Magnicharters. Historia de una quiebra inminente
Desde diciembre de 2025, el piloto Édgar Macías alertó a autoridades sobre irregularidades en la aerolínea tras un incidente en el AICM. Hoy, 91 agentes de viajes preparan una demanda colectiva por fraude, evidenciando la inacción institucional ante el colapso.

Cuatro meses antes de que la aerolínea regiomontana Magnicharters bajara las cortinas de sus sucursales y dejará a miles de viajeros “volando”, un incidente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) habría alertado a las autoridades sobre lo que hoy cientos de personas llaman un fraude millonario bien planeado.
En el centro de la controversia estaba el piloto Édgar Macías González, quien fue despedido de la empresa el 19 de diciembre, tras tomar una aeronave en protesta por meses de adeudos para él y sus compañeros de sobrecargo.
Nos tienen que pagar hoy lo que nos deben, nos deben más de cinco meses de salario, de viáticos, no nos dan uniformes, no nos dan ni siquiera cartas de navegación (...) Este avión sale hasta que nos paguen lo que nos deben”, dijo ese día ante los pasajeros del vuelo GMT-780 con destino a Cancún, Quintana Roo, que sí terminó despegando horas más tarde y con otro piloto.
Luego de enterarse de que un grupo de 91 agentes de viajes independientes presentará una demanda colectiva contra los dueños de Magnicharters, los hermanos Bojórquez Maza, por el probable delito de fraude, el capitán habló con Excélsior para aclarar lo que sucedió el día que tomó la nave, además de informar que él presentó denuncias ante las autoridades para advertir de la desaparición de la aerolínea.
Esto ya se venía visualizando, y desde diciembre del año 2025 yo levanté los reportes correspondientes ante la Autoridad Aeronáutica, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) y bueno, pues lamentablemente o lastimosamente no tomaron cartas en el asunto”, acusó.
Aeronave en peligro
Según Macías González, su intención nunca fue tomar la aeronave la tarde del 19 de diciembre. Todo surgió a causa de la indignación que le generó ser despedido “injustificadamente” por retrasar el despegue de la aeronave que presentaba fallas que supuestamente comprometían la seguridad de los pasajeros y la tripulación
Tomo la decisión (de cancelar el despegue) porque estaba comprometida totalmente la seguridad aérea, 140 pasajeros y cinco miembros de la tripulación”
Dijo el piloto, quien aseguró que la puerta principal del avión estaba averiada y eso se dejó documentado en los reportes de mantenimiento.
Regresamos a una posición que nos otorga el aeropuerto de la Ciudad de México. Solicitamos personal de mantenimiento y yo, en el momento cuando me dirijo a la comandancia de la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuando regreso mi sorpresa es que ya estaba despedido”, relató.
“Se manejó durante ese día de que yo había secuestrado el avión. Eso es algo ilógico, ¿por qué? Porque la puerta se encontraba abierta, yo estaba manejando la situación de mantenimiento y en todo momento se le invitó a los pasajeros a descender de la aeronave si querían o mantenerse en la aeronave”, agregó.
Por esta situación, aseguró que decidió presentar denuncias contra la empresa por más que sólo manejos logísticos inadecuados.
Denuncio a la aerolínea de los malos manejos operativos, administrativos, técnicos operacionales y económicos, donde yo ya le estoy solicitando a la Autoridad Aeronáutica que realice una auditoría extraordinaria ¿Por qué? Por el riesgo de que si la aerolínea seguía operando aviones pudiera haber un riesgo de un accidente o lo que está sucediendo ahorita, una quiebra inminente”, explicó.
A cuatro meses de su despido, el excapitán de Magnicharters también denuncia que no ha visto ni un peso de la empresa, ni por lo que le deben o por lo que la ley mandata al momento de su despido.
Realmente los dueños no pagaban a tiempo, hubo muchas quejas, en mi caso personal hablé con los dueños también solicitando los pagos correspondientes. Lamentablemente, siempre existió una negativa con la promesa de que se nos iba a pagar el siguiente mes y así nos traían constantemente”, concluyó.
Más señales
Magnicharters, cuyo nombre oficial es el Grupo Aéreo de Monterrey S.A. de C.V, dejó de operar el 11 de abril bajo la excusa de que sufría de problemas logísticos. Pero han pasado más de dos meses y la empresa ha desaparecido totalmente: sus sucursales están abandonadas, sus hangares en los aeropuertos han sido removidos y se presume que los socios principales, los hermanos Bojórquez Maza, están escondidos.
Ayer, Excélsior publicó los testimonios de agentes de viajes independientes que se dicen parte de un grupo de 91 personas que presentará una demanda colectiva por el delito de fraude contra los hermanos Bojórquez Maza.
Ellos reclaman un desfalco de alrededor de 12.5 millones de pesos por miles de paquetes turísticos que Magnicharters les vendió a sus clientes y no cumplió.
Aunque aún quedan muchos vuelos, hospedajes y traslados programados para lo que queda del año, el analista en aeropuertos y aviación Fernando Gómez Suárez dijo a este diario que lo más probable es que Magnicharters no vuelva a despegar este año porque sus “permisos, al no ser explotados, al no ser utilizados, luego de la suspensión que decretó por su parte, pues pierden la licencia de uso”.
