¿Qué es un sismo? Guía para entender cómo ocurren, cómo se miden y qué hacer
Descubre qué es un sismo, cómo se origina en la corteza terrestre, la diferencia entre magnitud e intensidad y qué hacer cuando suena la alerta sísmica.

Los sismos representan uno de los fenómenos geodinámicos más recurrentes y transformadores de la Tierra. En el ámbito de las ciencias de la Tierra, términos como sismo, terremoto y temblor son estrictamente sinónimos y hacen referencia al mismo proceso físico: la liberación súbita de energía acumulada en la litosfera debido a esfuerzos tectónicos.
Tal como explica el Servicio Sismológico Nacional de la UNAM, la distinción entre estos vocablos es meramente coloquial o cultural en algunas regiones, pero no responde a ninguna clasificación geofísica formal.
¿Qué es un sismo y cómo se producen?
Para entender cómo nace un sismo, imaginemos que la corteza terrestre está formada por enormes bloques de roca llamados placas tectónicas que chocan o se empujan entre sí. Cuando la presión acumulada entre dos bloques supera la resistencia de la roca, esta se fractura o se desliza de golpe a lo largo de una falla geológica, liberando toda esa tensión acumulada en forma de vibraciones.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el lugar exacto bajo tierra donde ocurre esa rotura inicial se llama hipocentro o foco sísmico. Por otro lado, el punto en la superficie que queda exactamente arriba de ese rompimiento es lo que conocemos como epicentro.
Esa energía liberada viaja a través del terreno de manera similar a las ondas que se forman en el agua cuando arrojamos una piedra. Según documenta el USGS en sus investigaciones sobre ciencias sísmicas, primero viajan las ondas primarias y secundarias por el interior del planeta, las cuales alertan a los sismógrafos; poco después se propagan las ondas superficiales por la corteza exterior, que son las que realmente sacuden el suelo bajo nuestros pies y hacen que los edificios y casas se balanceen.
Diferencias entre magnitud e intensidad
Cuando ocurre un sismo, es muy común escuchar términos como "magnitud" e "intensidad", dos conceptos que con frecuencia se confunden pero que miden aspectos completamente distintos. De acuerdo con la guía de magnitudes e intensidades del USGS, la magnitud mide el tamaño real del sismo, es decir, cuánta energía liberó la falla al romperse.
Este valor es único para cada temblor y hoy en día se calcula con la Escala de Magnitud de Momento (Mw), la cual sustituyó a la antigua escala Richter porque ofrece mediciones mucho más exactas en eventos de gran tamaño. Además, como es una escala exponencial, cada punto que sube la magnitud significa que la energía liberada se multiplica casi 32 veces.
Por el contrario, la intensidad describe cómo se sintió la sacudida y qué daños causó en una ciudad o colonia específica. Como se puede ver en las explicaciones técnicas del USGS, un sismo tiene una sola magnitud, pero muchas intensidades distintas: cerca del epicentro la sacudida puede ser violenta y tirar bardas, mientras que a cientos de kilómetros apenas se percibe como un leve mareo. Para medir este impacto visual y estructural se utiliza la Escala de Mercalli, que va desde el nivel I (cuando nadie lo siente) hasta el nivel XII (cuando la destrucción es total).
¿Por qué tiembla más en unos países que en otros?
La superficie del planeta no es una sola capa rígida, sino un conjunto de fragmentos en movimiento llamados placas tectónicas. De acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), estas placas flotan lentamente sobre el manto terrestre y chocan, se separan o se deslizan unas contra otras. Las zonas de mayor riesgo en el mundo son justamente las áreas de contacto o bordes de estas placas.
Por esta razón, los sismos no se reparten de manera uniforme por todo el planeta, sino que se concentran en zonas muy identificadas. Como se observa en los registros geológicos del USGS sobre el origen de los terremotos, más del 80% de los sismos más potentes del planeta ocurren en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una enorme franja que rodea las costas del océano Pacífico y abarca países como Chile, Perú, México, Estados Unidos, Japón e Indonesia. Otra región de alto movimiento es el Cinturón Alpino-Himalayo, que atraviesa el sur de Europa y varios países de Asia.
