Lobo mexicano enfrenta retos para recuperar su población en vida silvestre
El lobo mexicano enfrenta cacería, envenenamiento y falta de vigilancia, mientras Durango avanza con reintroducciones respaldadas por comunidades locales.

El lobo mexicano enfrenta nuevos desafíos para su recuperación en vida silvestre, pese a los avances registrados durante décadas para evitar su extinción, advirtió la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM).
La organización señaló que la conservación de esta especie no depende únicamente de las medidas que adopten México y Estados Unidos, sino también de las condiciones que existan en los territorios donde se realizan las reintroducciones.
De acuerdo con Ernesto Zazueta, presidente de la AZCARM, en México persisten problemas como la cacería, el envenenamiento de fauna, la falta de vigilancia y la débil aplicación de la legislación ambiental.
El especialista consideró que uno de los principales retos es lograr que las comunidades y los ganaderos que comparten territorio con el lobo mexicano encuentren beneficios en su conservación.
Como ejemplo, mencionó el trabajo realizado durante alrededor de 15 años en los ejidos El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en Tepehuanes, Durango, donde recientemente fueron liberados ocho ejemplares.
La reintroducción fue aprobada por la asamblea comunitaria, luego de un proceso de diálogo y trabajo científico.
Los lobos fueron preparados para recuperar sus habilidades naturales de cacería y cuentan con collares satelitales para conocer sus desplazamientos y evaluar su adaptación al entorno.
La información obtenida mediante este monitoreo también puede contribuir a determinar con evidencia posibles interacciones de los ejemplares con el ganado.
La AZCARM destacó que la recuperación del lobo mexicano tiene efectos que van más allá de la conservación de una especie, debido a su papel como depredador tope y su relación con el equilibrio de los ecosistemas de la Sierra Madre Occidental.
Zazueta sostuvo que México debe fortalecer acciones como la vigilancia, el monitoreo científico, la protección de corredores biológicos y los programas de prevención y compensación para productores afectados por depredadores.
Recordó que la población actual del lobo mexicano desciende de siete ejemplares y que su recuperación ha sido posible gracias a programas de reproducción, manejo genético y conservación desarrollados durante décadas en México y Estados Unidos.
La meta del programa binacional de recuperación es alcanzar una población estable en vida silvestre, para lo cual, señaló la asociación, todavía existen importantes tareas pendientes en territorio mexicano.