La salud mental, otro desafío para las tenistas del circuito
Fiona Ferro, Nadia Podoroska, Bianca Andreescu y Emiliana Arango comparten cómo enfrentan la presión competitiva, las lesiones y los procesos de recuperación, en un circuito donde la WTA y la Federación Internacional de Tenis impulsan medidas de apoyo a la salud mental.

Querétaro, Qro. 26 de octubre de 2026.- Fiona Ferro, Nadia Podoroska, Bianca Andreescu y Emiliana Arango, ponen voz a una realidad que atraviesa el tenis profesional: la presión competitiva, las lesiones y la exigencia de volver a empezar
La salud mental se ha convertido en un asunto cada vez más presente en el tenis profesional, un deporte marcado por la competencia individual, los viajes constantes y la presión de los resultados. Las experiencias de la francesa Fiona Ferro, la argentina Nadia Podoroska y la canadiense Bianca Andreescu, reflejan algunas de las dificultades que afrontan las jugadoras dentro y fuera de la pista. No te pierdas de esta historia que se esta escribiendo en https://boletomovil.com/evento/abono-fin-de-semana-queretaro-open-wta-125-2026
Ellas han atravesado etapas complejas en sus carreras, con lesiones, frustraciones y procesos de recuperación, que han exigido tanto en el plano físico como en el emocional. Sus testimonios se suman a una conversación que ha ganado espacio en el circuito y que las principales instituciones del tenis buscan atender con medidas de apoyo.
Ferro, que trabaja para consolidar su regreso a la élite, destacó la importancia de contar con acompañamiento psicológico durante una temporada que obliga a gestionar de manera continua las emociones.
“Trabajo con psicólogos. Creo que es muy importante para los tenistas, viajamos mucho, manejamos muchas emociones, perdemos algunos partidos casi cada semana, así que es importante tener un buen equipo alrededor y ser tan abierto como sea posible”, explicó la francesa en una entrevista proporcionada para el Querétaro Open.
La tenista ha recuperado terreno después de varias temporadas marcadas por problemas físicos. En octubre de 2026 volvió al grupo de las 100 mejores del mundo, impulsada por sus resultados en el circuito secundario.
El recorrido de Podoroska ofrece otra perspectiva sobre el impacto de las lesiones. La argentina permaneció cerca de 15 meses sin competir debido a problemas en la cadera y el hombro, antes de regresar al circuito en abril de 2026.
En septiembre alcanzó la final del torneo WTA 250 de Sao Paulo, un resultado que confirmó sus avances después de una prolongada recuperación. Sin embargo, la propia jugadora reconoció que todavía trabaja en la gestión de las emociones durante los momentos de tensión de los partidos.
“En agosto yo era una exjugadora. Cuando me recuperé del problema de la cadera y después salió lo del hombro pensé seriamente en dejar el tenis. Me superaba la situación” contó Podoroska en declaraciones recogidas por la Federación Internacional de Tenis en mayo de 2026.
“Fue un periodo muy difícil, sobre todo por la incertidumbre de primero tener una lesión, luego otra, no sabía bien si me iba a poder recuperar. Ya la veía muy difícil el poder volver a jugar, así que ahí tuve un periodo de mucha tristeza porque es como luchar contra el propio cuerpo, así que por suerte no pasó”, compartió la rosarina.

El caso de Andreescu pasó por un largo periodo de frustración. En 2019 fue la jugadora del año, se coronó sorpresivamente en el US Open, además de ganar torneos de primer nivel que la llevaron al número cuatro del mundo y a las Finals de la WTA, en una temporada soñada. A partir de entonces no volvió a ganar nada en siete años, fue una época de fracasos y derrotas que la alejaron de los primeros lugares.
“El trabajo mental me ayudó muchísimo a ver la vida desde otra perspectiva y de una manera más saludable. Siento que ahora, después de perder, ya no me encierro en mi habitación a llorar durante horas. Es mi carrera y es importante, pero hay muchas otras cosas en la vida más importantes que el tenis, como la familia y los amigos. Mi equipo me ha ayudado mucho”, expresó Andreescu que recientemente terminó esa sequía de triunfos al coronarse en Rovereto, Italia.
“Me encanta la meditación y la visualización. Dedicarme tiempo para cuidar mi bienestar mental, por supuesto, la recuperación física también es muy importante. Me gusta sentarme conmigo misma, anotar cómo me siento y procesar todo. Eso es lo que me ha ayudado a superar ciertas situaciones y a prepararme para el siguiente reto”.
Por su parte, Emiliana Arango comentó durante el día de medios del Queretaro Open cómo cuida su salud mental, un aspecto al que últimamente le ha prestado más atención.
“Creo que ser consciente de que no todo es tenis, que hay mucho más allá de, cosas que a mí me gusta hacer o que me interesan en mi vida fuera del tenis; saber conscientemente sacarles tiempo a esas cosas, decir: Ok, digamos, me voy a tomar unos días para hacer esto o voy a ir a Colombia un par de días para poder ver a mi familia, hace mucha diferencia. Yo creo que ser muy consciente de eso y, al final, darse gustos que salgan fuera de lo que uno hace. Al final, sí soy tenista, pero no solo tenista”.
Las historias de Ferro, Podoroska y Andreescu coinciden con una mayor atención institucional al bienestar de los deportistas. La Federación Internacional de Tenis y la WTA han impulsado recursos de primeros auxilios psicológicos para personal médico y fisioterapeutas, además de facilitar el acceso a especialistas en psicología deportiva en torneos del circuito.
En octubre, las organizaciones del tenis también confirmaron una segunda cumbre sobre salud mental, prevista para diciembre de 2026, con representantes de los principales organismos del deporte. El objetivo es avanzar en medidas comunes sobre atención, formación, protección y bienestar de los jugadores.
En un calendario que exige competir durante gran parte del año, el desafío no se limita a recuperar el nivel tenístico. Para Ferro, Podoroska , Andreescu y Arango, volver a la pista y tener éxitos, también ha significado afrontar la incertidumbre, gestionar la presión y reconstruir la confianza en ellas mismas.