¿Por qué Lula ganó la segunda vuelta en Brasil? Las claves de su histórica remontada electoral

Lula da Silva revirtió una desventaja de más de dos millones de votos frente a Flávio Bolsonaro. La movilización juvenil, las redes sociales y los programas sociales fueron claves en su reelección.

Lula Da Silva durante los festejos por su triunfo electoral.
Luiz Inacio Lula da Silva se convirtió en el primer candidato en ganar las elecciones en Brasil en segunda vuelta, tras perder la primera.AFP

Luiz Inácio Lula da Silva consiguió lo que ningún candidato había logrado desde el regreso de las elecciones presidenciales directas en Brasil: perder la primera vuelta y ganar el balotaje. La movilización de los jóvenes, una nueva estrategia en redes sociales, los programas sociales y el rechazo al regreso del bolsonarismo fueron factores que ayudan a explicar su victoria.

El presidente brasileño consiguió revertir una desventaja de más de dos millones de votos frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y aseguró un cuarto mandato presidencial en las elecciones del domingo 25 de octubre de 2026.

De acuerdo con el Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, Lula obtuvo 64 millones 256 mil 232 votos, equivalentes al 51.79% de los sufragios válidos, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzó 59 millones 826 mil 41 votos, el 48.21%.

El resultado fue especialmente significativo porque, tres semanas antes, Lula había quedado en segundo lugar con el 45.16% de los votos, frente al 47.03% de su adversario. En la segunda vuelta consiguió sumar más de 10 millones de sufragios respecto a la primera.

¿Cómo consiguió el mandatario de izquierda revertir esa diferencia cuando las encuestas no lo colocaban como favorito? La respuesta combina cambios en la participación electoral, una campaña más activa en las calles y redes sociales, así como decisiones económicas y el rechazo de parte del electorado a un nuevo gobierno de la familia Bolsonaro.

¿Cómo logró Lula remontar más de 10 millones de votos?

Uno de los elementos centrales de la victoria de Lula fue el crecimiento de su votación entre la primera y la segunda vuelta, acompañado de una mayor participación ciudadana.

Según los resultados oficiales de la primera vuelta, el presidente brasileño obtuvo 53 millones 876 mil 617 votos, mientras que Flávio Bolsonaro consiguió 56 millones 104 mil 268.

La diferencia inicial de aproximadamente 2.2 millones de sufragios favorecía al candidato de derecha. Sin embargo, en el balotaje Lula terminó con una ventaja superior a 4.4 millones de votos.

El cambio también se reflejó en la participación electoral. De acuerdo con el TSE, la abstención pasó del 21.08% en la primera vuelta al 19.2% en la segunda, lo que significa que una mayor proporción del electorado acudió a las urnas.

Fausto Pretelín, internacionalista y académico del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, explicó en entrevista con Pascal Beltrán del Río, para Imagen Radio, que la reducción del abstencionismo fue uno de los factores que favorecieron al mandatario.

El especialista consideró que Lula logró movilizar a personas que no habían participado en la primera jornada electoral, particularmente entre los sectores jóvenes, después de replantear su estrategia de campaña.

Sin embargo, la recuperación no puede atribuirse exclusivamente a los nuevos votantes. Entre ambas rondas también se produjo una redistribución de los sufragios que habían recibido otros candidatos, además de posibles cambios en las preferencias de quienes participaron en las dos votaciones.

El resultado convirtió a Lula en el primer aspirante que consigue ganar una segunda vuelta presidencial en Brasil después de quedar en segundo lugar en la primera, desde que el país retomó las elecciones presidenciales directas en 1989.

La movilización de los jóvenes y la ofensiva de Lula en redes sociales

Después de perder la primera vuelta, la campaña de Lula necesitaba recuperar impulso y ampliar su capacidad de convocatoria. La respuesta surgió tanto en las calles como en las plataformas digitales.

De acuerdo con información de AFP, movimientos estudiantiles y organizaciones juveniles convocaron manifestaciones en ciudades como Río de Janeiro, São Paulo y Belo Horizonte, donde miles de personas expresaron su apoyo al presidente bajo consignas en defensa de la democracia y contra el regreso de los Bolsonaro al poder.