Los terremotos más potentes de la historia
Desde que existen instrumentos modernos para registrar la fuerza de la Tierra, los terremotos más grandes han ocurrido en las costas marinas, donde una placa oceánica se hunde debajo de un continente. Como se puede ver en el catálogo de los 20 terremotos más grandes del mundo del USGS, el sismo más potente jamás registrado ocurrió en Valdivia, Chile, el 22 de mayo de 1960, alcanzando una magnitud de 9.5.
Conforme a los datos históricos validados por el USGS, otros de los eventos más destructivos han sido el terremoto de Alaska en 1964 con magnitud 9.2, el gran sismo y tsunami de Sumatra en Indonesia en 2004 con 9.1, el terremoto de Tohoku en Japón en 2011 con 9.1 y el de la península de Kamchatka en Rusia en 1952 con magnitud 9.0.
¿Los sismos se pueden predecir o tienen que ver con el clima?
Alrededor de los temblores existen muchas creencias populares que no tienen respaldo en la realidad. El mito más frecuente es creer que se puede predecir el día y la hora exacta en que ocurrirá un terremoto. De acuerdo con el panel científico del USGS sobre predicción sísmica, ningún organismo ni persona en el mundo puede predecir un sismo específico, ya que la física de fractura de las rocas no emite señales previas que avisen cuándo se romperán; los geólogos solo pueden calcular qué zonas tienen más probabilidad de sufrir sismos a largo plazo.
De igual forma, muchas personas piensan que cuando hace mucho calor o el cielo se pone de cierto color va a temblar. Tal como explican los especialistas del Servicio Sismológico Nacional de la UNAM, el clima, el calor y la lluvia suceden en la atmósfera exterior, mientras que los sismos se originan a muchos kilómetros de profundidad en el subsuelo, por lo que el estado del tiempo no tiene ninguna relación con los movimientos de tierra.
¿Qué hacer durante un sismo? El protocolo básico de seguridad
En México contamos con una herramienta preventiva fundamental: el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX). De acuerdo con la Secretaría de Gobernación y el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), este sistema opera con sensores instalados en las zonas de mayor peligro sísmico (como la costa del Pacífico); en cuanto detectan un sismo fuerte, envían una señal por ondas de radio que viaja mucho más rápido que las ondas del temblor, lo que permite avisar a ciudades como la Ciudad de México con un tiempo de oportunidad de hasta varios segundos antes de que el movimiento comience a sentirse.
Saber qué hacer en esos segundos de ventaja marca la diferencia entre ponerse a salvo o sufrir un accidente. Según establece el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), la decisión clave al escuchar la alerta depende del lugar y nivel del edificio en el que te encuentres: si estás en planta baja o en los primeros dos pisos y tienes una ruta de salida despejada hacia un punto de reunión en la calle, debes evacuar de inmediato sin correr, sin empujar y sin gritar.
Por el contrario, como se puede ver en las guías de prevención y actuación del CENAPRED, si te encuentras en pisos altos donde bajar por las escaleras te tomaría más tiempo del que brinda la alerta, no debes intentar evacuar ni usar elevadores durante la sacudida. En ese caso, la indicación oficial es replegarte hacia las zonas de menor riesgo dentro del inmueble, como muros de carga, columnas y trabes, alejándote siempre de ventanas, espejos y libreros que puedan venirse abajo.
Una vez que el movimiento concluye por completo, tal como instruye el CENAPRED en sus 10 acciones posteriores a un sismo, se debe proceder a la evacuación ordenada, revisar que no existan fugas de gas o daños estructurales en el inmueble, no encender cerillos ni velas, tener a la mano la mochila de emergencia y mantenerse informado exclusivamente a través de los canales oficiales de Protección Civil y el Sismológico Nacional ante posibles réplicas.