México mantendrá una alta dependencia a las importaciones de gas natural, advierte especialista

David Madero, exdirector del "Senagas", señala que la legislación actual impide la entrada de empresas estadounidenses a Pemex

Por: Jared Hernández González

complejo petroquímico y de refinería
Durante 2026, la producción de petróleo y condensados de Pemex se sitúa en 1.65 a 1.67 millones de barriles diariosPEXELS

David Madero, consultor en energía y socio director de Simplificado.pt, descartó la posibilidad de que empresas estadounidenses ingresen al capital de Petróleos Mexicanos tras los planteamientos formulados por el mandatario estadounidense Donald Trump a la presidenta Claudia Sheinbaum. 

El especialista sostuvo que las intenciones de financiamiento e inversión directa chocan con las normativas constitucionales vigentes, lo cual imposibilita esquemas de participaciones acciónales en la petrolera estatal mexicana.

En entrevista con Darío Celis y Rogelio Varela para Imagen Radio, el exdirector del Centro Nacional de Control del Gas Natural (Senagas) explicó las limitantes del sistema jurídico ante las demandas hidrocarburíferas internacionales. 

Madero remarcó que las urgencias operativas del sector energético nacional no se resuelven mediante modificaciones a la propiedad accionaria de la compañía pública, sino a través de esquemas de transferencia tecnológica.

"Eso no es posible con el marco legal actual, eso lo sabemos, entonces realmente habrá que esperar a ver si en algún momento cambia.  Lo que necesitaríamos en todo caso es que entren a Pemex con algún tipo de contrato que les permita traer la tecnología para acelerar esa curva de aprendizaje, en particular para los no convencionales como el fracking", dijo.

El consultor energético expuso que los modelos mixtos instrumentados por el gobierno federal no resultan suficientemente atractivos para la atracción de inversiones privadas globales. Desde su perspectiva, las licitaciones actuales y la falta de garantías financieras por parte de Pemex reducen el interés de los consorcios internacionales para ejecutar proyectos de alta complejidad técnica en México.

El especialista puntualizó que la estatal requiere modificar su estrategia contractual si busca explorar campos en aguas profundas o yacimientos no convencionales. La experiencia operativa acumulada desde 2008 demuestra que las restricciones legales imponen trabas severas a la ejecución técnica.

"Pemex ha tenido mucha historia tratando de traer contratos de servicios. Es realmente complicado si no les ofreces mucha mayor libertad de acción, entonces, se necesitan contratos más amplios, pero eso no es lo que permite ahorita el marco constitucional mexicano", detalló Madero. 

Dependencia de Estados Unidos

Respecto a la exigencia de incrementar las compras de gas natural a Estados Unidos, Madero puntualizó que la capacidad logística mexicana se encuentra saturada, y detalló que el volumen de importación actual alcanzó su tope máximo, por lo que un repunte en el volumen requerirá un crecimiento en la demanda del sector eléctrico o un fortalecimiento previo de la red fronteriza de transporte.

El exdirector del Senagas observó que el país se mantendrá como importador neto del hidrocarburo durante los próximos años. Aunque el consumo de energías renovables reducirá gradualmente la demanda global, el gas natural seguirá como el insumo clave para la transición energética, obligando a México a maximizar el aprovechamiento de los recursos propios y reducir la quema en campos de producción.

"Realmente México importa ya todo el gas que puede en este momento y para que aumentara su importación de gas se necesitaría o que México incrementara su demanda o que redujera la oferta interna", señaló.

Reestructuración operativa

Sobre la situación financiera de Pemex, Madero aseveró que la petrolera exige un ordenamiento profundo de sus divisiones de negocio, ya que resulta indispensable corregir las deficiencias en las refinerías para detener las pérdidas económicas en la producción de combustibles refinados como diésel y gasolinas, buscando eficiencia en los procesos de transformación industrial.

El consultor concluyó explicando que la administración de la empresa estatal debe abandonar la participación simultánea en actividades no rentables por motivaciones políticas. 

Y recomendó focalizar los presupuestos públicos hacia proyectos con valor comercial sustantivo, además de renegociar las relaciones comerciales con proveedores para devolver credibilidad financiera a la petrolera.

"Pemex requiere una reestructura muy profunda como cualquier empresa que está perdiendo dinero y enfocarse en las áreas donde puede generar valor y dejar,  por cuestiones políticas, de estar participando en todos los sectores. No podemos tener un Pemex que quiere hacer todo lo que ha hecho históricamente, francamente no está funcionando", concluyó.

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