Trasplante de médula ya no requiere punción ósea; así es la técnica actual
La doctora Martha Alvarado Ibarra explica el funcionamiento de la médula ósea, la hematopoyesis y el método moderno de donación por sangre periférica.

El trasplante de médula ósea ha experimentado una transformación científica radical que deja atrás los mitos del dolor y los procedimientos invasivos. Para comprender el impacto de estas innovaciones, la Dra. Martha Alvarado Ibarra, especialista en Hematología del Hospital Ángeles Lomas, explica desde una perspectiva pedagógica el funcionamiento de la "fábrica del cuerpo", las enfermedades que la afectan y el mecanismo actual de donación.
El proceso de la hematopoyesis: ¿Qué es la médula ósea?
La médula ósea es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Ubicada en el interior de los huesos —coloquialmente conocida en algunos contextos culinarios como el "tuétano"—, su función principal es la hematopoyesis, es decir, la producción y maduración constante de las células sanguíneas:
Glóbulos rojos (eritrocitos): Encargados de transportar oxígeno y evitar condiciones como la anemia.
Glóbulos blancos: Responsables de defender al organismo frente a infecciones.
Plaquetas: Elementos esenciales para la coagulación que previenen hemorragias.
La distribución de este tejido cambia con la edad. En los recién nacidos y niños, la médula ósea se concentra principalmente en los huesos largos (como el fémur y los brazos) y en los huesos de la cabeza. En la etapa adulta, la mayor tasa de producción celular se traslada al esternón y a la pelvis (específicamente en las crestas ilíacas anterior y posterior).
La diferencia crucial: Médula ósea frente a médula espinal
Existe una confusión frecuente entre la médula ósea y la médula espinal. Estructural y funcionalmente pertenecen a sistemas totalmente distintos:
Médula ósea: Es el tejido esponjoso dentro de los huesos que fabrica la sangre.
Médula espinal: Es un cordón nervioso que corre a través de la columna vertebral. Forma parte del Sistema Nervioso Central y se encarga de transmitir los impulsos nerviosos e inervar la periferia del cuerpo. Su alteración provoca problemas neurológicos o de movilidad, no sanguíneos.¿Por qué se enferma la sangre?
El fallo en la maduración celular
Las células madre de la médula ósea nacen en un estado inmaduro ("bebecitas") y deben seguir un proceso riguroso de evolución para volverse competentes. Cuando este proceso de diferenciación y maduración se detiene o altera de forma masiva, surgen las patologías oncohematológicas:
Leucemia Linfoblástica Aguda: Provocada por la alteración en la línea de los linfocitos; es el tipo de cáncer más común en la población infantil.
Leucemia Mieloblástica Aguda: Afecta tanto a niños como a adultos, presentándose en siete variedades diferentes.
Mieloma Múltiple: Una proliferación descontrolada de células plasmáticas en la médula ósea. Es una enfermedad propia de adultos (generalmente mayores de 50 años) que suele acompañarse de anemia, lesiones o fracturas óseas, niveles elevados de calcio y falla renal.
Sintomatología básica de alerta: Cuando la fábrica celular falla, el cuerpo manifiesta señales claras: cansancio inexplicable (por baja de hemoglobina), infecciones recurrentes (por alteración de glóbulos blancos) y sangrados inusuales como moratones espontáneos, sangrado de encías al cepillarse, epistaxis (sangrado nasal) o evacuaciones oscuras debido a hemorragias en el tubo digestivo (por deficiencia de plaquetas)
.Del control a la cura: Así opera el trasplante moderno
El objetivo de un trasplante de médula ósea es curar al paciente sustituyendo su fábrica celular defectuosa por una sana. El proceso médico consta de tres etapas fácticas:
Remisión: Se administra tratamiento médico previo para erradicar o disminuir al máximo las células enfermas, llevando la médula a su estado más normal posible.
Acondicionamiento: Se aplica una quimioterapia dirigida propiamente para el trasplante.
Rescate celular: Se introducen las células madre sanas del donador para que viajen a la médula ósea del receptor, aniden y comiencen a producir y madurar células sanguíneas sanas.
Dependiendo de la procedencia del donante, el trasplante alogénico puede ser compatible (habitualmente hermanos), no relacionado (un donante compatible en los registros mundiales) o haploidéntico (donantes con un 50% de compatibilidad, comúnmente los padres).Recolección por sangre periférica: Adiós a las agujas en la pelvis
La ciencia médica ha erradicado por completo la necesidad de realizar dolorosas punciones directas en los huesos de la pelvis para extraer la médula ósea del donante, un procedimiento retratado con frecuencia en películas del pasado.
El estándar actual en instituciones especializadas como el Hospital Ángeles Lomas se realiza mediante sangre periférica. El procedimiento es seguro, no invasivo y similar a una donación de sangre convencional:
El donador sano (idealmente jóvenes entre 18 y 35 años) pasa por un proceso de preparación.
Se le conecta a una máquina de aféresis a través de una vía en el brazo.
La máquina filtra la sangre periférica en un circuito cerrado, extrae exclusivamente las células madre necesarias y devuelve el resto de los componentes sanguíneos al cuerpo del donante.
Todo el proceso de colecta se consolida en un solo día, permitiendo procesar y enviar las células madre a cualquier parte del mundo (con antecedentes de envíos desde México hacia Ucrania, Francia, Alemania, Italia y Estados Unidos) gracias a alianzas globales con redes como el National Marrow Donor Program (NMDP).