Falta de infraestructura complica que ayuda llegue a Venezuela : Analista Internacional
Kimberly Armengol comparte en entrevista los detalles más recientes sobre el reciente evento sísmico que sacudió a Venezuela; la ausencia de una alarma sísmica y la precaria infraestructura han sido factores que dificultan la entrega de ayuda.

La gestión de la emergencia humanitaria en Venezuela enfrenta un colapso logístico crítico tras el impacto de dos terremotos consecutivos de gran magnitud ocurridos en un lapso de 39 segundos. La parálisis de los principales nodos de transporte, sumada al deterioro crónico de la infraestructura urbana por falta de mantenimiento e inversión, anula la capacidad de respuesta inmediata y restringe la entrada de los equipos de rescate internacionales.
Kimberly Armengol, en Rompecabezas, detalló en entrevista con David Páramo para Imagen Radio el diagnóstico técnico y los retos logísticos de la zona de desastre.
El sismo fue un doblete: el primero de 7.1 grados y, a los 39 segundos, vino otro de 7.5 grados que duró más de un minuto. La situación es crítica porque si de por sí ya tenían cortes eléctricos, problemas de agua y comunicaciones, ahora el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar no está funcionando y tardará por lo menos dos semanas en operar, lo que entorpece la llegada de ayuda humanitaria", explicó la especialista.
El alto nivel de derrumbes en las zonas urbanas responde al abandono sistemático de las políticas de mantenimiento preventivo y de actualización de los códigos de construcción durante las últimas dos décadas. Inmuebles residenciales y comerciales que contaban originalmente con diseños estructurales aptos sufrieron fallas de fatiga de materiales por falta de impermeabilización, refuerzo y reparación de cimientos.
El impacto social de la catástrofe se agrava por la inexistencia de una cultura institucionalizada de prevención de riesgos. El sistema educativo y los organismos locales no cuentan con esquemas de simulacros periódicos ni manuales operativos interiorizados entre la población civil para coordinar el repliegue y la evacuación segura.
Ante la falta de escuadrones de rescate especializados y divisiones de ingeniería médica de carácter público, la remoción de escombros y la localización de personas atrapadas ha quedado a cargo de los propios ciudadanos a través de brigadas vecinales improvisadas, mientras los servicios de salud locales operan bajo condiciones de saturación por falta de insumos médicos básicos.