Historia de las chinampas, un sistema que se mantiene vivo y cómo protegerlo
Las chinampas no están en los libros de historia, son un sistema vivo que alimenta, pero también cuida el medio ambiente de la Ciudad de México.

Durante mucho tiempo, los alimentos que se consumían en la Ciudad de México provenían de las chinampas, un sistema agrícola muy eficiente y sostenible que hoy se encuentra en peligro. Por eso, resulta importante conocer sobre ellas y cómo protegerlas.
Las chinampas son parcelas agrícolas construidas sobre cuerpos de agua poco profundos, como los lagos de la cuenca del Valle de México. Este sistema consistía en crear islotes mediante la acumulación de lodo, vegetación y materia orgánica, delimitados por canales.
Aprovechando los humedales, los agricultores podían cultivar durante todo el año. Su origen se remonta a la época prehispánica, por lo que han sobrevivido soportando la urbanización y secado de los cuerpos de agua donde se ubicaban.
De 110 mil hectáreas que existían, hoy quedan poco más de dos mil, de las cuales solo el 19 por ciento son productivas. Crecer este número va más allá de un tema nostálgico o económico, el impacto de las chinampas también es ambiental y social.

Las chinampas, su relevancia más allá de la producción de verduras
De acuerdo a Erick Vázquez, director de la Fundación Kalmekak, que trabaja en el apoyo a los chinamperos, aunque históricamente el principal valor de las chinampas es alimentario, también han tenido un papel social y ambiental.
El primero, porque fue alrededor de las chinampas donde se empezaron a construir los barrios y pueblos originarios, que dieron paso a la expansión de la gran ciudad.
A nivel ambiental, cuando son productivas, las chinampas ayudan a limpiar los humedales y regenerar los mantos freáticos y acuáticos, de donde se toman 7 de cada 10 litros de agua potable del Valle de México.
Si las chinampas no existieran, el agua subiría 3 °C en el Valle de México, las inundaciones aumentarían y vendría un periodo de sequías intenso, además de que se dejarían de regenerar los mantos, subraya Vázquez.
Esto sin dejar de lado que son el hogar de especies endémicas como el ajolote, el charal y varias aves.
Pese a todo esto, con el paso de los años han disminuido considerablemente las chinampas productivas. El crecimiento urbano, el estigma hacia los campesinos, la falta de rentabilidad y hasta el uso de agroquímicos, son algunos de los factores.
En ese sentido, Vázquez señala que el uso de fertilizantes y pesticidas industriales ha deteriorado el suelo y los canales, afectando también la salud de productores y consumidores.
Por esa razón, es importante trabajar de la mano de los chinamperos para que las chinampas sean rentables y, de esta forma, cada vez más personas quieran trabajar en ellas. Eso es justamente lo que está haciendo la Fundación Kalmekak.

Volver las chinampas redituables, el primer paso para su recuperación
Para Erick Vázquez, el primer paso para iniciar la recuperación de las chinampas es volverlas redituables. Como señala, las principales razones del abandono son los problemas que enfrentan los campesinos.
Es decir, trabajar la tierra para que después caiga una helada o una plaga que afecte los cultivos, o recibir un pago poco justo por sus productos. Por esa razón, Fundación Kalmekak trabaja con ellos a través de un sistema de membresías.
¿Qué es esto? Cualquier persona puede comprar una membresía para recibir cada 20 días productos frescos directo de las chinampas. Esto permite pagarles a los chinamperos de forma quincenal, dependiendo los metros cuadrados que tengan.
Al ser más parecido a un sueldo “godín”, ofrece una seguridad laboral, sin importar cómo sea la cosecha o qué tanto se venda. Además, al reducir los intermediarios, la ganancia es mayor para los productores.
Para poder acceder a vegetales frescos, sin agroquímicos, basta entrar en la página web de Kalmekak y adquirir sus membresías, que van de los 550 a los 760 pesos mensuales, según el tamaño de la bolsa que elijas.
De paso, la fundación ayuda con otras prestaciones, como la instalación de baños secos, uniformes y el acceso al centro comunitario. De igual modo, se planea iniciar con una escuela chinampera para atraer a los más jóvenes.

Escuela chinampera, un proyecto para dar nueva vida a las chinampas
Con el objetivo de continuar impulsando la chinampería, uno de los proyectos que la Fundación Kalmekak pretende llevar a cabo para el segundo semestre de 2026, es la Escuela Chimampera.
Con ayuda de una maestra chinampera, se busca atraer a los jóvenes y aquellas personas con familia chinampera que se hayan alejado de esta actividad, para que aprendan sobre el método chinampero. Incluso, buscan que personas que no sean necesariamente xochimilcas, se interesen en este método agrícola.
A través de la capacitación de expertos, se busca prepararlos para trabajar en las nuevas chinampas que se están restaurando. De esta forma, aprenderán sobre este método agroecológico y cómo cultivar los alimentos sin agroquímicos.
Finalmente, existen otras formas como puedes donar para ayudar a la conservación de las chinampas. La primera es donando en el sitio web de Kalmekak, pero también, formando parte de sus recorridos agroturísticos, donde te adentrarás en el mundo chinampero.
Fundada en 2018 por Erick Vázquez junto con su madre y su esposa, Kalmekak inició con el enfoque en proyectos educativos, pero en 2022 dio un giro cuando Vázquez conoció la zona de conservación de Xochimilco.
Desde entonces, la fundación orientó sus esfuerzos hacia la restauración de chinampas y la formación de nuevos productores, con el objetivo de rescatar este sistema ancestral.
En 2023 comenzaron a operar con un modelo de membresías y participación comunitaria, lo que hoy permite restaurar nuevas chinampas y trabajarlas para hacerlas productivas, con la meta de evitar que este valioso sistema muera.
Los canales de Xochimilco son más que un atractivo turístico, en su interior se esconde uno de los sistemas agrícolas más sostenibles y con mayor historia de nuestro país. Conocer el valor de las chinampas es fundamental para trabajar en su rescate.