Cómo afecta el calor a los ojos: síntomas y cómo cuidarlos

El calor puede causar visión borrosa, ojo seco e irritación. Conoce cómo afecta a los ojos, qué síntomas vigilar y cómo protegerlos del sol.

Los ojos suelen ser sensibles al Sol
Los ojos suelen ser sensibles al SolPexels

El calor no solo se siente en la piel o en la garganta seca. También puede llegar a los ojos en forma de ardor, irritación, visión borrosa, sensación de arenilla o cansancio visual. En los días de altas temperaturas, la lágrima se evapora más rápido, el aire acondicionado reseca la superficie ocular y la exposición prolongada al sol puede aumentar el riesgo de lesiones más serias, especialmente cuando no se usan gafas con protección ultravioleta.

Aunque muchas personas asocian el verano con quemaduras solares o deshidratación general, los ojos también son una de las zonas más expuestas. José Matamoros, investigador en formación del Departamento de Inmunología, Oftalmología y Otorrinolaringología de la Universidad Complutense de Madrid, explicó que la pérdida de nitidez visual en días calurosos “responde, por lo general, a la evaporación acelerada de la lágrima”.

Esto significa que, en muchos casos, ver borroso durante un día de calor no se debe a un daño interno inmediato, sino a que la película lagrimal —esa capa que protege, hidrata y ayuda a enfocar correctamente— se vuelve inestable. Sin embargo, cuando el calor se combina con radiación solar intensa, viento, albercas, mar o aire acondicionado, las molestias pueden intensificarse.

¿Por qué el calor reseca los ojos?

Para funcionar correctamente, el ojo necesita una hidratación constante. La córnea, que es la parte transparente y más externa, no tiene vasos sanguíneos; por eso depende en buena medida de la película lagrimal para nutrirse y oxigenarse.

Esta película tiene tres capas: una mucosa, que ayuda a que la lágrima se adhiera al ojo; una acuosa, encargada de hidratar; y una lipídica, formada por grasa, que evita que el agua se evapore demasiado rápido.

El calor reseca los ojos
El calor reseca los ojosPicasa

Cuando la temperatura sube, el cuerpo prioriza la sudoración para enfriarse. Si no se reponen líquidos, puede aparecer deshidratación y disminuir la producción de lágrima. Además, Matamoros advierte que “a temperaturas elevadas, la capa lipídica de la lágrima se vuelve inestable y el componente acuoso se evapora a una velocidad muy superior a la habitual”.

El resultado puede ser visión borrosa transitoria, fluctuaciones visuales, fatiga ocular, ardor o sensación de cuerpo extraño.

El aire acondicionado también puede empeorar las molestias

Pasar muchas horas frente al aire acondicionado puede dar alivio al cuerpo, pero no siempre a los ojos. Estos sistemas enfrían el ambiente al reducir la humedad del aire, lo que favorece la evaporación de la lágrima.

“Pasar horas en una oficina o en el coche con el flujo de aire directo equivale a someter a los ojos a un desierto artificial, acelerando el síndrome del ojo seco”, señaló Matamoros.

Por eso, una recomendación básica es evitar que las rejillas del aire acondicionado apunten directamente hacia la cara. Lo ideal es orientarlas hacia el cuerpo o hacia el techo, además de parpadear con frecuencia, especialmente si se trabaja frente a pantallas.

Radiación solar: el riesgo que no se siente de inmediato

El calor puede provocar sequedad e irritación, pero la radiación ultravioleta representa otro tipo de riesgo. La doctora Lucía Galletero, especialista de la compañía de salud ocular Miranza, advirtió que la radiación solar “puede afectar especialmente a la retina”.

De acuerdo con la especialista, se ha demostrado que la radiación ultravioleta daña el microambiente de la retina y constituye un factor de riesgo para enfermedades como la degeneración macular.

“La exposición prolongada al sol puede provocar síntomas como sequedad, irritación u otras molestias”, indicó Galletero. También explicó que la radiación ultravioleta se relaciona con cataratas, fotoqueratitis y pterigion, conocido como “ojo del surfista”, una alteración asociada a la sobreexposición solar y al viento.

Uno de los riesgos más importantes es la maculopatía o retinopatía solar, una lesión causada por mirar directamente al sol, incluso durante pocos segundos. “Son daños irreversibles que pueden provocar problemas de visión o pequeñas zonas ciegas, conocidas como escotomas”, explicó la especialista.

Ojos
OjosPexels

Síntomas de que el calor está afectando tus ojos

Las molestias pueden variar según la exposición, la hidratación, el uso de pantallas y la sensibilidad de cada persona. Entre los síntomas más frecuentes están:

  • Ardor o picazón.
  • Sensación de arenilla.
  • Ojos rojos.
  • Visión borrosa que aparece y desaparece.
  • Fatiga ocular.
  • Lagrimeo reflejo.
  • Mayor sensibilidad a la luz.
  • Irritación después de nadar en albercas o en el mar.

Pero hay señales que requieren más atención. En contextos de insolación o golpe de calor, pueden aparecer dificultad severa para enfocar, mareos relacionados con el movimiento ocular, visión en túnel o pérdida momentánea de la visión periférica. Estos síntomas pueden indicar que el cuerpo y el sistema visual están sufriendo por estrés térmico y requieren hidratación y atención médica.

También hay que cuidar la piel alrededor de los ojos

La radiación solar no afecta únicamente al interior del ojo. El contorno ocular es una de las zonas más sensibles del rostro porque la piel es más delgada y tiene menor presencia de colágeno, elastina y tejido graso.

Por ello, la exposición acumulada al sol puede acelerar el fotoenvejecimiento, favorecer arrugas prematuras, manchas y pérdida de firmeza en párpados y zona periocular.

La protección no debe limitarse a las gafas de sol. También se recomienda aplicar protector solar adecuado para la zona alrededor de los ojos y renovarlo cuando la exposición sea prolongada.

Cómo cuidar los ojos durante los días de calor

Para reducir molestias y riesgos, los especialistas recomiendan:

  • Beber agua de forma regular, no solo cuando aparezca la sed.
  • Usar gafas de sol homologadas con filtro UV.
  • Evitar mirar directamente al sol.
  • Usar lágrimas artificiales o gotas humectantes si se está en ambientes secos, calurosos o con aire acondicionado.
  • No dirigir el aire acondicionado hacia la cara.
  • Parpadear con frecuencia al usar pantallas.
  • Usar protector solar adecuado en el contorno de los ojos.
  • Evitar abrir los ojos bajo el agua de albercas o del mar si hay irritación.
  • Consultar a un especialista si hay dolor, pérdida de visión, manchas oscuras o molestias persistentes.

Los niños, deportistas al aire libre, personas con ojos claros y quienes ya tienen enfermedades oculares deben tener mayor cuidado durante el verano. En estos casos, la protección frente al calor y la radiación solar no es solo una medida de comodidad, sino una forma de prevenir daños que pueden afectar la visión a largo plazo.

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