Desaparición de periodista en Veracruz pone en foco la peligrosa realidad en México: Marcela Vázquez

El caso de Roxana Guzmán en Veracruz expone la vulnerabilidad del periodismo local en México. Un análisis sobre la impunidad, la violencia estatal y la necesidad de contrapesos.

Desaparición de periodista en Veracruz pone en foco la peligrosa realidad en México: Marcela Vázquez
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El reciente caso de Roxana Guzmán en Acayucan, Veracruz, no es un hecho aislado; es la expresión descarnada de una realidad nacional que se ha vuelto intolerable. Roxana, directora del medio local Pulso Informativo del Sureste, desapareció el pasado 2 de junio tras ser sustraída de su hogar por un grupo armado. 

Hoy, ante el hallazgo de restos humanos en un rancho de la región y su vinculación con la investigación, el país vuelve a enfrentarse a la pregunta más dolorosa: ¿Quién narra cuando al narrador se le arrebata la voz?

En entrevista para Yuriria Sierra, Marcela Vázquez, Columnista de Excélsior afirma que a menudo se piensa que solo los grandes reportajes sobre narcotráfico o corrupción de alto nivel ponen en peligro a los periodistas. Sin embargo, el caso de Roxana ilustra la peligrosidad del periodismo hiperlocal.

Ella documentaba realidades domésticas: la venta de alimentos en mal estado, la falta de atención médica por parte de los ayuntamientos o atropellamientos ignorados por la autoridad. 

En México, tirar de estos hilos aparentemente "menores" basta para entrar en conflicto con marañas de intereses que operan en la sombra, protegidos por una impunidad que alcanza el 95% en agresiones contra la prensa.

Como sociedad, solemos caer en el error de justificar la violencia contra ciertos periodistas por no comulgar con su estilo o sus posturas, esta es una trampa peligrosa. El periodismo, como bien se ha dicho, es como el dentista: nadie quiere visitarlo, pero es indispensable cuando el dolor se vuelve insoportable. Sin contrapesos, sin la denuncia de los abusos y sin la apertura de las cloacas que el periodismo realiza diariamente, no hay democracia que pueda sobrevivir.

La desaparición de Roxana Guzmán es un llamado de atención urgente. Si no defendemos el derecho a informar, no solo perdemos a los narradores de nuestra historia, perdemos también la capacidad de exigir resultados, de señalar el abuso y, en última instancia, de construir una sociedad donde la verdad, por doméstica que parezca, no sea motivo de sentencia de muerte.

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