¿Qué pasa si Trump pierde el control del Congreso en las elecciones de Estados Unidos?
Una derrota republicana en las elecciones intermedias de EU podría limitar el poder de Donald Trump. Te explicamos qué cambiaría en el Congreso, los aranceles y la política exterior.

Las elecciones intermedias de Estados Unidos de este martes 3 de noviembre de 2026 podrían modificar el equilibrio de poder en Washington y obligar al presidente Donald Trump a gobernar con un Congreso dividido, en caso de que el Partido Demócrata consiga la mayoría en una o ambas cámaras legislativas.
Actualmente, los republicanos controlan tanto la Cámara de Representantes como el Senado, una condición que ha permitido a la Casa Blanca impulsar buena parte de su agenda. Sin embargo, una victoria demócrata podría abrir una etapa de mayor confrontación política, investigaciones parlamentarias y dificultades para aprobar nuevas leyes.
De acuerdo con información de Reuters publicada este 3 de noviembre, los estadunidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y renovarán 35 de los 100 escaños del Senado.
Los demócratas necesitan una ganancia neta de al menos tres escaños en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado para alcanzar las mayorías.
Pero ¿qué podría cambiar realmente para Trump si pierde el control del Congreso?
¿Qué pasa si los demócratas ganan la Cámara de Representantes?
Una victoria demócrata en la Cámara de Representantes permitiría a ese partido controlar su agenda legislativa, presidir comités y aumentar la supervisión sobre las decisiones de la administración Trump.
Aunque el presidente conservaría sus facultades ejecutivas, tendría mayores dificultades para conseguir la aprobación de nuevas leyes, especialmente aquellas relacionadas con el presupuesto y sus prioridades de política interna.
Según una investigación publicada por Reuters el 8 de agosto de 2026, legisladores demócratas han preparado una estrategia de supervisión que podría ponerse en marcha si recuperan la Cámara de Representantes.
Entre las herramientas que contemplan se encuentran audiencias parlamentarias, solicitudes de documentos y citatorios para investigar posibles conflictos de interés y el uso de recursos públicos.
La agencia informó que los demócratas han considerado revisar contratos gubernamentales, las relaciones financieras de empresas con la administración y posibles beneficios obtenidos por personas cercanas al presidente.
Estas investigaciones, sin embargo, no significarían automáticamente que se hubieran cometido irregularidades. Su propósito sería examinar decisiones y obtener información mediante las facultades de supervisión del Congreso.
¿Qué cambiaría si Trump también pierde el Senado?
El escenario sería más complejo para la Casa Blanca si los demócratas obtienen el control de las dos cámaras.
Además de enfrentar obstáculos para impulsar su agenda legislativa, Trump tendría mayores dificultades para conseguir la confirmación de funcionarios y jueces federales, una atribución que corresponde al Senado.
De acuerdo con un análisis de Reuters publicado el 29 de octubre, un Congreso controlado por los demócratas podría bloquear iniciativas de la Casa Blanca, cuestionar sus decisiones y ejercer una supervisión más intensa sobre el gobierno.
La composición del Senado también es importante porque permite al presidente obtener la confirmación de integrantes de su gabinete, embajadores y jueces federales.
Sin embargo, una mayoría demócrata tampoco garantizaría la aprobación de todas sus propuestas. El sistema legislativo estadounidense establece distintos requisitos de votación y el presidente conserva la facultad de vetar las leyes aprobadas por el Congreso.
Por lo tanto, incluso si los demócratas ganan ambas cámaras, necesitarían negociar con legisladores republicanos para superar determinados obstáculos legislativos.
¿Podría el Congreso frenar los aranceles de Trump?
Uno de los temas que podría cobrar relevancia es la política comercial del gobierno estadunidense, particularmente los aranceles aplicados a distintos socios comerciales, incluido México.
Aunque el Congreso tiene facultades constitucionales en materia de comercio, durante décadas ha delegado parte de ellas al Poder Ejecutivo, lo que ha permitido a distintos presidentes imponer medidas comerciales sin solicitar una nueva autorización legislativa para cada decisión.
En una investigación publicada el 1 de noviembre de 2026, Reuters explicó que una victoria demócrata podría aumentar la presión política contra los aranceles de Trump, pero difícilmente provocaría su eliminación inmediata.
Los legisladores podrían promover votaciones para revertir algunas medidas, investigar sus consecuencias económicas y cuestionar las facultades utilizadas por la administración para imponerlas.
Sin embargo, Trump podría vetar las leyes destinadas a limitar sus políticas comerciales. Para superar ese veto se necesitaría una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, un respaldo considerablemente superior a una mayoría simple.
Esta limitación también fue señalada por Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego, durante una entrevista con Pascal Beltrán del Río para Imagen Radio el 28 de octubre.
