Recortes y políticas antiinmigrantes golpean con el éxodo de científicos de EU: Oppenheimer
La migración de científicos de élite hacia China alerta a la academia estadounidense. Andrés Oppenheimer explica cómo la política está afectando la supremacía científica.

Andrés Oppenheimer, periodista especializado en política internacional, advierte sobre la salida de investigadores de alto nivel del sistema académico estadounidense. La transición del Premio Nobel de Química, Omar Yagi, hacia la Universidad de Tsinghua en Beijing marca una tendencia vinculada a la restricción presupuestaria y a las políticas migratorias vigentes en Estados Unidos.
En entrevista para ¡Qué Tal Fernanda! con Fernanda Familiar, el comunicador detalló que este fenómeno ocurre en un contexto de reducción de financiamiento gubernamental para la ciencia básica. El traslado de Yagi, tras su renuncia a la Universidad de California en Berkeley, se suma a indicadores académicos que señalan una contracción en la formación de nuevos científicos en el país.
Un premio Nobel de Estados Unidos está haciendo las maletas para irse a China. Para muchos es una señal de que los recortes presupuestarios y las políticas antiinmigrantes de Trump están golpeando durísimamente a las ciencias en Estados Unidos", sentenció el periodista.
El análisis expuesto por Oppenheimer subraya que el entorno actual desincentiva la permanencia de investigadores internacionales, quienes representan una parte fundamental de la producción científica estadounidense.
Según los datos citados por el autor, desde el año 2000, el 40% de los galardonados con el Nobel en áreas de física, química y medicina son nacidos fuera del territorio estadounidense, lo que evidencia una dependencia del talento extranjero en los laboratorios nacionales.
Estudiantes de doctorado abandonan programas en Estados Unidos
La caída en el interés por los doctorados científicos es otra de las consecuencias directas de la actual gestión presupuestaria. Un estudio elaborado por la Asociación de Intercambio de Datos de Universidades Estadounidenses, referenciado en la revista Nature, documenta una disminución del 15% en el número de estudiantes inscritos en estos programas de posgrado durante el presente año.
Un nuevo estudio reveló que el número de estudiantes que están siguiendo doctorados en Estados Unidos cayó un 15% este año. También por los cortes presupuestarios y las becas y los programas de intercambio y las políticas antiinmigrantes de Trump, por lo menos es lo que dicen varias asociaciones académicas", detalló Oppenheimer.
Postura gubernamental frente al financiamiento académico
Ante el cuestionamiento sobre la política de recortes, Oppenheimer explicó que la administración de Trump justifica estas medidas bajo el argumento de eliminar programas académicos vinculados a tendencias de carácter ideológico. El gobierno sostiene que dichos fondos no generan un impacto positivo en el progreso económico ni en la competitividad del país.
"El gobierno de Trump dice que está recortando presupuestos de programas académicos con tendencia izquierdista que no contribuyen al progreso del país. Y citan casos de excesos en presupuestos para estudios que realmente no son de interés para las economías de un país", afirmó el comunicador.
Hegemonía científica estadounidense persiste pese al éxodo
A pesar del escenario descrito, Oppenheimer considera que la primacía de Estados Unidos en el ámbito científico se mantiene sólida por el momento. La infraestructura de sus universidades y la ubicación de los centros de innovación tecnológica en Silicon Valley le otorgan una ventaja competitiva frente a otras naciones.
Yo no creo que hasta ahora esto pueda terminar con la hegemonía de Estados Unidos en las ciencias, porque todavía Estados Unidos está muy por delante, y estas cosas no se cortan de la noche a la mañana. Los grandes adelantos tecnológicos actuales, como la inteligencia artificial, no están viniendo de China, están viniendo de Silicon Valley", concluyó.
El periodista advirtió que, aunque la ventaja tecnológica actual es evidente, la persistencia de los recortes a largo plazo podría comprometer la capacidad del sistema científico estadounidense para liderar descubrimientos médicos y tecnológicos en el futuro global.