Estados Unidos oficializa su salida de la Organización Mundial de la Salud

Estados Unidos concluyó su salida de la Organización Mundial de la Salud tras una decisión impulsada por Donald Trump y defendida por Robert F. Kennedy Jr.

Por: Jaime Quiroz

Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.
Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.Especial

El gobierno de Estados Unidos oficializó su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión impulsada por el presidente Donald Trump y respaldada por el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., quien aseguró que la política sanitaria estadounidense dejará de responder a organismos internacionales y priorizará la soberanía nacional.

Durante el anuncio conjunto con el secretario de Estado, Marco Rubio, Kennedy afirmó que la OMS perdió el rumbo de su misión original, actuó con falta de transparencia durante la pandemia de covid-19 y quedó expuesta a influencias políticas de algunos Estados miembros.

El gobierno estadounidense sostuvo que la organización no realizó las reformas necesarias tras la emergencia sanitaria mundial y que su funcionamiento dejó de responder a los intereses de Estados Unidos.

Se concreta una promesa del segundo mandato de Trump

La salida marca el cumplimiento de una promesa realizada por Donald Trump al inicio de su segundo mandato.

El proceso comenzó el 20 de enero de 2025 mediante una orden ejecutiva y concluyó un año después, con el cese definitivo de la membresía estadounidense, la suspensión del financiamiento y el retiro del personal que colaboraba con la OMS.

Antecedentes del retiro

No es la primera vez que Washington intenta abandonar el organismo internacional.

En julio de 2020, durante el primer mandato de Donald Trump, Estados Unidos notificó formalmente su salida de la OMS tras responsabilizarla por errores en el manejo inicial de la pandemia y por presuntas concesiones hacia China.

Sin embargo, esa decisión nunca se concretó, ya que fue revocada por el presidente Joe Biden en enero de 2021, antes de que concluyera el plazo legal requerido para hacer efectiva la retirada.

La nueva administración retomó esa postura desde su llegada al poder y, esta vez, completó el procedimiento.

Kennedy cuestiona el papel de la OMS

Robert F. Kennedy Jr. ha mantenido una postura crítica hacia la Organización Mundial de la Salud desde antes de asumir el cargo.

En diversos mensajes públicos ha sostenido que el organismo se convirtió en una estructura burocrática, politizada y alejada de la prevención de enfermedades crónicas.

Asimismo, ha rechazado las negociaciones del Acuerdo sobre Pandemias y las modificaciones al Reglamento Sanitario Internacional (RSI), al considerar que podrían otorgar mayor influencia a organismos multilaterales sobre las decisiones sanitarias nacionales.

Alcances legales de la decisión

Aunque Kennedy encabezó el anuncio, especialistas recuerdan que la permanencia o salida de Estados Unidos de organismos internacionales corresponde constitucionalmente al presidente y al Departamento de Estado, mientras que el Congreso mantiene facultades sobre la asignación de recursos públicos.

En consecuencia, el Departamento de Salud y Servicios Humanos administra la política sanitaria interna a través de organismos como los CDC, la FDA y los Institutos Nacionales de Salud (NIH), pero el retiro de la OMS requirió una decisión coordinada entre la Casa Blanca y la diplomacia estadounidense.

Impacto financiero y sanitario

Estados Unidos había sido históricamente el mayor financiador individual de la OMS, con aportaciones anuales estimadas entre 400 y 500 millones de dólares, considerando cuotas obligatorias y contribuciones voluntarias.

La interrupción de esos recursos representa uno de los mayores desafíos presupuestales para el organismo internacional, cuyos programas incluyen:

Campañas de erradicación de la poliomielitis.

Control del sarampión.

Combate a la malaria.

Respuesta a brotes como el ébola.

Coordinación del intercambio mundial de información epidemiológica y cepas virales para el desarrollo de vacunas.

Una decisión que divide opiniones

Los defensores de la medida sostienen que el retiro fortalece la soberanía nacional, evita que las decisiones sanitarias dependan de funcionarios internacionales no electos y permite redirigir recursos públicos hacia la investigación y la prevención dentro de Estados Unidos.

En contraste, expertos en salud pública consideran que la salida podría reducir la capacidad de acceso a sistemas internacionales de vigilancia epidemiológica, limitar la influencia estadounidense en la gobernanza sanitaria mundial y abrir espacios para que otras potencias, como China, incrementen su liderazgo dentro de la OMS.

Con esta decisión, Estados Unidos rompe una relación que mantenía desde la creación de la Organización Mundial de la Salud, en 1948, redefiniendo su estrategia de cooperación internacional en materia sanitaria mediante acuerdos bilaterales y alianzas fuera del organismo multilateral.

mgid