Juana Ramírez exige fin a la polarización tras cohesión en Mundial 2026

Juana Ramírez analiza desde la psicología social cómo la unión colectiva durante el Mundial mejora nuestro bienestar y ayuda a sanar el tejido social.

Juana Ramírez exige fin a la polarización tras cohesión en Mundial 2026
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Juana Ramírez, especialista en salud mental, demanda el cese de los discursos de división social tras observar la capacidad de unidad demostrada por la población mexicana durante la Copa Mundial 2026. La experta advierte que la ciudadanía posee la capacidad de superar etiquetas ideológicas y económicas cuando cuenta con espacios de integración colectiva. 

En entrevista para la Segunda Emisión de Imagen Radio con Francisco Zea, la especialista señaló que el ambiente vivido durante la justa deportiva permitió dejar de lado las dinámicas de discriminación y polarización que dominan el discurso público. Ramírez sostiene que la experiencia colectiva resultó en una mejora tangible sobre la autoestima y la confianza interpersonal de los ciudadanos. 

Este es un país que demostró que más allá de esos discursos tiene la capacidad de celebrar juntos, de abrazarse con desconocidos, de que nos sume tener la misma camiseta, ser del mismo equipo y que por tanto también es un país que merece líderes que ya no nos dividan, que ya no nos polaricen, que promuevan esta identidad nacional", puntualizó.

Efervescencia colectiva y bienestar social

La columnista refiere que las investigaciones en psicología social denominan "efervescencia colectiva" al fenómeno observado durante los juegos del mundial. Este proceso genera una percepción de pertenencia a una entidad superior, lo cual fortalece la cohesión social y ofrece un impacto positivo en los niveles de bienestar subjetivo de los individuos.

Juana Ramírez explica que los estados de bienestar mental tienen consecuencias directas en la salud física de las personas. La especialista argumenta que reacciones fisiológicas como la emoción al entonar el himno nacional o la descarga de energía durante los festejos confirman que la salud mental y física funcionan como un sistema integrado.

La salud mental tiene un impacto sobre la salud física y estos efectos, cómo se pone nuestra piel, cómo tenemos un nudo en la garganta, cómo tenemos ganas de llorar de emoción, cómo brincamos, cómo tenemos más energía, solamente confirma que el estado de nuestra salud mental tiene un impacto sobre nuestra salud física", detalló.

Responsabilidad en el fortalecimiento del tejido social

La experta aclara que las actividades comunitarias son herramientas eficaces para la salud pública. Según Ramírez, no resulta indispensable esperar a la celebración de un evento masivo cada cuatro años para trabajar en la cohesión social, pues las acciones cotidianas contribuyen a mejorar el entorno comunitario.

La especialista añade que el bienestar de la población depende del fortalecimiento del tejido social. El compromiso con el vecino, el trabajo en comunidad y la solidaridad representan mecanismos que cualquier ciudadano puede implementar para mejorar sus indicadores de salud mental, alejándose del aislamiento.

Cuando hablamos de salud mental, el bienestar también depende del tejido social y que todas las actividades que nos ayuden a hacer más fuerte ese tejido social son relevantes. Ya está más que demostrado que las relaciones significativas, que trabajar en comunidad, que saludar al otro, que compartir objetivos, que compartir propósitos genera también estos niveles de bienestar", sentenció.

La especialista concluye que la lección dejada por la Copa Mundial 2026 debe traducirse en políticas y conductas que prioricen el entendimiento. La promoción de una identidad nacional común es una responsabilidad compartida entre los niveles de gobierno, las empresas y la esfera personal de los ciudadanos para garantizar mejores condiciones de salud pública en el territorio nacional.

mgid