Michael Schumacher: A 35 años de su debut en Fórmula 1
Gracias a los infortunios de otro piloto, el Káiser debutó en la Fórmula 1, ofreciendo un pequeño adelanto de lo que sería capaz de hacer durante las siguientes dos décadas,

Dicen por ahí que, para llegar a la Fórmula 1 moderna, hay que estar en el lugar y momento adecuados en el sentido de tener todas las cualidades deportivas y que diferentes variables externas estén a tu favor para alcanzar uno de los asientos más codiciados del pináculo del automovilismo.
Así pasó con varias leyendas que dejaron su huella con el paso de las décadas, siendo Michael Schumacher un claro ejemplo, al verdaderamente iniciar su camino en el Gran Circo haciéndose paso desde uno de los equipos más modestos, para luego hacer historia con la escudería más famosa del planeta.
Y no es para menos, ya que indudablemente el alemán fue el talento generacional más grande de la primera parte de los años 90, cuando le plantó cara a Ayrton Senna y a Alain Prost en el momento en el que ellos aún estaban en su apogeo y él, en el papel, aún no tenía tantas posibilidades de brillar.
Pero una serie de eventos externos le dieron la oportunidad de mostrar al mundo desde el principio su capacidad de trabajar a la perfección al volante.

Primeros pasos
Schumacher fue campeón de karting en Alemania a mediados de los años 80 y poco después fue destacándose en las categorías de desarrollo en monoplazas, como la Fórmula Ford y la F3 alemana, finalizando en tercer lugar general en esta última.
Esto le valió entrar al programa de desarrollo de Mercedes, que para ese momento estaba en sus primeros años de regreso en el automovilismo, luego de abandonarlo tras el trágico accidente de las 24 Horas de Le Mans de 1955, en el que el piloto Pierre Levegh y 83 espectadores murieron cuando el auto del francés, propiedad de la marca alemana, se fue a las gradas.
Schumacher fue parte de la rotación en una de las alineaciones de la marca en el Mundial de Prototipos, predecesor del WEC, ganando en el Autódromo Hermanos Rodríguez en 1990, año en el que también venció en el prestigioso Gran Premio de Macao.
Al año siguiente, alternó su actividad entre esta serie y el DTM pero, si bien llegar a la Fórmula 1 era factible, la manera de hacerlo fue diferente a lo planeado.
Mentira piadosa
Jordan Grand Prix disputaba su primera temporada en la Fórmula 1, en la que sus pilotos Andrea de Cesaris y Bertrand Gachot lo tenían colocado en quinto lugar en el Mundial de Constructores tras diez carreras.
Sin embargo, Gachot protagonizó uno de los eventos más surrealistas en la historia del deporte motor, al ser enviado a la cárcel por arrojarle gas pimienta a un taxista durante una discusión que sostuvieron en Londres a finales de 1990.
Su juicio fue antes del Gran Premio de Bélgica de 1991 y, como el uso de este material estaba prohibido, fue sentenciado a 18 meses de prisión; al final, sólo cumplió dos meses de condena.
Por obvias razones, Eddie Jordan necesitaba un reemplazo y lo encontró en el joven Schumacher, acompañado de un cheque de 150 mil dólares por parte de Mercedes y amplias recomendaciones de su manager Willy Weber, aunque cuando el propietario le preguntó si había manejado antes en Spa-Francorchamps, Weber respondió: “Si, unas 100 veces”. El detalle es que Schumacher nunca había visitado ese autódromo.
Pero esto parecería mentira, luego de una prueba exitosa con el Jordan 191 en Silverstone, de cara a su debut en la Fórmula 1, en el fin de semana del 23 al 25 de agosto en Bélgica.
Para propios y extraños, Schumacher calificó en séptimo lugar, superando por un segundo a De Cesaris, el piloto principal. Su debut sólo duró 500 metros, porque quemó el embrague de su monoplaza y dañó la caja de cambios.
Pero de inmediato, Schumacher dejó una grata impresión en el paddock, principalmente sobre Flavio Briatore, quien tras enterarse que su contrato con Jordan sólo fue para esa carrera, movió cielo, mar y tierra para hacerse de sus servicios para su equipo Benetton a partir de la siguiente carrera, Monza, en la que también calificó séptimo y cruzó la meta final en quinto sitio, también adelante de su coequipero, el tricampeón Nelson Piquet.
A partir de ahí, Schumacher escribió una historia única, que incluyó siete campeonatos, 91 victorias, 155 podios y 68 pole positions. Su historia sigue inspirando a generaciones de pilotos, siendo también un recordatorio de que el camino para alcanzar una meta quizá no es como uno la idealiza.