¿Hay sismos oscilatorios o trepidatorios? Esto dice la ciencia sobre las ondas de los temblores
Conoce la diferencia real entre movimiento oscilatorio y trepidatorio en un sismo, qué ondas los provocan y por qué todo temblor contiene ambos movimientos.

En el lenguaje cotidiano es común clasificar los sismos como trepidatorios u oscilatorios; sin embargo, en la sismología moderna esta distinción no corresponde a dos tipos diferentes de temblores, sino a las distintas componentes del movimiento del suelo y a la forma en que las personas perciben el paso de las ondas sísmicas.
¿Qué significan realmente los términos oscilatorio y trepidatorio?
La diferencia radica exclusivamente en la dirección predominante en la que se desplaza el terreno durante el evento:
Movimiento trepidatorio: Ocurre cuando el terreno se desplaza de manera vertical (de arriba hacia abajo). Suele percibirse como sacudidas bruscas, saltos o impactos secos.
Movimiento oscilatorio: Ocurre cuando el terreno se desplaza de manera horizontal (de lado a lado o en vaivén). Generalmente provoca el balanceo visible de objetos colgantes, postes o edificios.
De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN) del Instituto de Geofísica de la UNAM, todo sismo genera movimientos en tres dimensiones espaciales al mismo tiempo: dos componentes horizontales (norte-sur y este-oeste) y una componente vertical. Por lo tanto, un sismo no es puramente oscilatorio ni puramente trepidatorio; contiene ambos movimientos en todo momento.
¿Por qué un sismo se percibe más trepidatorio o más oscilatorio?
La predominancia de un movimiento sobre otro para una persona en un punto geográfico concreto depende de diversos factores:
Cerca del epicentro: Las ondas P y S arriban casi de manera simultánea con frecuencias altas. Esto hace que la componente vertical se sienta con gran violencia, generando una percepción principalmente trepidatoria y cortante.
Lejos del epicentro: Las ondas de alta frecuencia pierden energía rápidamente en su trayecto. En contraste, las ondas superficiales y de baja frecuencia (horizontales) logran viajar cientos de kilómetros, haciendo que el sismo se perciba únicamente como un vaivén suave y prolongado.
Tipo de suelo (efectos de sitio): De acuerdo con las investigaciones del Instituto de Ingeniería de la UNAM, los suelos blandos y arcillosos (como la antigua zona lacustre del Valle de México) actúan como trampas y amplificadores naturales de las ondas de baja frecuencia, intensificando las oscilaciones horizontales de gran amplitud.