Eduardo Grin, politólogo de la Fundación Getúlio Vargas, explicó a la agencia que la movilización juvenil resultó fundamental porque permitió al Partido de los Trabajadores (PT) reconectarse con un sector del electorado al que necesitaba atraer.

El propio Lula comparó las manifestaciones con el movimiento Directas Ya, que en 1984 reunió a multitudes para exigir elecciones democráticas durante los últimos años de la dictadura militar brasileña.

Pero el cambio de estrategia no se limitó a las protestas. La izquierda brasileña también intensificó su presencia en redes sociales, un espacio en el que la derecha había construido una influencia importante durante los últimos años.

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Lula Da SilvaREUTERS

Lula reconoció que su campaña inicial había tenido problemas de organización. Para la segunda vuelta, se acercó a políticos jóvenes con influencia digital y adoptó formatos de comunicación más informales, incluidos videos grabados con su teléfono celular.

Uno de los símbolos de esta nueva estrategia fue el llamado Ejército de Lula, una iniciativa digital impulsada por el diputado André Janones mediante un canal de WhatsApp que reunió a más de 10 millones de seguidores.

Desde ese espacio se promovieron acciones coordinadas para difundir contenidos favorables al presidente y responder a los mensajes de sus adversarios.

En entrevista con Imagen Radio, Fausto Pretelín consideró que esta ofensiva digital permitió a Lula conectar con un sector que había tenido menor protagonismo durante la primera etapa de la campaña.

El académico también señaló que el presidente cuestionó el papel de las grandes plataformas tecnológicas, particularmente Meta, por la influencia que sus algoritmos pueden tener en la circulación de mensajes políticos.

No obstante, aunque las redes sociales ampliaron la visibilidad de la campaña y facilitaron la organización de simpatizantes, no existen en la información disponible elementos suficientes para determinar cuántos votos adicionales produjo esa estrategia.

La importancia del fenómeno radica en que la movilización dejó de depender exclusivamente de los actos partidistas y se extendió a usuarios que participaron activamente en la difusión de mensajes electorales.

¿Por qué el rechazo a la familia Bolsonaro favoreció a Lula?

La segunda vuelta presidencial también estuvo marcada por el debate sobre el regreso de la familia Bolsonaro al poder.

Flávio Bolsonaro, de 45 años, llegó a la contienda como heredero político de su padre, Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022 y fue encarcelado por su participación en una trama golpista relacionada con su derrota electoral de 2022.

Durante la campaña, Flávio reivindicó abiertamente la influencia de su padre, a quien presentó como una referencia para su proyecto político. También prometió indultarlo si llegaba a la Presidencia.

Esa cercanía se convirtió en uno de los principales argumentos de la campaña de Lula, que buscó presentar las elecciones como una decisión sobre el futuro democrático del país.

De acuerdo con AFP, sectores opositores al bolsonarismo recordaron las controversias del gobierno de Jair Bolsonaro, principalmente su gestión de la pandemia de covid-19, sus políticas ambientales y las críticas por el deterioro de las condiciones sociales.

El politólogo Eduardo Grin sostuvo que la movilización en las calles y en redes sociales contribuyó a generar preocupación ante un eventual regreso de la familia Bolsonaro, particularmente por sus posibles consecuencias para la democracia y los derechos sociales.

El escenario permitió a Lula buscar apoyos más allá del electorado tradicional de izquierda, entre ciudadanos que podían tener diferencias con su gobierno, pero rechazaban el proyecto político de su adversario.

En ese sentido, una parte de la contienda dejó de concentrarse únicamente en la evaluación del desempeño presidencial y se transformó en una disputa entre dos proyectos políticos con visiones distintas sobre el papel del Estado, las instituciones y las políticas sociales.

La votación también dejó al descubierto la polarización del país. A pesar de la derrota, Flávio Bolsonaro obtuvo casi 60 millones de sufragios, una base electoral considerable que confirma la fuerza política que mantiene el bolsonarismo.

