Más allá de la semifinal: ¿Por qué Argentina e Inglaterra pelean por las islas Malvinas?
Argentina e Inglaterra se enfrentan en el Mundial 2026, en un duelo marcado por una rivalidad histórica que trasciende el fútbol y revive la disputa por las islas Malvinas.

La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra revive una histórica rivalidad que va más allá del futbol: la disputa por las islas Malvinas.
Aunque el rival de Argentina en la cancha es la selección de Inglaterra, la Guerra de las Malvinas fue un conflicto entre Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, una diferencia histórica y jurídica que suele generar confusión.
¿Qué ocurrió en la Guerra de las Malvinas de 1982?
El conflicto armado de 1982 involucró a la República Argentina y al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, no exclusivamente a Inglaterra.
El enfrentamiento comenzó el 2 de abril de ese año, cuando tropas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas con el objetivo de recuperar un territorio cuya soberanía reclama desde el siglo XIX.
En ese momento, Argentina era gobernada por la junta militar encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri, mientras que el Reino Unido tenía como primera ministra a Margaret Thatcher.
La respuesta británica fue inmediata con el envío de una fuerza militar al Atlántico Sur.

Durante poco más de dos meses se registraron enfrentamientos navales, aéreos y terrestres que concluyeron el 14 de junio de 1982 con la rendición de las fuerzas argentinas desplegadas en las islas.
El conflicto dejó 907 muertos: 649 argentinos, 255 miembros de las fuerzas británicas y tres civiles del archipiélago, según cifras históricamente aceptadas.
¿Por qué Argentina y el Reino Unido siguen peleando por las islas Malvinas?
Aunque la guerra terminó hace más de 40 años, Argentina y Reino Unido mantienen una disputa diplomática por la soberanía de las islas.
Argentina sostiene que heredó los derechos sobre las islas tras independizarse de España y que ejerció actos de soberanía durante la década de 1820. Además, afirma que en 1833 fuerzas británicas ocuparon el archipiélago y desplazaron a las autoridades argentinas.
Por su parte, el Reino Unido sostiene que ejerce soberanía sobre las islas y considera que cualquier modificación de su estatus debe contar con el consentimiento de sus habitantes.
En el plano internacional, la controversia sigue siendo analizada por el Comité Especial de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que considera a las islas un territorio pendiente de descolonización.
El organismo ha reiterado en diversas ocasiones el llamado para que ambos gobiernos retomen las negociaciones y busquen una salida pacífica al diferendo.

Desde la aprobación de la Resolución 2065 de la Asamblea General, en 1965, el organismo ha exhortado en diversas ocasiones a que ambas partes reanuden las negociaciones para encontrar una solución pacífica.
Sin embargo, las posiciones de ambas partes permanecen sin cambios. Mientras Argentina insiste en abrir un proceso de diálogo sobre la soberanía, el Reino Unido sostiene que no negociará el estatus del territorio sin el consentimiento de los habitantes de las islas.
El presidente argentino, Javier Milei, incluso ha planteado la posibilidad de explorar un acuerdo de largo plazo inspirado en el proceso mediante el cual el Reino Unido devolvió Hong Kong a China en 1997.
Antes de asumir la Presidencia, señaló que un eventual entendimiento debería contemplar la voluntad de los isleños y establecer un mecanismo gradual que permitiera el retorno del archipiélago a Argentina.
¿Por qué son importantes las islas Malvinas?
La ubicación de estas islas les permite tener influencia sobre rutas marítimas de gran importancia internacional, como las cercanas al Estrecho de Magallanes y al Cabo de Hornos.
También funcionan como un punto estratégico para las operaciones de la base de Monte Agradable, utilizada por el Reino Unido para mantener presencia militar y capacidad de despliegue en el Atlántico Sur y en áreas próximas a la Antártida.

Desde el punto de vista económico, el principal valor de estas islas se encuentra en la explotación de sus recursos marinos.
La actividad pesquera constituye una de sus mayores fuentes de ingresos y tiene al calamar como uno de sus productos más importantes, destacando especies como el Illex y el Loligo. Debido a la abundancia de estas especies en la zona, una parte significativa del calamar destinado al mercado europeo tiene su origen en estas aguas.
A partir de 1987, la administración británica comenzó a otorgar permisos de explotación pesquera a embarcaciones internacionales, principalmente provenientes de países como Taiwán, Corea del Sur y España.
La concesión de estas licencias se convirtió en una fuente significativa de ingresos para el gobierno local, generando una importante recaudación económica a través de la actividad pesquera.
Si bien la actividad económica de estas islas depende en gran medida de sus recursos marítimos, la posible explotación petrolera constituye actualmente el principal punto de conflicto geopolítico con Argentina.
La atención se concentra especialmente en la Cuenca Malvinas Norte, donde se localiza el proyecto Sea Lion, considerado uno de los yacimientos más relevantes de la zona.
Según las estimaciones, esta área podría albergar reservas cercanas a los 1.700 millones de barriles de petróleo, con planes para iniciar la producción comercial en 2028, una iniciativa que cuenta con el rechazo del gobierno argentino.