Comunicación política debería ser un espejo de integridad: Martínez sobre publicidad gubernamental

El periodista Carlos Martínez analiza cómo la publicidad oficial en el Metro y transporte público normaliza la corrupción y vulnera valores ciudadanos.

Comunicación política debería ser un espejo de integridad: Martínez sobre publicidad gubernamental
Reproducir

El espacio público, y particularmente el sistema de transporte colectivo de la Ciudad de México, se ha transformado en una vitrina de inconsistencias gubernamentales. 

En entrevista para ¡Que Tal Fernanda! con Fernanda Familiar, Carlos Martínez, periodista especialista en derechos humanos, señala que la publicidad institucional, lejos de fomentar valores cívicos, se ha convertido en una herramienta de control de narrativa que a menudo contradice la ética pública y las leyes vigentes.

El Estado viola sistemáticamente las normas al intentar empatizar con la gente mediante campañas erróneas o promocionando productos sin atribuciones legales".

Uno de los puntos más críticos expuestos por Martínez es el uso de la imagen de Diego Armando Maradona alzando la copa del 86 en campañas de transporte. Más allá del ámbito deportivo, esta elección es profundamente problemática en un país que lucha contra niveles alarmantes de corrupción. 

Estamos celebrando la trampa", advierte el especialista. 

Al normalizar este suceso bajo el concepto de la "mano de Dios", el Estado envía un mensaje peligroso: el fin justifica los medios, incluso cuando esto implica vulnerar las reglas. Para las nuevas generaciones, esta asociación confunde el sentido de integridad que las instituciones deberían promover.

Al usar la imagen de Maradona y la 'mano de Dios' en transporte público, el Estado está normalizando la corrupción y el engaño desde la publicidad oficial".

Recalcó que el Metro, el Metrobús y el Cablebús son puntos de convergencia masiva donde el usuario debería encontrar orden y respeto.

Sin embargo, Martínez denuncia que el comité de publicidad del sistema parece ignorar estándares internacionales de espacios públicos, los cuales deberían inspirar y no violentar la psique del pasajero.

Asimismo, cuestiona la apropiación de figuras y mascotas,como el caso del "Pato Merlín", por parte del gobierno, desvirtuando elementos que pertenecen a la cultura general para convertirlos en herramientas de propaganda de la "mañanera".

Cuando desde la máxima tribuna se apropian de símbolos o usan mascotas no aptas, buscan un control de narrativa que termina afectando el tejido social y la fauna".

El análisis de Martínez va más allá de lo simbólico, tocando la ilegalidad técnica. Menciona casos donde servidores públicos, en su afán por ganar presencia en redes sociales, incurran en posibles delitos, como la promoción irregular de productos de salud, evadiendo facultades sanitarias y ejerciendo una forma de violencia contra el mercado al desplazar a pequeñas marcas. 

El Estado educa, norma y señala; al violar sistemáticamente estas facultades, el gobierno no solo confunde, sino que erosiona la confianza ciudadana", afirma.

Para el especialista, esta política de comunicación refleja un gobierno que prioriza el impacto mediático sobre el bienestar social. La publicidad oficial debería ser un reflejo de valores, pero hoy, en la Ciudad de México, parece ser un recordatorio de que la trampa y la incongruencia son, lamentablemente, parte de la estructura.

Temas:

mgid