Más de 23 millones de estudiantes vuelven a clases; enfermedades clave para prevenir contagios
Con este retorno masivo a las aulas de educación básica, incrementa el contacto cercano entre la población infantil, lo que facilita la transmisión de diversos agentes infecciosos.

Este 31 de agosto, alrededor de 23 millones de estudiantes de educación básica en México iniciaron el ciclo escolar 2026-2027. Con este retorno masivo a las aulas de educación básica, incrementa el contacto cercano entre la población infantil, lo que facilita la transmisión de diversos agentes infecciosos y vuelve indispensable reforzar las medidas de prevención e higiene en el entorno escolar y familiar.
La relevancia epidemiológica de este periodo queda en evidencia al analizar los registros oficiales del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, los cuales señalan que durante el periodo vacacional de junio y julio de 2025 se registró un promedio semanal de 216 mil casos de infecciones respiratorias agudas en el país, cifra que se elevó a más de 262 mil casos semanales para el mes de septiembre, representando un aumento del 21%.
A nivel internacional, el panorama de la salud infantil demanda atención constante. Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud indican que anualmente ocurren cerca de 1,700 millones de casos de enfermedades diarreicas infantiles globalmente, frecuentemente vinculadas al consumo de alimentos o agua contaminada.
Sin embargo, la implementación de hábitos preventivos en el hogar tiene un impacto sustancial. La misma entidad sanitaria destaca que un acto cotidiano como el lavado correcto de manos logra disminuir hasta en un 30% el riesgo de contraer padecimientos diarreicos y en un 17% la aparición de infecciones respiratorias agudas, posicionándose como una de las intervenciones de salud pública más eficaces.
Especialistas en salud pública explican que la mitigación de los contagios depende del fortalecimiento de rutinas sencillas que los menores aprendan en el hogar y ejecuten en las escuelas, tales como la correcta higiene de manos, el consumo de agua potable, la adecuada conservación de los alimentos y el evitar compartir utensilios de uso personal.
Asimismo, la revisión de la Cartilla Nacional de Salud resulta fundamental para asegurar que los menores cuenten con sus esquemas de vacunación completos antes del inicio de las actividades docentes.
Ante la presencia de cualquier manifestación sintomática, las recomendaciones médicas vigentes enfatizan la importancia de acudir oportunamente a una consulta profesional para recibir un diagnóstico acertado y evitar la automedicación, resguardando así la salud de la comunidad académica.