrera, los asistentes recibieron máscaras para personalizarlas con stickers. Entre diseños, colores y ocurrencias, cada quien pudo darle su propio toque a uno de los símbolos más reconocibles de la lucha libre mexicana.

Mientras las máscaras tomaban forma, también llegó el momento de comer. La recepción incluyó diferentes tacos de guisado, agua de horchata y Jamaica y cerveza, así que el ambiente de función comenzó incluso antes de entrar a las gradas. Pero todavía faltaba una parte importante de la experiencia, como la convivencia con los luchadores.

La luchadora Tessa Blanchard y Soberano Jr. acompañaron a los asistentes durante un rato, se tomaron fotos y convivieron con ellos antes de que llegara el momento de pasar a la función.

Tessa Blanchard
Tessa BlanchardInstagram: cmll_mx

Y entonces sí, llegó la hora de descubrir qué ocurre cuando las luces se encienden y las gradas comienzan a rugir.

La función arrancó en punto de las 8 de la noche y, para alguien que nunca había asistido a una, la adaptación fue mucho más rápida de lo esperado.

Rudos contra técnicos: la primera lección

Si existe una pregunta que cualquier primerizo se hará durante una función es: ¿a quién se supone que hay que apoyar?

La respuesta comienza con dos palabras que forman parte de la columna vertebral de la lucha libre mexicana: rudos y técnicos.

En términos sencillos, los técnicos representan el lado más cercano al héroe; suelen respetar las reglas, buscan ganarse al público y destacan por estilos acrobáticos y de llaves. Los rudos, en cambio, son los villanos del cuadrilátero, hacen trampa, desafían al réferi y buscan precisamente aquello que más le gusta a un rudo como escuchar cómo todo el recinto lo abuchea.

La división no es una regla, pero sí una de las bases del espectáculo, pero vaya que se nota.

Los gritos comienzan prácticamente desde que aparecen los luchadores. Hay quienes reciben aplausos y porras, mientras otros son recibidos con abucheos y reclamos desde las tribunas.

Para un primerizo, la recomendación es sencilla al observar unos minutos y elegir un bando.

Rudos vs Técnicos
Rudos vs TécnicosInstagram: cmll_mx

No hace falta conocer toda la trayectoria del luchador. A veces basta con que una entrada, una máscara o una maniobra espectacular consiga ganarse al público.

Entre los grandes nombres asociados históricamente con el bando técnico están figuras como El Santo, Blue Demon, Místico y Atlantis, mientras que del lado de los rudos han brillado personajes como los Hermanos Dinamita, El Satánico y Perro Aguayo.

Pero aquí viene una advertencia para quienes quieran tomarse demasiado en serio las etiquetas; en la lucha libre, los cambios de bando también son parte de la historia. Un luchador puede pasar de técnico a rudo o al contrario, y convertir esa traición en el centro de una rivalidad. Por eso, lo que parece una simple pelea puede tener mucho más detrás.

El público también lucha

Una de las primeras cosas que sorprenden a quien visita la Arena México por primera vez es que el público no parece dispuesto a quedarse como simple espectador. Los aficionados gritan, abuchean y reaccionan a prácticamente todo lo que sucede sobre el cuadrilátero. Algunos parecen conocer cada movimiento y cada rivalidad; otros simplemente se dejan llevar por la emoción del momento. Y eso es precisamente lo divertido.

Quien llega por primera vez puede sentir durante los primeros minutos que todo el mundo sabe algo que él o ella desconoce. Pero basta con que aparezca una maniobra espectacular para que la reacción sea prácticamente automática.

Un grito lleva a otro, la gente se contagia y, cuando menos se piensa, el primerizo ya está participando.

La lucha libre, en ese sentido, no termina en el ring. La grada también forma parte del espectáculo.

Cuando el réferi también se convierte en personaje

Otra cosa que puede desconcertar a un primerizo es ver que el réferi no siempre parece tener el cariño de las tribunas.

En las historias de lucha libre, los rudos pueden aprovechar distracciones, trampas o incluso la supuesta complicidad de un réferi para sacar ventaja. Eso genera algunos de los momentos de mayor frustración para el público. Así que si las gradas comienzan a reclamarle al réferi, no necesariamente significa que algo salió mal.

Probablemente significa que está haciendo muy bien su trabajo dentro de la historiaY si de pronto el público se pone todavía más intenso porque un luchador está haciendo trampa, ya se puede considerar oficialmente parte del espectáculo.

¿Y las llaves? ¿Hay que saber de lucha?

Durante una función pueden aparecer llaves, vuelos, golpes y movimientos que harán que más de uno piense: "¿Eso es posible?"

Para un principiante, intentar analizar cada movimiento puede quitarle parte de la diversión. Lo mejor es observar, sorprenderse y, si hay alguien cerca que conozca del tema, aprovechar para preguntar.

llave en lucha libre
llave en lucha libreInstagram: cmll_mx

Porque otra de las particularidades de la lucha libre es que cada aficionado parece tener su propia explicación, su favorito y su historia que contar. Y ahí también está parte del encanto.

Las apuestas: cuando la máscara está en juego

Conforme un aficionado se mete más en el mundo de la lucha libre, seguramente escuchará hablar de las luchas de apuestas, uno de los conceptos más importantes de este espectáculo.

Aquí no se trata simplemente de ganar o perder un combate. En enfrentamientos como Máscara contra Máscara o Cabellera contra Cabellera, lo que está en juego puede cambiar para siempre la historia de un luchador.

Para un primerizo quizá sea demasiado pronto para entender todas las rivalidades detrás de una apuesta, pero basta con saber algo: cuando un luchador arriesga su máscara o su cabellera, la tensión aumenta considerablemente.

Y si algún día alguien explica que una máscara tiene décadas de historia detrás, probablemente será momento de escuchar con atención.

La Arena México está ubicada en Dr. Lavista 189, colonia Doctores, alcaldía Cuauhtémoc.

Para quienes llegan en transporte público, una de las opciones más prácticas es el Metro Cuauhtémoc, de la Línea 1. También se encuentra relativamente cerca la estación Balderas, por lo que ambas pueden funcionar dependiendo de la ruta de cada visitante. La información turística de la Ciudad de México ubica ambas estaciones a unos 360 metros del recinto.

Si la opción es llegar en automóvil, conviene considerar que el estacionamiento de la propia Arena México puede llenarse, especialmente durante las funciones. Además, existen alternativas en las calles aledañas de la colonia Doctores que pueden resultar más accesibles.

Un consejo práctico es llevar efectivo. Tener algunos billetes y monedas a la mano puede hacer más rápidas las compras dentro y alrededor de la Arena, desde alimentos hasta otros productos que se encuentren durante la visita.

Y aunque llegar en auto puede ser cómodo, para una primera visita quizá sea más sencillo optar por transporte público y evitar la preocupación de dónde dejar el vehículo.

mgid