Balance económico de Sheinbaum: salarios al alza, PIB frenado y deuda elevada
A dos años de Sheinbaum, las cifras oficiales permiten comparar 24 meses de gestión con nueve sexenios y detectar cambios estructurales en México.

El arranque de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cumple sus primeros 24 meses de gestión con una estampa económica definida por contrastes estructurales entre el poder adquisitivo de los trabajadores y el dinamismo productivo del país.
El avance más robusto durante el primer tercio del mandato presidencial se ubica en el terreno laboral y el fortalecimiento directo del salario mínimo. De acuerdo con las series estadísticas compiladas a partir de registros del Banco de México (Banxico), la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) establecidos por Calcu.mx, titulado Dos años de sexenio, en números oficiales, en poder de Excélsior, se establece que la política salarial mantiene una ruta ascendente sin precedentes recientes.
Se destaca que “el salario mínimo general pasó de representarle 23.0% del salario promedio registrado en el IMSS en 2016 a 47.2% en 2026”, una proporción significativamente superior a la registrada en el mes 24 de los gobiernos de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón o Vicente Fox.
La estabilidad del mercado cambiario ha complementado el frente de los aciertos macroeconómicos al amortiguar choques externos sobre los precios internos. El comportamiento del tipo de cambio interbancario mostró un rango de variación acotado respecto a las severas depreciaciones de arranque vividas en administraciones previas como la de Ernesto Zedillo Ponce de León.

Los extremos anuales recalculados sobre la serie diaria del tipo de cambio FIX determinaron estabilidad operativa con promedios anuales controlados, evitando los picos observados en arranques de sexenios precedentes, y eso ha permitido mantener la certidumbre en las operaciones financieras.
En materia de contención del costo de vida, las métricas del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) elaborado por el Inegi reflejan un comportamiento alineado a los rangos de la autoridad monetaria.
A pesar de presiones globales, la trayectoria de los precios al consumidor se ha mantenido lejos de episodios de volatilidad descontrolada. La inflación acumulada al segundo año se mantiene alineada con las trayectorias de convergencia del objetivo prioritario del banco central (3.42%), superando el desempeño en el control de precios registrado durante los primeros dos años del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y del propio Ernesto Zedillo.
UN PIB SIN MOVIMIENTO
El ritmo de la economía real, sin embargo, muestra señales de enfriamiento al medirse contra el ciclo histórico de expansión de la producción nacional. El análisis del Producto Interno Bruto (PIB) trimestral desestacionalizado indica una trayectoria moderada que coloca a la presente administración por debajo del dinamismo reportado en el mismo tramo por gestiones anteriores.
Cada sexenio se mide desde el mes anterior a la toma de posesión, que es el nivel que hereda, demostrando que el ritmo de crecimiento del PIB al octavo trimestre de Sheinbaum se ubica por debajo del promedio alcanzado en los periodos de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.

Este menor empuje del PIB se refleja de forma directa en el mercado formal del trabajo a través de un menor ritmo en la creación de nuevas plazas laborales. Aunque el salario promedio de cotización ante el IMSS registra incrementos nominales constantes, la absorción neta de trabajadores formales por parte de las empresas muestra un ritmo agotado.
Las cifras oficiales procesadas advierten que la cadencia mensual de afiliación de puestos de trabajo en el IMSS evidencia una ralentización en la generación neta de empleos en comparación con la dinámica observada en el mismo tramo del sexenio 2012-2018, señalando una pérdida de velocidad frente a lo observado a la mitad del mandato de Enrique Peña Nieto.
UNA DEUDA PESADA
El renglón más complejo para las autoridades económicas al cierre de este segundo año se concentra en la rigidez de las finanzas públicas y el incremento en el saldo de los compromisos financieros del Estado.
El costo del financiamiento soberano y la acumulación de requerimientos presupuestarios han reducido el margen fiscal para proyectos de infraestructura productiva. La deuda del sector público como porcentaje del PIB y la deuda externa total muestran un nivel de presión estructural significativamente mayor al heredado por administraciones previas en su segundo año, sobrepasando los márgenes registrados con Felipe Calderón y Vicente Fox.
La combinación de un elevado déficit fiscal con altas tasas de interés representa la mayor vulnerabilidad estructural para el resto del sexenio. La capacidad de maniobra de la Secretaría de Hacienda se encuentra acotada por compromisos ineludibles de gasto corriente y pensiones, lo que obliga a buscar mecanismos de eficiencia recaudatoria sin frenar la inversión privada.