Retiros por desempleo rompen récord: mexicanos sacan 3,824 mdp de Afores
Retiros por desempleo de las afores alcanzan récord en mayo de 2026, con 3,824 millones de pesos, 20.3% más que un año antes.

Durante el quinto mes de 2026, la disposición de recursos de las afores para enfrentar la falta de trabajo marcó un nuevo récord.
De acuerdo con estadísticas de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), los mexicanos que se quedaron sin una fuente de ingresos sacaron 3,824 millones de pesos de sus cuentas individuales durante mayo. Esta cifra no sólo representa el monto más alto para un quinto mes de año desde que se tiene registro, sino también un incremento de 20.3% en comparación con el mismo mes de 2025, cuando los retiros sumaron 3,178 millones de pesos.
El fenómeno también se refleja en el número de personas que se vieron obligadas a recurrir a esta medida de emergencia.
La Consar detalló que, durante el mes de referencia, 173,826 cuentahabientes solicitaron este beneficio, lo que significa un aumento de 10.3% frente a los 157,459 trabajadores que lo hicieron en mayo del año anterior.

El retiro parcial por desempleo es un derecho que los trabajadores pueden ejercer sólo una vez cada cinco años, con un límite del 11.5% del monto total ahorrado. Sin embargo, para acceder a él, se requiere tener al menos 46 días naturales en situación de desempleo, contar con tres años de antigüedad en una Afore y tener un historial de al menos dos años cotizados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Afore Coppel se posicionó a la cabeza como la entidad con mayores salidas de capital por este concepto con 812.4 millones de pesos. En la lista le siguen Afore Azteca, con una disposición de 627.2 millones de pesos, y Banamex, que reportó retiros por 567.2 millones de pesos.
COSTO OCULTO
Más allá del alivio inmediato que supone recibir este dinero, la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore) ha lanzado una advertencia persistente sobre las consecuencias futuras.
El principal riesgo no es la disposición del efectivo per se, sino la pérdida de semanas cotizadas, requisito indispensable para alcanzar una pensión digna.

Guillermo Zamarripa, presidente de la organización, subrayó que, aunque el sistema está diseñado para ser un soporte en tiempos difíciles, la falta de restitución de esos fondos es peligrosa para el trabajador.
La preocupación radica en los umbrales de jubilación. Mientras que los trabajadores bajo la Ley del IMSS de 1973 requieren 500 semanas, aquellos bajo la Ley de 1997 enfrentan un panorama más exigente.
Tras la reciente reforma, el requisito actual es de 875 semanas, pero esta cifra escalará paulatinamente hasta alcanzar las mil semanas de cotización.
Expertos coinciden en que, si el trabajador no hace el esfuerzo por reintegrar los recursos una vez que recupera el empleo, el monto final de su pensión disminuirá considerablemente, comprometiendo su calidad de vida en la vejez.