¿Cómo salir del laberinto? Me duele si me quedo, me muero si me voy

Esta es la historia de una mujer que termina su relación para conocer más personas, pero termina enganchada.

Cómo salir de una relación que no nos hace bien
Cómo salir de una relación que no nos hace bienCanvae

Hoy voy a contarles una historia que se llama Cómo he salido del laberinto, Es una historia sobre una mujer que tiene unos 30 años, lleva una muy buena relación de pareja después de 10 años consolidada, sin hijos, pero hay un tema que la viene carcomiendo y es que al tener muchos años con ese único hombre tiene miedo que quizá cuando ya lleve más tiempo de casada y tenga hijos quizá tenga ganas de estar con otros hombres y no haber conocido más.

Entonces asumiendo que eso cuando sea más grande si ya tiene hijos va a ser muy difícil o poner en riesgo todo o hacer sufrir a más personas prefiere ir conversando eso con su pareja y animarse a separarse para poder vivir algo que siente que necesita vivir, que es conocer a otros hombres.

Después de un proceso lo hace, se separa y al principio está triste, contrariada, depuesta. Pero un día unas amigas tratando de estimularla la llevan para que salga y se van a un bar lindo y ahí conoce un caballero, conversan, se toman unos tragos y al final terminan en la cama; ella la pasa espléndido y se queda contenta.

A la semana repiten con ese caballero y le vienen los interrogantes y no quiere tener novio o engancharse porque la idea era experimentar cosas que no había vivido, pero bueno, repite, lo pasa muy bien, después de ese segundo encuentro el hombre le confiesa que él tiene novia o que estaba por separarse.

Ella un poco se enoja porque piensa que se lo hubiera dicho antes, pero al final se consuela pensando que si él tiene pareja le viene bien porque iba a ser su amante y no tenía riesgo de enamorarse.

Lo congela y lo deja de ver un tiempo, pero después finalmente se encuentran y se vuelven a ver y van repitiendo hasta que un día después de tener un encuentro, como tantas veces, muy lindo, muy intenso sexualmente, él le confiesa, y se pone a llorar, que está muy angustiado porque su novia a la que todavía no se había separado estaba esperando un bebé y él no quería tenerlo.

Ella se encuentra consolándolo, aunque por otro lado estaba también enojada de que le siguiera engañando y que siguiera en ese vínculo que supuestamente estaba por terminar, pero bueno, ahí ponen un impas en la relación, pues ella se da cuenta que ya está enganchada con este caballero, por lo cual la carne es débil y tiempo después se vuelven a ver.

La psicóloga la reta a ella, le dice que no sea tonta, que no pierda el tiempo, que se aleje de ahí y ella no puede, no sabe cómo hacerlo, le dice una famosa frase que era: me duele si me quedo, me muero si me voy.

Esas relaciones que no nos hacen bien pero no lo podemos dejar, va pasando el tiempo y luego nace la bebé de este caballero y ella totalmente entrampada en la situación, enamorada de un amor, en algún sentido, imposible, porque es un señor que acaba de tener una hija y con la que él no tiene ningún horizonte.

Ahí ella toma contacto con otra persona que le habían referido que podía ayudarla y bueno conversan y esta persona en un momento le dice dándose cuenta que ella no podía separarse, que parara de pelear contra sí misma le dice ¿Qué harías si tu hija te contara una situación como la que estás viviendo? 

Entonces al principio a ella le sale reaccionar igual que esa psicóloga que no le gustaba: le diría que se aleje, que no sea estúpida, después se da cuenta que es un consejo imposible porque a veces no podemos hacer eso, nuestro corazón conoce razones que la mente no comprende.

Entonces después de una pausa más amorosa, más compasiva, ella reflexiona y dice: bueno si mi hija estuviera atravesando algo como lo que estoy pasando yo la comprendería la abrazaría y la acompañaría.

Entonces la persona le dice: bueno, si eso es lo que harías con tu hija, ahora anda y has exactamente eso mismo contigo. La historia me conmovió mucho porque es lo intolerante que nos ponemos con nuestros defectos, con nuestras emociones, a veces estamos en relaciones en vínculos sentimentales de otro tipo que no nos hacen bien, pero queremos cambiarlos a los golpes, a los martillazos y todo en esta vida tiene un tiempo, un proceso, entonces ese consejo que ella usaría con su hipotética hija que no tiene todavía, terminó siendo excepcional, comprender abrazar y acompañar eso es lo que tenemos que hacer cuando nos tocan atravesar grandes contradicciones que no podemos cambiar o que al menos no podemos cambiar por ahora comprender, abrazar y acompañar

Juan Tonelli es escritor y conferencista
Juan Tonelli es escritor y conferencistaCortesía Juan Tonelli

Juan Tonelli es escritor y conferencista. Autor del libro “Un paraguas contra un tsunami”

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