¿Madre solo hay una? La realidad detrás de esta mentira...

¿Madre solo hay una? "El Chascas" rompe los mitos de la literatura infantil con un libro entrañable que aborda los temas que los adultos temen hablar.

¿Madre solo hay una? La realidad detrás de esta mentira...
¿Madre solo hay una? La realidad detrás de esta mentira...Canva

"Madre solo hay una". ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? En entrevista, el escritor José Ignacio Valenzuela, conocido cariñosamente como "El Chascas", comentó que su decisión de abrir su más reciente obra, Mi casi, casi mamá, desafiando este dogma no fue una casualidad.

Me puse a pensar en ese viejo dicho que dice 'madre hay una sola'. Yo no creo que sea así; puede haber muchas. A veces una abuela, una tía o una profesora hacen esa labor. Tengo amigas que crían niños que no parieron, pero son las que se quedan a medianoche a bajarles la fiebre. Entonces, ¿quién es madre o padre? ¿Los que paren o los que cuidan? Para mí, las personas que te profesan cuidado y están contigo son los padres, haya sangre de por medio o no".

Un cuestionamiento válido, pero que a menudo se torna incómodo cuando se intenta abordar con los más pequeños. Si el mundo se transforma constantemente, ¿por qué no habrían de hacerlo también las estructuras familiares?

¿Madre solo hay una? La realidad detrás de esta mentira...
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A través de una narrativa ágil, sencilla y atrapante, Valenzuela nos presenta a Clarita y Luisa. La primera es una niña que ve cómo su realidad se fractura cuando su madre biológica decide mudarse lejos para perseguir su desarrollo profesional.

Por otro lado aparece Luisa, una joven actriz que, a pesar de no compartir lazos de sangre con Clara, elige regalarle un fragmento crucial de su vida para demostrarle que jamás debe dejar de soñar, sin importar los murmullos del entorno.

Los seres humanos, para poder desarrollar nuestros mayores talentos, no podemos hacerlo en solitario. Necesitamos que alguien nos tome de la mano y nos empuje hacia arriba; necesitamos un cómplice. Ese alguien es el papá, la mamá o el tío que descubre que el niño es bueno para el dibujo y le regala lápices. Que un adulto te guíe y te lleve a donde tus capacidades pueden llegar me parece el acto de amor más grande que se puede hacer por un niño".

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El porqué de Mi casi, casi mamá

Estar a "casi" de algo implica rozar la meta, quedar justo en el límite de un suceso que no termina por concretarse. El autor juega con esta noción desde el propio título.

No es lo mismo decir 'mi casi mamá' que 'mi casi casi mamá'. Ese 'casi casi' revela que la niñita ha estado pensando en el tema, que hay una opinión y una agenda detrás. Si te digo 'casi me caí' o 'casi casi me caí', en el segundo escenario estuve literalmente al borde del precipicio; hay un énfasis y un tono distinto. Me parecía divertido jugar con eso porque, además, suena muy infantil y el libro está contado desde el punto de vista de una niña".

Si bien el autor no busca sermonear ni imponer verdades absolutas, su pluma despierta interrogantes inevitables. El primer dilema que plantea es la concepción misma de la paternidad. Aunque las convenciones sociales suelen señalar únicamente a quien gesta durante nueve meses, la realidad demuestra que a lo largo de la vida se pueden tener múltiples figuras maternas: una abuela, una tía o una madrastra.

Con esta entrega, "El Chascas" también busca desmitificar el rol de las madrastras, alejándose de los estigmas y arquetipos impuestos por los cuentos de hadas tradicionales. En el mundo real existen mujeres que eligen proteger y amar a pequeños ajenos, incluso cuando eso signifique entregarles lo último que queda de ellas mismas.

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Una lectura obligatoria: perdiendo el miedo a los temas tabú

Dialogar abiertamente con la infancia suele ser complejo, principalmente porque los adultos cargamos con nuestras propias dudas y prejuicios. Es en ese escenario donde propuestas como Mi casi, casi mamá se transforman en herramientas indispensables de mediación.

Tengo la teoría de que a los niños no hay cómo esconderles nada; ellos descubren lo que pasa antes que uno. Yo me pongo a su altura, los miro a los ojos y desde ahí les explico temas difíciles. Mis libros tocan temas incómodos para la literatura infantil como la muerte o la homosexualidad, pero nunca digo esas palabras. No es la etiqueta médica o social lo que importa, sino las consecuencias. Lidio con lo que el niño ve y siente en su realidad".

Existen realidades como el divorcio, la pérdida o la diversidad que los adultos prefieren evadir por el dolor que implica nombrarlas. Encontrar un refugio entre estas páginas permite que la puesta en escena que nos ha tocado representar sea mucho más humana y tolerable. Una lección de vida lista para gritar: "luces, cámara, acción".

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