Cibercondría: Cuando la Inteligencia Artificial y Google alimentan el miedo a enfermar
Las psicoanalistas Lorena María Villa Rangel y Rosa Corso analizan la cibercondría, la obsesión digital por la salud y cómo afecta nuestro bienestar emocional.

Lorena María Villa Rangel, psicoanalista, advierte sobre el incremento de la cibercondría, fenómeno derivado de la búsqueda obsesiva de diagnósticos médicos y de salud mental a través de herramientas digitales e inteligencia artificial.
En entrevista para ¡Qué Tal Fernanda! con Fernanda Familiar, la especialista señaló que esta práctica reemplaza el abordaje de conflictos emocionales por la consulta recurrente de plataformas como ChatGPT o buscadores de internet.
La inteligencia artificial genera la ilusión de certeza. A la mente humana no le gusta la incertidumbre. Es mucho más fácil decir 'tengo un tumor en el hígado' que decir: 'me abandonó mi mamá a los tres años, mi papá se casó con otra mujer a los cinco y esa mujer me golpeaba'", afirmó Villa Rangel.
El impacto de la tecnología en la salud mental
La especialista detalló que el uso de estas tecnologías elimina la dimensión subjetiva del padecimiento humano. Al interactuar con un sistema digital, el usuario evita el reconocimiento de vulnerabilidades ante un profesional de la salud, lo que impide llegar al origen de los malestares psicológicos.
Villa Rangel precisó que el autodiagnóstico digital actúa como una barrera que protege al individuo de enfrentar su realidad. Esta dinámica, aunque ofrece respuestas inmediatas, carece de la validación clínica necesaria para determinar un estado de salud físico o mental real.
La búsqueda en internet rompe y elimina toda la parte subjetiva. Se quita la parte humana y te protege, porque no tienes que hablarlo frente a otra persona ni reconocer las vulnerabilidades frente a otra persona", añadió la psicoanalista.
La hipocondría como demanda de atención
Por su parte, Rosa Corso, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, puntualizó que la hipocondría, tanto en su versión tradicional como en la actual modalidad digital, responde a una necesidad profunda de cuidado y atención.
Corso subrayó que los pacientes que incurren en estas prácticas suelen presentar malestares que, en el fondo, buscan asignar una causa física a un conflicto emocional no resuelto.
En el fondo, la hipocondría es una necesidad de asignarle una causa a mi malestar, pero además, de conseguir que me quieran, me cuiden y llamar la atención. Lo primero es ver de dónde viene esta enorme necesidad de llamar la atención y de recibir cuidado", explicó Corso.
Riesgos y falsas alarmas en el diagnóstico
La entrevista expuso casos donde la información obtenida en internet generó alarmas innecesarias. Se discutió la diferencia fundamental entre la consulta con un médico clínico, quien evalúa estudios y datos objetivos, y la interpretación de algoritmos que pueden arrojar resultados erróneos.
Rosa Corso destacó que, si bien la tecnología puede parecer un acompañante informado, su uso sin supervisión profesional desvirtúa el diagnóstico. La especialista insistió en la necesidad de abordar estos comportamientos desde la benevolencia, dado que el entorno cercano del paciente suele presentar un agotamiento ante la búsqueda incesante de enfermedades.
Tengo pacientes y amigos que van cada semana a un doctor distinto a que a fuerza les encuentren algo. Cuando no es la espalda, es el estómago, la piel o el dentista. La hipocondría es una manera de llamar la atención, de tener algo que contar, sobre todo después de cierta edad", indicó Corso.
El camino hacia un tratamiento efectivo
Las especialistas coincidieron en que la cibercondría es tratable. El proceso clínico se enfoca en descubrir las causas subyacentes que orillan al individuo a buscar el rol de enfermo para obtener validación.
Villa Rangel concluyó que algunos pacientes han sido referidos a consulta por las mismas herramientas de inteligencia artificial tras exponer sus crisis emocionales. Sin embargo, el principal reto radica en que el paciente suele atribuir su padecimiento a causas físicas, lo que dificulta el inicio de un proceso psicoterapéutico.