Comer cuesta más: la canasta alimentaria sube por encima de la inflación
La canasta alimentaria urbana aumentó 4.6% anual en junio y superó por 1.2 puntos porcentuales a la inflación.

El costo de la canasta alimentaria en zonas urbanas se ubicó en 2,553.37 pesos mensuales por persona durante junio de este año, un aumento de 4.6% anual respecto al mismo mes de 2025, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
De acuerdo con el reporte sobre la Líneas de Pobreza, el encarecimiento de la canasta alimentaria urbana rebasó por 1.2 puntos porcentuales al 3.4% observado en la inflación general anual durante el sexto mes del año.
Estas diferencias han venido reduciéndose desde el 3.8 puntos porcentuales observado en abril de este año.
En contraste, en el ámbito rural el costo de la canasta alimentaria se ubicó en 1,907.63 pesos por persona al mes, lo que significó un avance anual del 3.1%, manteniéndose ligeramente por debajo del índice inflacionario general.

A pesar de la presión anual, los datos del organismo revelaron un respiro en el corto plazo. A tasa mensual, el comportamiento de los precios de la canasta alimentaria en las zonas urbanas descendió 1.7%, mientras que en las áreas rurales bajó 2.7 por ciento.
Por su parte, la inflación general mensual cedió 0.3%, con lo que ligó su segundo mes consecutivo a la baja.
LO QUE MÁS SUBIÓ
El Inegi detalló cuáles fueron los productos y servicios con mayor incidencia en la variación anual del costo alimentario.
Comer fuera de casa y dos alimentos clave en la dieta de los mexicanos lideraron las alzas tanto en las ciudades como en el campo.

En primer lugar, los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar registraron un aumento del 6.3% anual.
En segundo sitio destacó la papa, con un agresivo incremento de 66.7% en su precio, seguido por el jitomate, que reportó un alza de 19.4 por ciento.
POBREZA GENERAL
El Inegi también mide la línea de pobreza general por ingresos, que es cuando a la canasta alimentaria se le agregan otros bienes y servicios no alimentarios como educación, salud y transporte.
Bajo este esquema, la línea de pobreza urbana mensual se fijó en 4,888.22 pesos por persona, mientras que en el sector rural se ubicó en 3,503.97 pesos.

Los cambios porcentuales anuales de las líneas de pobreza general por ingresos fueron de 3.9% anual en el ámbito urbano y 3.4% anual en el rural.
Al comparar con la inflación general anual (3.4 %), la variación fue superior únicamente en el urbano por 0.5 puntos porcentuales”, indicó el Inegi.
Los productos que más contribuyeron al cambio anual de las líneas de pobreza general por ingresos fueron los de la canasta alimentaria en los dos ámbitos. La incidencia fue mayor en el urbano (60.7%) que en el rural (49.4%).
Finalmente, al evaluar la canasta no alimentaria, el Inegi identificó que en las comunidades rurales los rubros con mayor presión al alza fueron el transporte público y los cuidados personales.
En zonas urbanas, el gasto en transporte público, aunado a los rubros de educación, cultura y recreación, fueron los que registraron el mayor impacto en los bolsillos.