Más de 6 mil anfitrionas en CDMX respaldan propuesta de Clara Brugada sobre cuidados
Colectivos del sector de hospitalidad comunitaria piden que la regulación del ramo se vincule con el sistema local de cuidados para fortalecer la autonomía económica de las mujeres.

En la Ciudad de México, más de 6 mil mujeres ejercen el oficio de anfitrionas en la oferta de hospitalidad comunitaria, cifra que representa el 50% de los más de 12 mil prestadores de servicios registrados en la capital.
No obstante, las brechas de género persisten en la dinámica cotidiana: las mujeres dedican en promedio 25.7 horas semanales más que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Asimismo, mientras la participación laboral masculina se sitúa en 72.8%, la femenina alcanza un 54.2%, con una tasa de desocupación alternativa del 16.5% para ellas frente al 9.6% en el sector masculino, atribuible a la falta de redes o personas de apoyo para atender a sus dependientes.
Ante este panorama, organizaciones del sector expresaron su respaldo a la postura que la jefa de Gobierno, Clara Brugada, expuso durante la Cumbre de Alcaldes del Urban 20 (U20) en Nueva York. En dicho foro, la mandataria planteó que las metrópolis deben evolucionar hacia modelos capaces de respaldar a quienes ejercen labores de cuidado, generando condiciones propicias para que las mujeres recuperen autonomía, oportunidades y libertad de desarrollo dentro de la economía urbana.
Desde la perspectiva del Frente Unido por la Hospitalidad y la Red de Mujeres Anfitrionas (REMA), la flexibilidad operativa de esta actividad resulta indispensable para balancear el trabajo con la atención de hijas, hijos o adultos mayores. Integrantes de REMA recalcaron que “es momento de que la ciudad sostenga a las mujeres.
Hablar de una ciudad que cuida también implica mirar cómo generan ingresos las mujeres que hoy siguen cuidando. Para miles de anfitrionas, contar con una actividad flexible permite participar en la economía sin abandonar las responsabilidades familiares que todavía no se distribuyen de manera equitativa. Eso también es autonomía económica real y práctica”.
Los colectivos señalaron la conveniencia de alinear la construcción del sistema local de cuidados con la regulación de la hospitalidad, reiterando su disposición para colaborar con el Gobierno capitalino en la elaboración de reglas claras que impulsen el sector y salvaguarden la estabilidad económica de las trabajadoras.