Cuerpo grita lo que la boca calla: autoexigencia es miedo disfrazado de disciplina: Ivón Díaz

Ivón Díaz de Sandi explica cómo la autoexigencia somatiza enfermedades y ofrece herramientas para elegir una vida con propósito y bienestar.

Cuerpo grita lo que la boca calla: autoexigencia es miedo disfrazado de disciplina: Ivón Díaz
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Vivimos en una cultura que nos obliga a medir nuestro valor mediante lo que hacemos, no por lo que somos. Esta trampa del "hacer constante" es la raíz de una crisis de salud moderna: migrañas, ansiedad, problemas gastrointestinales y una fatiga que no se cura con dormir. Ivonne Díaz de Sandi, fundadora y directora de “Enú de vuelta a ti”, autora del libro “Privilegiada por elección”, advierte que esta forma de vivir en automático no es más que un síntoma de miedo disfrazado de alta productividad.

Es común confundir el éxito con la autoexigencia extrema. Sin embargo, la diferencia es fundamental: la disciplina tiene como fin el crecimiento y la expansión, proporcionando energía. Por el contrario, la autoexigencia nace de la creencia limitante de "no ser suficiente". Cuando operamos desde ahí, nuestro sistema nervioso vive en un estado de estrés permanente, acumulando cortisol hasta que el cuerpo llega a su límite.

Hay un día en que el cuerpo dice: 'o paras o paras'", explica Díaz de Sandi. 

Ese momento de quiebre, que puede manifestarse como una lesión física o una enfermedad crónica, es el resultado de ignorar las señales que nos enviamos día a día.

mgid