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¿Qué papel tuvieron los programas sociales en la victoria de Lula?

La estrategia electoral de Lula también incluyó medidas económicas y programas sociales dirigidos a sectores de menores ingresos, trabajadores y pequeños emprendedores.

Durante las semanas previas a la segunda vuelta, el gobierno brasileño intensificó el anuncio y la aplicación de beneficios que formaban parte de su agenda social.

Entre ellos estuvo el adelanto de los pagos de Bolsa Familia, uno de los programas emblemáticos de Lula, que ofrece transferencias económicas a hogares de menores ingresos.

El mandatario también promovió medidas relacionadas con el descanso laboral, el alivio de obligaciones tributarias para microemprendedores, los impuestos al combustible y el transporte público.

AFP señaló que estas decisiones se produjeron en un contexto de presiones sobre las finanzas públicas, lo que generó cuestionamientos acerca de su costo y de la utilización de medidas gubernamentales durante una campaña electoral.

Lula defendió la continuidad de los beneficios sociales bajo el argumento de que las elecciones no debían impedir que su administración implementara acciones dirigidas a la población.

Para Fausto Pretelín, este componente económico fue uno de los factores relevantes para entender la recuperación electoral del presidente.

En entrevista con Pascal Beltrán del Río, el especialista mencionó la ampliación de los descansos pagados y el incremento del gasto destinado a programas sociales entre los elementos que, a su juicio, influyeron en el resultado.

La importancia política de estas medidas radica en que permitieron a Lula colocar nuevamente en el centro de la discusión asuntos relacionados con los ingresos, las condiciones de trabajo y el apoyo gubernamental a los sectores más vulnerables.

Mientras la movilización juvenil y las redes sociales contribuyeron a fortalecer la presencia pública de la campaña, los beneficios económicos ofrecieron argumentos concretos a quienes evaluaban las propuestas de ambos candidatos.

Sin embargo, es importante distinguir entre programas que ya estaban en funcionamiento, decisiones gubernamentales adoptadas durante la campaña y promesas que todavía requerían ser implementadas.

Aunque las políticas sociales aparecen como una de las explicaciones de la victoria, los datos disponibles no permiten establecer de manera aislada qué proporción de los votos recibió Lula gracias a ellas.

¿Qué significa la victoria de Lula para América Latina?

La reelección de Lula también tiene implicaciones para el panorama político latinoamericano, en un contexto de fortalecimiento de gobiernos y movimientos de derecha en distintos países.

Con su triunfo, Brasil mantendrá un gobierno encabezado por el Partido de los Trabajadores durante otros cuatro años, una situación relevante por el peso político, económico y diplomático de la mayor economía de América Latina.

La victoria también representa un revés electoral para el bolsonarismo, un movimiento que mantiene afinidades políticas con sectores conservadores internacionales y con el presidente estadounidense Donald Trump.

Durante su conversación con Pascal Beltrán del Río, Fausto Pretelín planteó que la influencia de figuras como Trump y el presidente argentino Javier Milei podría estar atravesando un desgaste político.

Desde su perspectiva, el respaldo de determinados dirigentes internacionales no necesariamente representa una ventaja para los candidatos que comparten sus posiciones ideológicas.

El académico puso como ejemplo las intervenciones políticas de Milei en España y el apoyo de Trump a otros actores internacionales, situaciones que, a su juicio, pueden provocar reacciones contrarias a las buscadas.

Sin embargo, esa interpretación no permite concluir que el desgaste de ambos dirigentes haya sido un factor determinante en el resultado brasileño.

Pretelín también destacó el perfil internacional de Lula, a quien describió como un mandatario con una política exterior activa y una presencia importante en los espacios diplomáticos multilaterales.

El presidente brasileño ha buscado fortalecer la participación de su país en mecanismos como los BRICS, aunque algunas de sus posiciones internacionales, particularmente frente a Rusia y Venezuela, también han generado cuestionamientos.

La permanencia de Lula en la Presidencia permitirá dar continuidad a esa orientación diplomática, aunque deberá enfrentar un escenario regional y global distinto al de sus primeros gobiernos.

mgid