Emociones fuertes, como mucha alegría o enojo, pueden disparar un infarto: Cardióloga

Descubre por qué las emociones intensas afectan el ritmo cardíaco y cómo identificar los síntomas de un infarto.

Emociones fuertes, como mucha alegría o enojo, pueden disparar un infarto: Cardióloga
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En el fragor de un partido de fútbol o ante una situación de estrés extremo, es común escuchar la frase "casi me da un infarto de la emoción". Sin embargo, para la ciencia médica, esto está lejos de ser una metáfora. 

En entrevista para ¡Qué tal Fernanda! con Fernanda Familiar, Nelsy González, Cardióloga, especialista en imagen cardiaca, advierte que, ante estímulos emocionales potentes, nuestro organismo atraviesa cambios fisiológicos drásticos que pueden poner en riesgo la vida, especialmente en personas con condiciones cardíacas no diagnosticadas.

El enojo y la alegría extrema secretan adrenalina y cortisol, lo que provoca vasoconstricción coronaria y un incremento peligroso de la presión arterial".

Cuando experimentamos una emoción intensa —ya sea la euforia tras un gol o la furia por una frustración—, el cuerpo responde con una descarga masiva de adrenalina y cortisol. Esta respuesta, diseñada para situaciones de "lucha o huida", provoca una vasoconstricción de las arterias coronarias y un aumento súbito de la frecuencia cardíaca. 

Es equivalente a realizar un sprint de alta intensidad sin preparación previa", explica la Dra. González. 

Para un corazón debilitado o con arterias obstruidas, este esfuerzo repentino puede detonar un evento coronario agudo.

Más allá del infarto convencional causado por una obstrucción, la especialista destaca el llamado "síndrome del corazón roto" (miocardiopatía de Takotsubo). En este caso, ante un evento emocional traumático, el corazón experimenta una anomalía en su movimiento y se dilata, perdiendo su capacidad de bombeo. Este cuadro clínico presenta síntomas prácticamente idénticos a los de un infarto clásico, demostrando que el vínculo entre el estado psíquico y el funcionamiento del músculo cardíaco es profundo y, a veces, peligroso.

Existe el síndrome del corazón roto, donde una emoción intensa causa que el músculo cardíaco se dilate y pierda función sin necesidad de una lesión coronaria previa".

El problema radica en que muchas personas son asintomáticas hasta que el evento ocurre. 

La Dra. González insiste en la importancia de evaluaciones no invasivas, como la angiotomografía coronaria, que permite visualizar las arterias con precisión y detectar riesgos antes de que se presente una crisis.

Ante una arritmia, el paciente suele sentir el corazón "loco" o irregular, palpitaciones que llegan hasta el cuello y, en casos graves, sudoración fría, palidez y desmayo. 

Por otro lado, un infarto suele manifestarse con una opresión torácica que se irradia hacia los hombros, brazos o mandíbula, acompañada a menudo de náuseas y dificultad para respirar. Es crucial recordar que en pacientes diabéticos, los síntomas pueden confundirse erróneamente con molestias gástricas.

 Ante cualquier duda, la prevención y el monitoreo constante son las únicas herramientas eficaces para evitar que una emoción, positiva o negativa, se convierta en una emergencia médica

Si sientes palpitaciones, sudoración fría o una opresión que se extiende al cuello o mandíbula, no lo ignores; puede ser un evento cardiovascular grave".

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