¿Qué es un doblete sísmico? El fenómeno natural que golpeó a Venezuela

Venezuela sufrió un doblete sísmico: dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 ocurridos con 39 segundos de diferencia, un fenómeno poco común en la sismología.

El doblete sísmico en Venezuela, con magnitudes de 7.2 y 7.5, ocurrió en apenas 39 segundos y dejó una devastación inédita en varias regiones del país.
El doblete sísmico en Venezuela, con magnitudes de 7.2 y 7.5, ocurrió en apenas 39 segundos y dejó una devastación inédita en varias regiones del país.AFP

Un doblete sísmico es un fenómeno poco común que se registra cuando dos terremotos de magnitud similar ocurren en la misma región con apenas segundos o minutos de diferencia. A diferencia de las réplicas, ambos eventos son considerados sismos principales, pues liberan energía comparable y responden a rupturas independientes dentro de un mismo sistema de fallas.

  • Magnitudes cercanas: la diferencia suele ser menor a un grado en la escala de Richter.

  • Eventos independientes: no se trata de un sismo principal seguido de réplicas, sino de dos rupturas importantes en fallas distintas o segmentos conectados.

  • Registro instrumental : los sismógrafos detectan dos ondas sísmicas diferenciadas, aunque para la población se perciba como un solo temblor prolongado.

Diferencias con las réplicas

Mientras que las réplicas son movimientos menores que ocurren tras el acomodo de la misma falla, el doblete implica dos liberaciones de energía equivalentes en lapsos muy cortos. Esto lo convierte en un escenario de mayor riesgo, ya que las estructuras dañadas por el primer evento reciben un segundo impacto inmediato.

  • Transferencia de tensiones: el primer sismo altera el campo de esfuerzos y activa una falla vecina.

  • Complejidad tectónica: sistemas de fallas interconectadas pueden romperse casi al mismo tiempo.

  • Consecuencias : el doblete aumenta la vulnerabilidad de las comunidades, pues el segundo golpe llega cuando aún no hay capacidad de respuesta ni recuperación.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), el primer evento alcanzó magnitud 7.2 y el segundo 7.5, separados por apenas 39 segundos. Ambos fueron superficiales, con profundidades estimadas entre 10 y 20 kilómetros, lo que multiplicó la intensidad en superficie y convirtió la jornada en una de las más devastadoras de la historia reciente del país.

El primer sismo liberó energía acumulada y desestabilizó segmentos cercanos, lo que detonó el segundo evento. Este tipo de secuencia ha sido documentada en otros países, como Chile en 2010 y Turquía en 2023, pero sigue siendo un fenómeno poco común. 

Venezuela se encuentra en el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, una zona de fricción constante que atraviesa el norte del país. La interacción de estas placas genera un sistema de fallas activas, entre ellas la de Boconó, la de San Sebastián y la de El Pilar, responsables históricamente de sismos destructivos.

De acuerdo con Funvisis, el doblete del 24 de junio se originó en la franja norte, donde la placa del Caribe se desplaza hacia el este respecto de la Sudamericana. La acumulación de tensiones durante décadas terminó liberándose en dos rupturas casi simultáneas. La violencia de los movimientos explica la magnitud de los daños registrados en Caracas, La Guaira y Carabobo.

Ciudades venezolanas afectadas

Caracas sufrió el colapso de edificios residenciales y oficinas, mientras que en La Guaira se desplomaron complejos habitacionales como el urbanismo Hugo Chávez en Catia La Mar y residencias en Playa Grande. El aeropuerto internacional de Maiquetía registró daños estructurales y cortes eléctricos, lo que paralizó las operaciones aéreas.

El saldo oficial preliminar, difundido por el gobierno venezolano y confirmado por Funvisis, fue de 188 muertos y 1,520 heridos, además de miles de desplazados. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró estado de emergencia nacional y anunció un fondo inicial de 200 millones de dólares para la reconstrucción. La Guaira fue declarada zona de desastre y se instalaron campamentos temporales para atender a quienes perdieron sus hogares.

El colapso de las estructuras no se debió únicamente a la fuerza de los sismos, sino a la combinación de factores. El primer evento debilitó columnas y muros, y el segundo terminó de romperlos. La falta de normas de construcción modernas y el uso de materiales deficientes agravaron la tragedia.

En algunos casos, los inmuebles habían sido levantados hace más de 40 años sin mantenimiento adecuado. La doble sacudida en menos de un minuto generó un efecto acumulativo que resultó fatal para la infraestructura urbana.

Reacción internacional

La magnitud del desastre generó una respuesta inmediata de la comunidad internacional. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), desplegó equipos de búsqueda y rescate y coordinó ayuda humanitaria. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) anunciaron asistencia inmediata para atender a los desplazados.

Gobiernos como los de Estados Unidos, Cuba, Colombia, España, México, Brasil, Chile, China e India enviaron brigadas de rescate, hospitales móviles y suministros médicos. La Cruz Roja Internacional desplegó voluntarios en las zonas más afectadas y coordinó la distribución de agua potable y alimentos. El Papa León XIV destinó 100,000 euros en ayuda de emergencia para apoyar a las víctimas.

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