El revés a una mano desaparece de la élite: El dato histórico que deja el US Open 2026
Por primera vez en 150 años, ningún jugador con revés a una mano llegó a semifinales de un Grand Slam en 2026. Análisis de su desaparición en la ATP y WTA.

La imagen de Stefanos Tsitsipas dejando largo un revés a una mano ante el potente servicio del estadounidense Ben Shelton trascendió la simple eliminación del griego en los octavos de final del US Open. Esa jugada, ocurrida la noche del domingo en Nueva York, sentenció una estadística lapidaria para los puristas del tenis: por primera vez en 150 años, la temporada cerrará sin un solo jugador de revés a una mano alcanzando las semifinales en ninguno de los cuatro torneos de Grand Slam.
Desde la primera edición de Wimbledon en 1877, este golpe ha sido sinónimo de estética y técnica. Lo que alguna vez fue la norma absoluta —empleada por leyendas como John McEnroe, Ivan Lendl, Pete Sampras y sublimada al máximo por Roger Federer—, hoy es una anomalía en el circuito profesional.
La resistencia: los "dinosaurios" de la ATP y WTA
El propio Tsitsipas dimensionó el declive al reflexionar sobre su salida en Flushing Meadows: "Somos como dinosaurios que se extinguen", resumió el tenista sobre el ocaso de su golpe fetiche.
Para el griego, la estadística es fría y contundente. "No es que yo tenga sentimientos al respecto pero es un hecho. Eché un vistazo a los años 50, y creo que el 97% o 98% de los jugadores jugaban con revés a una mano. Ahora literalmente es como el 2% o 3%, se ha invertido completamente".
La barrera del Top 100 refleja fielmente esta extinción. En la actualidad, el golpe sobrevive únicamente en las raquetas de nueve tenistas en la élite mundial:
En el circuito masculino (ATP):
- Lorenzo Musetti (Italia - 14º)
- Denis Shapovalov (Canadá - 48º)
- Stefanos Tsitsipas (Grecia - 53º)
- Daniel Altmaier (Alemania - 57º)
- Aleksandar Kovacevic (Estados Unidos - 84º)
En el circuito femenino (WTA):
- Diane Parry (Francia - 31º)
- Lilli Tagger (Austria - 49º)
- Viktorija Golubic (Suiza - 56º)
- Tatjana Maria (Alemania - 83º)
Este año, la mayor esperanza para la supervivencia del golpe recayó en el italiano Lorenzo Musetti, quien estuvo a punto de dar la sorpresa en el Abierto de Australia ante Novak Djokovic antes de que una lesión lo forzara al retiro. A esto se suma la reciente y nostálgica despedida del suizo Stan Wawrinka, poseedor de uno de los reveses más potentes y emblemáticos del siglo XXI.
Velocidad y homogeneización: Las causas del declive
El cambio de paradigma no responde a un capricho estético, sino a la evolución física y táctica del deporte. Las exigencias del tenis moderno demandan una fuerza y control que el revés a dos manos facilita, especialmente ante servicios cada vez más rápidos y pesados.
Siendo realistas, el revés a dos manos ofrece una ventaja en el tenis moderno", reconoció Musetti.
Para Tsitsipas, esta tendencia empobrece el espectáculo al crear una uniformidad estilística. "Siento que antes el tenis tenía muchas personalidades diferentes. Esa variedad de estilos se ha reducido hoy en día a un estilo en particular en el que todos más o menos juegan igual", apuntó.
Antes teníamos los jugadores de saque y volea. Teníamos a aquellos que jugaban de una forma distinta muy específica, los contragolpeadores, los defensivos".
El griego atribuye parte de la culpa a la superficie: "Las pistas se han vuelto más lentas y todos giran en torno al mismo juego (...) Es un poco lo mismo con el revés a una mano, muy parecido".
El debate también apunta a la base formativa. Durante su visita al US Open hace unas semanas, Roger Federer abordó el problema desde la enseñanza.
Sigo teniendo la esperanza de que esto no sea el final", deseó el suizo, aunque reconoció la realidad en las academias: "Cuando tu entrenador juega al tenis con una sola mano, lo más probable es que tú también acabes jugando así. Hoy en día, probablemente la mayoría de los entrenadores juegan con las dos manos, y es más fácil enseñar a un niño a usar las dos en el revés".
Aunque figuras históricas mantienen la esperanza de que la técnica sobreviva, el circuito parece haber dictado sentencia. "Siento que es tan tradicional y clásico, que es una pena perder un golpe así", expresó un resignado Tsitsipas. "Pero no es el fin del mundo si nadie juega con revés a una mano, el tenis sigue adelante".