Para el experto resulta difícil creer que las autoridades no tenían conocimiento de los problemas financieros y logísticos que Magnicharters pasaba y que alertaban sobre su salida del mercado.
Obviamente, la autoridad se percata, también porque empieza a ver acumulación de deuda, de servicios aeronáuticos, por ejemplo, lo que le tiene que pagar la aerolínea al aeropuerto (...) lo que deben de radares, de radioayudas de aterrizajes, de pasillos telescópicos, de servicios auxiliares, todo eso lo debe saber la autoridad”, explicó.
Excélsior solicitó a la Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes (SICT), a cargo del regulador aeronáutico, información sobre los adeudos de Magnicharters, entre otras cosas, pero no obtuvo respuesta hasta el momento de esta publicación.
Gómez Suárez dijo que este caso le recuerda a las salidas de otras aerolíneas donde tampoco hubo indemnizaciones.
El clásico ejemplo de Mexicana de Aviación. El problema subsiste desde hace más de 12 años y no se ha resuelto nada”, lamentó.
Agregó que, pese a que la Ley de Aeropuertos y la Ley de Aviación contienen reglamentos que estipulan “claramente qué garantías y obligaciones” hay en este tipo de situaciones, las empresas “suelen aprovechar esos huecos legales, en los cuales el Legislativo debería trabajar a fondo”.
No obstante, consideró que sí existe la vía para reparar el daño a consumidores, sólo que las autoridades “van tarde”.
Tiene que reunirse una serie de condiciones y se revisan los libros, si es así, si procede, si es que ya no hay forma de salir adelante en las cuentas, pues se somete a un juicio y ese juicio conlleva precisamente una dictaminación en la cual se estipula cuánto se tiene de dinero, cuánto se puede vender y a quién le tocaría”, explicó.
Se asigna un juez que va viendo el caso, el expediente hoja por hoja (...) no es tan inmediato, tardan unos meses en hacer ese dictamen y una vez que proceden, pues ya estipula un síndico que es el que liquida, el que se encarga de cerrar las puertas”, agregó.
Según el analista, además de los agentes de viajes afectados y sus clientes, en la lista de personas por indemnizar se encuentran los exempleados de Magnicharters, los bancos y las autoridades a las cuales probablemente les debe dinero por uso de instalaciones aeroportuarias e impuestos
Trabajadores de Magnicharters buscarán más recursos antes de estallar la huelga
Los trabajadores de Magnicharters buscarán recurrir a un Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica antes de estallar la huelga y así solicitar el embargo precautorio de activos, confirmó Alejandro González Forastieri, secretario general del Sindicato Asociación Mexicana de Trabajadores de Autotransportes Aero-Transportes Similares y Conexos de la República Mexicana.
Esto sería el rompimiento de las relaciones laborales, porque los trabajadores no han sido despedidos, no les han pagado sus salarios, siguen dentro de la empresa. Dependerá de lo que decida la asamblea, pero con esto se buscaría la forma de ubicar otros bienes del dueño e intervenirlos, embargarlos, porque al único que le beneficia la huelga es al patrón”, refirió.
El conflicto laboral de Magnicharters afecta directamente a 488 trabajadores, de los cuales entre 130 y 140 se encuentran bajo la razón social Grupo Aéreo Monterrey, mientras que el resto opera bajo esquemas de subcontratación (outsourcing).
De acuerdo con el representante sindical, el costo estimado para la liquidación del personal asciende a 180 millones de pesos, un monto que la administración de la empresa, encabezada por Luis Bojorquez Maza, ha declarado no poder solventar tras manifestar insolvencia financiera.
La dirigencia sindical detalló que la empresa intentó eludir la crisis mediante la solicitud de un concurso mercantil, el cual fue rechazado por las autoridades judiciales. Actualmente, la administración busca la declaración de quiebra directa.
González Forasteiri detalló que a diferencia de otros directivos de aerolíneas que han huído del país tras la quiebra de sus empresas, Bojorquez Maza y sus representantes sí se han presentado a las audiencias de conciliación y en un primer encuentro hubo intención de llegar a un acuerdo económico; sin embargo, esa propuesta se diluyó.
Inicialmente la empresa presentó una propuesta de liquidación pero en la siguiente audiencia se echaron para atrás”, detalló.
Deudas
El representante del sindicato señaló que los pasivos de Magnicharters superan los 800 millones de pesos entre acreedores, pasajeros y trabajadores. Sólo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la aerolínea tiene un adeudo estimado que ronda los 80 millones de pesos por arrendamiento de hangares, mostradores y servicios aeroportuarios. Como consecuencia de la falta de pago y de la remodelación del AICM, los trabajadores tuvieron que desocupar los espacios donde se ubicaban los mostradores, lo que dejó a la empresa sin presencia en esa terminal.
Todo el mobiliario y equipo que la aerolínea mantenía en los mostradores fue retirado y llevado al hangar de la empresa, ubicado en ese aeropuerto, y que hoy es custodiado por los trabajadores”.
Magnicharters también tiene una deuda de unos 150 millones de pesos con agencias de viajes por la venta de paquetes que ya no se realizaron, según datos de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur).