Te escucha, te conoce y nunca te rechaza: ¿puedes enamorarte de una IA?

¿Es posible enamorarse de una inteligencia artificial? Un psiquiatra explica por qué creamos vínculos con chatbots y qué riesgos pueden tener.

¿Puedes enamorarte de una inteligencia artificial?  Los riesgos de tener una relación con un chatbot
Te escucha, te conoce y nunca te rechaza: ¿puedes enamorarte de una IA?Canva

Un chatbot puede preguntarnos cómo estuvo nuestro día, recordar aquello que le contamos, responder con palabras cariñosas y estar disponible cuando sentimos que nadie más lo está. Incluso podemos darle un nombre, una voz y, con el paso del tiempo, comenzar a sentir que nos conoce.

Las emociones que experimenta una persona durante esa interacción pueden ser reales, pero no significa que exista reciprocidad. Para el doctor Félix Velasco, psiquiatra, psicoanalista y psicoterapeuta, ésta es una diferencia fundamental para entender los vínculos que algunas personas están desarrollando con la inteligencia artificial.

“Imposible, desde mi punto de vista, sustituir una relación humana con una relación con un robot o con una voz artificial”, explicó durante una conversación en ¡Qué tal Fernanda! en Imagen Radio.

El especialista habla incluso de una “relación simulada”: la inteligencia artificial puede reproducir determinadas características de una conversación humana, pero no posee una historia propia, consciencia ni emociones como las de la persona que interactúa con ella.

Entonces, si sabemos que estamos hablando con una máquina, ¿por qué podemos llegar a sentir cariño, apego e incluso enamorarnos de una inteligencia artificial?

¿Puedes enamorarte de una inteligencia artificial?  Los riesgos de tener una relación con un chatbot
Te escucha, te conoce y nunca te rechaza: ¿puedes enamorarte de una IA?Canva

¿Por qué podemos enamorarnos de una inteligencia artificial?

Una computadora no necesita parecer humana físicamente para que comencemos a relacionarnos con ella como si lo fuera. Una voz, respuestas personalizadas o la sensación de que “nos conoce” pueden ser suficientes para favorecer esa idea.

Velasco explica que detrás de ello existe un mecanismo conocido como antropomorfización, es decir, atribuimos características humanas a algo que no necesariamente las posee.

“Desafortunadamente, los seres humanos tenemos este mecanismo que se llama antropomorfización, que es darle rápidamente las cualidades de un ser humano a un robot o una voz, como ser la voz de una inteligencia artificial”.

A esto se suma la información que nosotros mismos proporcionamos durante cada conversación. Salvador Martínez, especialista en tecnología conocido como Wikichava, advierte que esa familiaridad puede construirse gradualmente.

¿Puedes enamorarte de una inteligencia artificial?  Los riesgos de tener una relación con un chatbot
Te escucha, te conoce y nunca te rechaza: ¿puedes enamorarte de una IA?Canva

“Cuando empiezas a platicar con inteligencia artificial, con un chatbot, empieza a acumular información que le vas dando poco a poco. Segundo, a veces está dotada, por ejemplo, de una voz que te puede enamorar”.

Con el tiempo, esa personalización puede hacer que la conversación se sienta cada vez menos como una interacción con una herramienta y más como un intercambio con alguien que nos conoce.

Martínez considera importante no mirar estos casos simplemente como algo extraño que solamente podría ocurrirles a otras personas.

“Es un camino que va poco a poco: primero empieza con un saludo, puede seguir avanzando, y si tiene una programación esa inteligencia artificial de darte lo que te gusta, pues ¿quién no quiere?, ¿quién no lo quisiera?”.

El problema no necesariamente está en experimentar cariño o cercanía durante una conversación, sino en confundir esa experiencia con reciprocidad afectiva.

¿Puedes enamorarte de una inteligencia artificial?  Los riesgos de tener una relación con un chatbot
Te escucha, te conoce y nunca te rechaza: ¿puedes enamorarte de una IA?Canva

¿Una inteligencia artificial puede sentir amor o empatía?

Una respuesta puede parecer amorosa o empática sin que detrás exista una persona experimentando preocupación, deseo, cariño o interés.

Para Velasco, ésta es una de las principales diferencias entre una interacción con inteligencia artificial y un vínculo humano.

“Hablemos de la palabra relación simulada, no es una relación humana. La relación humana tiene que ver con dos subjetividades y con un proceso de retroalimentación”.

