T-MEC: endurecer las reglas de origen automotrices frenaría inversiones y elevaría costos
Endurecer las reglas de origen automotrices del T-MEC podría frenar inversiones, elevar costos de producción y reducir la competitividad regional.

Un incremento a las exigencias por las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para la industria automotriz provocará una reducción en la atracción de inversiones, mayores costos de producción y un debilitamiento de la competitividad regional.
Durante su participación en la audiencia oral de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC), Odracir Barquera, director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), dijo que aumentar estas condicionantes dejaría atrás al sector frente a sus principales competidores en el resto del mundo.
Explicó que la región, conformada por los tres socios, produjo aproximadamente 15 millones de vehículos durante 2025, equivalentes a 16.5% de la producción mundial; sin embargo, la cifra representa una disminución de 2.1% y un punto porcentual menos de participación mundial, lo cual contrasta con el comportamiento de China, que logró un aumento de 9.7% en sus volúmenes de ensamble y ganó dos puntos porcentuales en el ranking global.
Las actuales reglas de origen del T-MEC, que establecen un contenido de valor regional de 75% para vehículos, se encuentran entre las más exigentes del mundo. Para cumplirlas, las empresas han realizado importantes ajustes en sus cadenas de suministro, inversiones y operaciones. No obstante, elevar nuevamente estos requisitos podría tener efectos contraproducentes”.
Barquera reconoció que esta afectación tiene que ver principalmente con que algunas partes, autopartes, componentes (principalmente electrónicos), entre otros materiales que se utilizan para la producción de autos de última generación aún no se producen en cantidades suficientes en la región o con costos competitivos.

Esto significa que es necesario importarlos para compensar este déficit, lo que complicaría el cumplimiento de reglas más exigentes.
Este panorama, aunado a los aranceles estadounidenses establecidos bajo la Sección 232, plantea importantes desafíos para la competitividad de la industria regional. Fortalecer la integración regional no debe significar imponer restricciones que terminen favoreciendo a los competidores externos. Por el contrario, las reglas comerciales deben facilitar la inversión, la innovación tecnológica, la producción y el empleo”.
MENOS COMPETENCIA
Para la AMIA, evitar la pérdida de la competitividad debe ser fundamental para la región, por lo que considera necesario evitar nuevos incrementos en los requisitos de contenido de valor regional, así como evaluar las reglas de origen y el efecto que estas tienen en los costos de toda la cadena de valor en la industria automotriz.
Uno de los factores que deben prevalecer es la flexibilidad para incorporar nuevas tecnologías y acceder a insumos estratégicos, mientras se desarrolla la capacidad de producción regional.