El especialista explicó que una mayoría demócrata tendría que impulsar cambios legislativos para intentar revertir los aranceles presidenciales, por lo que no sería un proceso inmediato.
En consecuencia, una derrota republicana en el Congreso no implicaría necesariamente el retiro de los impuestos comerciales que actualmente aplica Estados Unidos.
¿Podrían los demócratas iniciar un juicio político contra Trump?
La posibilidad de un juicio político, conocido como impeachment, es otro de los escenarios que podrían surgir ante una victoria demócrata.
La Cámara de Representantes tiene la facultad de aprobar cargos contra un presidente mediante una mayoría simple. Sin embargo, para destituirlo se necesita posteriormente el voto favorable de dos tercios de los senadores presentes.
En su entrevista con Imagen Radio, Rafael Fernández de Castro consideró que una mayoría demócrata podría impulsar un nuevo procedimiento contra Trump, aunque advirtió que conseguir los votos necesarios para destituirlo sería muy difícil.
Por su parte, Reuters informó el 8 de agosto que dirigentes demócratas estaban dando prioridad a una estrategia de investigaciones parlamentarias antes que a un intento inmediato de juicio político.
Según las fuentes consultadas por la agencia, existe preocupación dentro del partido por las consecuencias políticas que tendría repetir un proceso como los dos juicios políticos que enfrentó Trump durante su primer mandato.
Por ello, recuperar una o ambas cámaras no significaría necesariamente que comenzaría de inmediato un procedimiento de destitución.
¿Qué facultades conservaría Donald Trump?
Incluso si los republicanos pierden el control del Congreso, Trump continuaría al frente del Poder Ejecutivo y conservaría las atribuciones que le corresponden como presidente.
Entre ellas se encuentran la conducción de la política exterior, la dirección de la administración federal y la facultad de emitir determinadas órdenes ejecutivas dentro de los límites establecidos por las leyes y los tribunales.
En un análisis publicado el 25 de octubre, Reuters señaló que una mayoría demócrata podría utilizar las facultades presupuestarias y de supervisión del Congreso para limitar algunas decisiones de política exterior de Trump.
Entre los asuntos que podrían generar nuevas disputas legislativas se encuentran el gasto militar, la guerra con Irán, la asistencia a Ucrania y los recursos destinados a Israel.
Sin embargo, la capacidad del Congreso para modificar esas políticas dependería de las mayorías obtenidas y del respaldo que consigan las propuestas en ambas cámaras.
Esto significa que un Congreso dividido podría reducir el margen de maniobra del presidente, pero no eliminaría su capacidad para tomar decisiones desde la Casa Blanca.
¿Cómo podría reaccionar Trump si los republicanos pierden las elecciones?
Más allá de los cambios institucionales, algunos especialistas consideran que una derrota republicana podría llevar a Trump a concentrar mayores esfuerzos en política exterior.
Durante su entrevista con Pascal Beltrán del Río en Imagen Radio, Rafael Fernández de Castro advirtió que un resultado adverso podría provocar una respuesta más confrontativa del mandatario en sus relaciones internacionales.
El académico consideró que Trump tendría menos instrumentos políticos si pierde ambas cámaras, pero eso no necesariamente se traduciría en una postura más moderada frente a otros países.
Una interpretación similar fue planteada por la internacionalista Stephanie Henaro, quien en entrevista con Imagen Radio el 2 de noviembre señaló que las dificultades para avanzar en la agenda interna podrían llevar al presidente a incrementar las presiones en política exterior.
Henaro advirtió que México podría encontrarse entre los países más expuestos a esas presiones.
Estas valoraciones son escenarios planteados por los especialistas y no consecuencias automáticas de los resultados electorales.
De hecho, Fernández de Castro también señaló que, si los republicanos conservan el Senado y solamente pierden la Cámara de Representantes por un margen estrecho, Trump podría interpretar los resultados de una manera distinta.
¿Qué está en juego para los últimos dos años del gobierno de Trump?
Las elecciones intermedias definirán el equilibrio entre la Casa Blanca y el Congreso durante la segunda mitad del mandato presidencial, que concluye en enero de 2029.
Si los republicanos conservan ambas cámaras, mantendrían el control de la agenda legislativa, aunque seguirían dependiendo de las mayorías necesarias para aprobar determinadas medidas.
Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, podrían aumentar la supervisión sobre la administración y dificultar la aprobación de nuevas iniciativas del presidente.
Y si también obtienen el Senado, tendrían mayor capacidad para intervenir en los nombramientos federales y en las decisiones legislativas del gobierno.
El resultado no solamente determinará qué partido tendrá la mayoría en Washington. También definirá qué capacidad tendrá Donald Trump para impulsar nuevas políticas y qué mecanismos de control podrá ejercer el Congreso durante los últimos dos años de su presidencia.