El especialista señala que una inteligencia artificial funciona mediante algoritmos y no posee una biografía propia como la persona que conversa con ella.

“Hay otra cosa muy importante que tienen los seres humanos que obviamente no lo tiene una máquina, que es precisamente la consciencia de quién eres, la consciencia de que tienes una biografía, que tienes una mamá, que viniste de ciertas cosas, que has tenido una geografía particular”.

Entonces, aunque una conversación pueda producir una respuesta emocional real en quien participa en ella, Velasco considera que no existe la misma reciprocidad que caracteriza a una relación entre dos personas.

¿Puedes enamorarte de una inteligencia artificial?  Los riesgos de tener una relación con un chatbot
Te escucha, te conoce y nunca te rechaza: ¿puedes enamorarte de una IA?Canva

¿Por qué un chatbot puede parecernos la pareja perfecta?

Algunas de las características que vuelven atractiva una relación con inteligencia artificial son precisamente aquellas que la diferencian de una relación humana. Por ejemplo, una pareja puede enojarse, no estar disponible, cambiar de opinión, rechazarnos o decirnos algo que no queremos escuchar.

Un chatbot puede ofrecer una experiencia mucho más controlada. “Un robot de estos o una voz de la inteligencia artificial nunca va a hacer ese tipo de reacciones negativas, porque es información lo que tiene y de alguna manera te va a dar cosas positivas sobre ti, nunca te va a rechazar, y eso no es una relación humana”, explica Velasco.

La ausencia de rechazo puede ser muy atractiva para alguien que se siente solo, atraviesa una ruptura o ha tenido experiencias dolorosas en sus relaciones.

Sin embargo, eliminar la fricción también elimina una parte importante de los vínculos entre personas: aprender a convivir con alguien que tiene deseos, límites y necesidades diferentes a los nuestros.

¿Puedes enamorarte de una inteligencia artificial?  Los riesgos de tener una relación con un chatbot
Te escucha, te conoce y nunca te rechaza: ¿puedes enamorarte de una IA?Canva

¿Qué riesgos tiene sustituir las relaciones humanas por un chatbot?

Sentirse acompañado por la IA no significa necesariamente que una persona vaya a abandonar sus relaciones humanas, más bien el riesgo aparece cuando ese vínculo artificial comienza a sustituirlas.

Y es que una interacción diseñada por nosotros puede resultar mucho más sencilla que exponernos nuevamente al rechazo, a una discusión o a la vulnerabilidad que implica querer a otra persona. Pero el experto insiste en que precisamente esa complejidad forma parte de una relación real.

“La gama de emociones que puede tener un ser humano, la complejidad del sistema neurológico y del sistema mental de tener las emociones no es sustituible por una máquina o por un algoritmo”.

Por ello, el mayor riesgo no necesariamente está en hablar con una inteligencia artificial o incluso sentir apego hacia ella, sino en convertir una interacción sin verdadera reciprocidad en sustituto de las relaciones con otras personas.

¿Puedes enamorarte de una inteligencia artificial?  Los riesgos de tener una relación con un chatbot
Te escucha, te conoce y nunca te rechaza: ¿puedes enamorarte de una IA?Canva

¿Qué pasa con nuestros datos cuando tenemos conversaciones íntimas con un chatbot?

Una relación con la IA también puede implicar compartir información que normalmente reservamos a las personas más cercanas.

Miedos, sexualidad, rupturas, problemas familiares, fantasías, inseguridades o información sobre nuestra salud pueden aparecer en conversaciones que sentimos privadas.

Velasco considera que esta dimensión no debe quedar fuera del debate. “Toda esta información no nos pertenece, se va a la red. Todos los datos con los que nutrimos cualquier diálogo con una inteligencia artificial se van a la red y eso se llama... nos pueden robar los datos”.

El tratamiento de esa información depende de cada plataforma y de sus políticas de privacidad. Por ello, la advertencia del especialista es no olvidar que seguimos interactuando con un servicio tecnológico.

Una persona puede sorprendernos, rechazarnos, decepcionarnos, cambiar de opinión y también elegir querernos. Tiene una historia propia, necesidades y emociones que no existen únicamente en función de nosotros.

Una inteligencia artificial puede simular algunas de esas señales. Para Velasco, ahí está la frontera que no debemos perder de vista: sentir algo frente a una máquina no significa que la máquina esté sintiendo algo por nosotros.

mgid