De la tradición al vandalismo: El balance de Gary Bermúdez sobre los festejos de la afición mexicana
En El Poder de la Imagen, el colaborador Gary Bermúdez analizó el papel de la Selección Mexicana en el Mundial, contrastando el comportamiento de su afición con los festejos de otros países.

Las aglomeraciones ciudadanas en el Paseo de la Reforma y el Zócalo de la Ciudad de México, derivadas de las victorias iniciales de la Selección Mexicana, abrieron el debate sobre el comportamiento de los aficionados en espacios públicos. Mientras delegaciones de países asiáticos limpian los estadios, las celebraciones locales registran acumulación de residuos directos y afectaciones físicas a la infraestructura urbana de la capital.
Gary Bermúdez, analista, explicó en entrevista con Rogelio Varela para Imagen Radio las causas del funcionamiento de la conducta de la afición mexicana.
El comportamiento colectivo durante las celebraciones deportivas muestra una desasociación entre la identidad cultural y el cuidado de los bienes comunes. Los ciudadanos confunden la libertad de expresión y el júbilo social con un estado de excepción jurídica que facilita la destrucción de parabuses, el pisoteo de jardineras y el desacato de normativas locales como las restricciones de venta de alcohol.
El analista detalló que estas conductas no pertenecen a un sector socioeconómico específico, sino que abarcan a todos los estratos que asisten a los recintos o puntos de reunión masiva. La falta de autorregulación transforma un espacio de recreación en un foco de faltas administrativas y daños materiales.
Veo las imágenes de los japoneses en el estadio levantando la basura, llevando sus bolsas, llevándola a depositar, una civilización completamente distante a lo que somos nosotros. Veo a los neozelandeses o vemos a los noruegos hoy que están haciendo sus festejos y hacen el remo de vikingos, por cierto muy original, pero el tipo de festejo me llama mucho la atención versus los tipos de festejo que nosotros tenemos aquí en México."
Las afectaciones a monumentos y las agresiones físicas a terceros forman parte de un historial de faltas cívicas cometidas por ciudadanos mexicanos en el extranjero. El traslado de expresiones locales sin mediación regulatoria ha provocado amonestaciones oficiales de organismos deportivos internacionales, poniendo en riesgo la participación de la federación en torneos globales.
La intensidad de las celebraciones masivas funciona como un mecanismo psicológico de desconexión colectiva frente al entorno cotidiano. La búsqueda de entretenimiento inmediato genera que la sociedad se vuelque de forma desproporcionada hacia los triunfos deportivos como una vía de escape temporal frente a las problemáticas financieras o de seguridad interna.