Los secretos de la belleza decimonónica: Del envenenamiento por plomo al suplicio del corset

Conoce las extremas costumbres estéticas de la época de la Emperatriz Carlota, marcadas por el uso de cosméticos tóxicos, corsés deformantes y la ausencia de privacidad sanitaria.

Los secretos de la belleza decimonónica: Del envenenamiento por plomo al suplicio del corset
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José Luis Trueba, historiador, habla en entrevista de las dinámicas estéticas del siglo XIX en México el cual revela un fenómeno de sometimiento biológico en nombre del estatus social. 

Recalcó que el uso del corsé se convirtió en una práctica generalizada para moldear la figura femenina, funcionando de manera restrictiva al estrechar la cintura de las mujeres hasta alcanzar un diámetro de apenas 45 centímetros.

Un corsé era un instrumento de tortura para todas las clases. Les reducía la cintura hasta 45 centímetros porque les deformaba las costillas... tu crema, tu maquillaje, tu base era plomo y arsénico... te pintabas la piel para quedar blanca como hoja y te envenenabas.. el vestido de gala de la alta sociedad mexicana podía pesar hasta 8 kilogramos sin contar los zapatos".

Este proceso estilizador conllevaba la deformación progresiva de las costillas y limitaba la capacidad respiratoria, provocando desmayos que, bajo los códigos sociales de la época, eran considerados un signo de elegancia y distinción cortesana.

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