NYCE prevé reactivación de estándares energéticos tras nuevo reglamento
Su directivo detalló el papel clave de la evaluación de la conformidad para garantizar la eficiencia energética, promover la sostenibilidad y acelerar el cumplimiento de los estándares internacionales.

Carlos Pérez Munguía, director general del Organismo de Normalización y Certificación (NYCE), habló sobre el inicio de una nueva etapa en la generación de estándares nacionales, alineados a criterios internacionales, esto luego de la publicación del reglamento de la Ley de la Infraestructura de la Calidad el pasado 4 de septiembre. Añadió que la falta de este instrumento jurídico demoró por varios años los procesos de actualización de la normatividad energética en México.
En entrevista con Darío Celis para Imagen Radio, el directivo explicó que el Consejo Mexicano de Normalización y Evaluación de la Conformidad (CONENOR) realiza un foro en el Día Mundial de la Normalización. El encuentro aborda las normas internacionales enfocadas en la eficiencia energética y la sostenibilidad, en coordinación con la Organización Internacional de Normalización (ISO), la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU).
"Estas tres organizaciones tienen como propósito buscar una mayor armonización entre los estándares, pues estamos hablando de un tema relevante como es la eficiencia energética para un mundo más sostenible; un tema que nos preocupa a todos, ya que cada vez utilizamos más energía y esta convergencia tecnológica hace que los dispositivos tengan mayor intercomunicación", aseveró Pérez
El director de NYCE expuso que la interconexión entre aparatos domésticos y tecnológicos incrementa el consumo de electricidad a nivel global, por ello, los organismos internacionales promueven la adopción de productos con especificaciones que reduzcan la demanda de potencia eléctrica. Como la transición de la iluminación incandescente a la tecnología LED.
"Antes un foco incandescente de filamento consumía 100 W. Hoy la misma intensidad de iluminación la consigues con 9 W; entonces tienes la misma intensidad por 10% de consumo energético", señaló.
Explicó que estos estándares internacionales son lo que promueven que la fabricación de diodos emisores de luz, lámparas y soluciones de iluminación se basen cada vez en diodos más eficientes con menos consumo de energía lo que contribuye a la reducción del consumo.
Marco jurídico e instrumentación
Respecto a la participación de autoridades en el foro conmemorativo, el especialista resaltó la asistencia de representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), de la Secretaría de Economía, de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones y de la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA).
Además detalló que la reciente publicación del reglamento de la Ley de la Infraestructura de la Calidad otorga certidumbre jurídica al sector productivo, ya que proceso actual contempla el registro ante la Secretaría de Economía de las solicitudes, para la conformación de organismos nacionales de estandarización o entes facultados para normar.
"Nosotros como país hemos tenido una demora de varios años por la falta de la publicación del reglamento, ahora tenemos ya el marco jurídico y la certidumbre para que volvamos a generar estándares nacionales".
Y puntualizó que la publicación del reglamento no es el final, sino el principio de un nuevo proceso para generar estándares mexicanos alineados a los estándares internacionales y así avanzar en las necesidades energéticas, que cada vez son mayores.
El representante del organismo concluyó señalando que la estandarización genera beneficios intangibles e indispensables para el funcionamiento diario de la economía, como ocurre con las dimensiones unificadas de las tarjetas bancarias para su lectura en cajeros automáticos y terminales.
Ya que responden a un estándar internacional que permite su uso y lectura de datos, de esta manera, se garantiza el acceso al dinero en cualquier dispositivo estandarizado, convirtiéndose en un ejemplo de la infraestructura técnica invisible que respalda las operaciones financieras cotidianas.