Mano humana es insuficiente ante tanto concreto: Mónica Romero desde la zona cero en Venezuela
Una réplica de 4.6 golpea la devastada La Guaira en Venezuela. Mónica Romero reporta desde el terreno sobre la falta de suministros y la labor de rescatistas.

La angustia no cesa en Venezuela. A cinco días del devastador doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudió el país el pasado 24 de junio, una nueva réplica de magnitud 4.6 volvió a estremecer este lunes el estado de La Guaira, epicentro de la catástrofe.
En entrevista para la Primera Emisión con Pascal Beltrán del Río, Mónica Romero, enviada especial de Grupo Imagen, describe un panorama desolador desde el Hospital Regional José María Vargas.
No hay capacidad para recibir a más heridos; vemos camillas en la calle y personas siendo atendidas en el suelo porque los hospitales están desbordados".
La infraestructura de salud, al igual que cientos de edificaciones, ha sido sobrepasada por la magnitud del desastre, que hasta el momento ha dejado al menos 1,450 fallecidos y más de 3,000 heridos en todo el país.
Hay mucho control del gobierno para todo lo que huela a extranjeros, lo que ha complicado la logística para el despliegue de ayuda internacional".
La operación de rescate no solo enfrenta la dificultad de los escombros, sino también severas restricciones impuestas por el gobierno venezolano.
Reporteros y brigadistas internacionales han reportado trabas para el acceso a las zonas cero, con controles estrictos que han retrasado la movilización de ayuda vital. Pese a ello, la solidaridad de los venezolanos se mantiene como el único refugio.
En medio de una crisis económica preexistente, la población comparte lo poco que tiene: café, comida, ropa y mantas para quienes han perdido sus hogares.